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Continúa el rompecabezas ganadero

Hay una fuerte disminución del stock vacuno. Los precios de venta de la carne se mantienen altos.

El sector ganadero se encuentra en un proceso de liquidación con la pérdida de un millón y medio de cabezas del rodeo vacuno en el último año, lo que compromete seriamente el abastecimiento de los mercados externo e interno de cara al futuro.

Dentro de este dato ya de por sí preocupante, hay un detalle que le agrega más incertidumbre a la marcha de este sector productivo para las próximas temporadas. Buena parte de esa pérdida de cabezas de ganado vacuno corresponde a hembras, un eslabón fundamental a la hora de pretender incrementar el rodeo y la producción de carne.

"Los datos oficiales provenientes de la ONCCA señalan que se llegó al 51% de faena de hembras. Este índice demuestra que existe un claro proceso de liquidación", sostuvo Dardo Chiesa, presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA).

El panorama en la región no es menos preocupante. A la incertidumbre de los productores sobre cómo va a evolucionar el sector en la parte de la comercialización -hoy seriamente comprometida por las medidas restrictivas dispuestas por el gobierno nacional- se suma la fuerte sequía, que ha acelerado la salida de animales de los campos en procura de cierto equilibrio entre el alimento disponible y la cantidad de cabezas a las que se puede mantener en condiciones óptimas.

Los especialistas coinciden en que la reactivación será difícil, a pesar de que sirvan de aliento las promesas gubernamentales de que serán liberadas las exportaciones cárnicas, se aumentará el cupo exportable a 550.000 toneladas anuales por todo concepto y podrá exportarse la carne termoprocesada de "vaca conserva".

"El acuerdo de carnes es público y vale más por lo que no está escrito", señaló Alfredo Rodes, director ejecutivo de CARBAP al referirse a las promesas que lleva el compromiso firmado entre las cuatro entidades del agro y el gobierno.

Para Rodes es muy importante "la libertad de precios del ganado en pie" y poder trabajar "sin aprietes; el sector debe abastecer con precios razonables, sin precios de referencia".

"Los criadores, ante el quebranto de la actividad ganadera, se deshacen de sus activos -vacas y vaquillonas-, lo que se ve agravado por un proceso de inflación que destruye el capital", explicó Confederaciones Rurales Argentinas en un reciente informe sectorial. Datos del INTA y de la Secretaría de Agricultura señalan que la faena anual creció en más de un millón y medio de cabezas, a pesar de las restricciones a la exportación.

No obstante, la reducción del stock ganadero no desalienta la demanda del consumidor, que no se detiene a pesar de los precios: los matarifes venden el kilo de la media res a las carnicerías a 10,20 pesos mientras que a principios de diciembre del año pasado se comercializaba a 5,30 pesos. "A pesar del precio que ha tenido, la carne se vendió igual", dijo el presidente de la Cámara de Consignatarios de Hacienda, Luis Rodríguez Abinzano, al advertir que "la inflación se detiene con aumento de oferta, que no hay".

 



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