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"Cuidemos a quien tiene que cuidarnos"

Al gobernador, al ministro de Seguridad y Justicia, a la Jefatura de Policía de la provincia y a la sociedad en general:

Hasta hace unos días éramos una familia integrada por nuestros padres y nueve hermanos. Ellos, trabajadores honestos, siempre inculcaron a sus hijos los valores y principios morales. El menor de todos, Elías Leopoldo, se manejó con ellos, en su corta vida.

Debido a la burocracia que vivimos en estos tiempos, sus logros, sus esfuerzos, dedicación, responsabilidad, honestidad y sacrificio nunca fueron valorados ni reconocidos. Al contrario, siempre fue castigado y alejado de su entorno familiar, haciendo oídos sordos a sus reclamos, súplicas y pedidos, lo que derivó en una situación insostenible que lo llevó a tomar la drástica decisión de terminar con su vida, dejando desamparados a cuatro hijos, sus padres de avanzada edad y ocho hermanos que no encuentran explicación y mucho menos justificación.

A veces nos encontramos desamparados y todos creemos que la policía está para brindarle protección, seguridad y servicio a la comunidad. Entonces nos preguntamos, ¿cómo pueden cumplir con su vocación, si ellos mismos no tienen los recursos ni herramientas para la contención de sus propias familias?

Situación que pasan muchos policías, como la que tuvo que vivir nuestro hermano, quien desde que se recibió siempre lo destinaron a distintos lugares de la provincia y no donde residía su familia; a pesar de esto, él siempre cumplió.

¿No es motivo suficiente querer estar cerca de su propia familia, velando por su salud, su integridad física y emocional? ¿No es motivo suficiente querer reconstruir su hogar, deteriorado por las condiciones en las que le tocó vivir por cumplir con sus obligaciones y vocación de servicio?

También nos preguntamos: ¿cuándo perdimos a nuestro hermano? ¿Por qué dijeron que nuestra familia no quería que sus compañeros asistieran uniformados a despedirlo? ¿Por qué no fue velado con su condición jerárquica? ¿Por qué manipularon la información? ¿Por qué no se acercaron a sus padres en los días de espera?

A hechos consumados, aparecieron los psicólogos. ¿Por qué no vinieron cuando él necesitaba contención?

¿Por qué los trasladaron, sin prever las condiciones mínimas para vivir dignamente?

¿Por qué el personal que está lejos de su familia sólo la ve dos veces por mes?

Por todo eso pedimos:

- A quien le corresponda nos dé respuestas.

- Escuchen a aquel policía que necesita apoyo.

- Tomen medidas para que esto no vuelva a ocurrir, para que aquellos jóvenes que decidan esta vocación de servicio tengan la seguridad de contar con las garantías necesarias para llegar a su meta.

No olviden que debajo de ese uniforme hay un ser humano.

Familia Landaeta:

Leopoldo Landaeta y Guillermina Garrido (padres)

Hermanos: 1) Graciela Haydée, DNI 11.810.753.

2) Beatriz Elizabeth, DNI 12.730.258. 3) Ana Rosa, DNI 13.657.626. 4) José Vicente, DNI 14.024.673. 5) Luis Roberto, DNI 14.742.563. 6) Eloísa Edith,

DNI 14.993.689. 7) Jorge Santo, DNI 17.250.119.

8) Liliana Mercedes, DNI 17.952.600

Zapala



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