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¿PAMI escucha?

El 13 de diciembre de 2008 tuve la mala dicha de sufrir un accidente automovilístico, en Circunvalación, en Cipolletti. Las consecuencias que me dejó fue fractura de ambos brazos y como si esto fuera poco se me rompieron los lentes. Soy jubilada y vivo sola.

El propósito de esta carta es que llegue a oídos de la institución que debería hacerse cargo de mi salud, ya que el día del accidente fui asistida en el hospital de esa localidad, donde me enyesaron los dos brazos y el médico que me atendió solicitó de forma urgente que PAMI se ocupara de mandar a mi domicilio a la asistente social, quien debía encargarse de mejorar la calidad de vida que estoy llevando debido al accidente. Tras varias solicitudes, me comunicaron que la persona que debería verificar mi condición (asistente social) se encuentra en unas placenteras vacaciones, mientras yo ni siquiera puedo alimentarme por mis propios medios y como se imaginan mucho menos poder escribir esta carta.

Sé y soy consciente de que mi caso no es el único. Necesitamos la atención que nos merecemos y no por solidaridad ni lástima hacia los mayores sino porque a nosotros nos descuentan de la jubilación, o sea que, pagamos para que seamos atendidos. Espero que después de esto PAMI empiece a hacer su trabajo. Que nos escuchen y atiendan como nos merecemos. A ustedes, señores jubilados, no dejen que los pisoteen, pidan respuestas y no favores.

Beda Hernández, DNI 93.888.919 - Cinco Saltos



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