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Asiáticos, reacios a vender sus bonos
China y Japón son los principales acreedores de Estados Unidos.
Si hoy vendieran sus activos en dólares, afectarían sus propios mercados.

TOKIO (AFP).- China y Japón, en cuyas manos se encuentra la mayor parte de los bonos del Tesoro estadounidense, podrían verse tentados a vender una parte de este enorme stock cuyo valor se ha derrumbado por la depreciación del dólar, pero los analistas no creen que sigan este camino.
Una venta masiva de obligaciones emitidas por el gobierno estadounidense, además de crear serias fricciones políticas, agravaría aún más la caída del billete verde, lo cual finalmente terminaría perjudicando a las dos principales economías de Asia, fuertemente dependientes de las exportaciones.
China y Japón poseen las dos mayores reservas cambiarias del mundo. Las de China alcanzaron los 1,53 billones de dólares a fines del 2007 y las de Japón superaron el billón de dólares en febrero. La mayor parte de estas reservas (un 70% para China, según los analistas) está en dólares.
A las arcas públicas china y japonesa se suman los inversores privados. En total, según un estudio de CLSA Asia Pacific Markets, un 25% de los bonos del Tesoro estadounidense estaba en propiedad de Japón y un 21%, en manos de China en noviembre del 2007. “El año pasado, entre el 80 y el 90% del total de los bonos del Tesoro estadounidense fue comprado por inversores extranjeros”, dijo Akihiro Nishida, economista jefe de Mitsubishi UFJ Securities. “Cuando el dólar baja, los inversores ciertamente se ven tentados a vender”, agregó.
Socavado por la crisis financiera y el recorte creciente de las tasas de interés de la Reserva Federal estadounidense, el dólar alcanzó la semana pasada su menor nivel en 12 años frente al yen, y batió records de debilidad frente al euro.
Pero si bien los inversores privados que poseen obligaciones estadounidenses pueden dirigirse hacia la puerta de salida sin preocuparse por las consecuencias, no es lo mismo para los gobiernos. “Equivaldría a abrir la caja de Pandora”, estimó Tim Condon, director de investigación de ING Barings en Singapur. Los gobiernos “aman la tranquilidad, y en China tienen muchos problemas urgentes que resolver”, añadió.
Si las autoridades chinas o japonesas deciden de un día para otro poner en venta una gran parte de sus activos en dólares “el mercado tendría dificultades en absorberlos”, explicó Condon. “El mismo día, el dólar se depreciaría brutalmente y los rendimientos de los bonos del Tesoro subirían”, estimó.
En agosto, el rumor de que instituciones públicas extranjeras estaban liquidando activos estadounidenses provocó una fuerte inquietud en los mercados. Desde entonces los gobiernos chino y japonés aceleraron sus compras, según cifras oficiales estadounidenses.
Los dos países no están contentos con la debilidad actual del dólar pero, para resolver el problema, son más proclives a diversificar sus reservas de cambio a medida que éstas aumentan, más que a deshacerse brutalmente de sus activos en dólares, señalan los analistas.
“Si un solo banco central de Asia tomara la iniciativa de vender (dólares) y los otros bancos lo imitaran, la brusca caída del tipo de cambio del dólar sólo provocaría pérdidas aún más grandes para las reservas de cambio” de todo el mundo, explicó Zhang Ming, economista de la Academia china de Ciencias Sociales.
“Los países de Asia no tienen mucha más opción que poseer activos en dólares”, concluyó.

 



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