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CHIC Y BIEN JOVEN, PARECE LEVITAR
inmensas superficies vidriadas caracterizan la casa de la pareja de arquitectos marcela hitters y juan pablo meneghetti, EN UN TERRENO DE 2.600 M2. TENDENCIAS DE VANGUARDIA ACOMPAÑAN ESTA OBRa que el aÑo pasado fue elegida como una de las diez mejores casas de la argentina. acÁ estÁ, ahora.

Por otro lado, la obra debía tener un planteo que también respondiera a sus expectativas como arquitectos y reflejara su impronta creativa buscando generar diversas sensaciones mediante el uso de la luz, del agua, de los reflejos y de los contrastes. Bajo estas premisas se trazó el proyecto y se organizó una casa clara, simple y puntual en una sola planta de 198 m2 cubiertos cuyo eje es un estanque de casi 60 m2 semicubierto, que brinda hacia el interior frescura, luz y relax. Este original espacio deja hacia un lado la zona pública con un estar, comedor y cocina integrados, más lavadero y cuarto de servicios. Hacia la otra ala se dispuso el área privada donde se sitúan dos dormitorios, el principal en suite y el de los hijos, con un baño a compartir que también sirve como toilette. Reafirmando su sentido práctico, los arquitectos instalaron un escritorio en el corredor que une ambas zonas. La flexibilidad de las diferentes áreas que conforman la casa revelan el espíritu avant-garde de los propietarios que han puesto su impronta en cada uno de los lugares expresando un espíritu racional y un estilo sofisticado.
Depurando elementos, el equipo de arquitectos consiguió volver realidad la fantasía de los amantes de la arquitectura y el design modernos. Los arquitectos explican los vectores que guiaron su creatividad a la hora de escoger los materiales de su casa: “Una vez decidido armar la vivienda como un contenedor neutro y geométrico con terminaciones en blanco, aparecieron en el piso, paredes y cielo raso, diferentes materiales de contrastes y texturas disímiles. Dejamos unas superficies de hormigón, que se destacan por su textura rústica en el puro del revoque blanco. En el acceso a la vivienda, la madera aporta el toque de calidez necesario en una casa familiar y acentúa esta parte de la vivienda dándole una personalidad propia. El aluminio en otros sectores propone su imagen tecnológica, mientras que el vidrio, protagonista, provoca infinitos reflejos y amplía los ambientes consiguiendo continuidad con el exterior al extenderse en el piso y el techo hacia las galerías”. El resultado del trabajo de los hermanos Meneghetti y Hitters aquí es un clásico moderno que se amolda a la perfección al paisaje pampeano argentino, e infunde los valores espirituales y la estabilidad serena propios de este tipo de tipo de arquitectura.
La experiencia de crear en equipo, así como la de diseñar para sí mismo, trae sus desafíos. Según Juan Pablo, en el caso de un proyecto propio existe un diálogo interno en el cual la búsqueda es permanente y es muy difícil darle un cierre. “Fue difícil pero enriquecedor”, afirma el arquitecto. “Si bien cada uno aportó desde sus convicciones, ya sean estéticas, constructivas o funcionales, todos entendemos a la arquitectura como la generación de lugares capaces de emocionar cuando deban hacerlo y capaces de pasar desapercibidos cuando su uso no lo requiera. Finalmente los espacios respondieron a una secuencia lógica de uso de la vivienda”, afirma seguro de que sus objetivos fueron logrados en esta obra, palpitante y cautivadora en toda su simpleza y austeridad. “La casa es un reflejo de nuestra personalidad, ya que con un planteo contundente, es una vivienda aparentemente sencilla, pero con un interior muy rico en la conformación de los espacios y en la resolución de los detalles. Es una casa liviana y translúcida en íntimo contacto con la naturaleza”, narra resuelta Marcela. Inspirados en las obras de grandes arquitectos como Mies Van der Rohe, Richard Neutra y Marcel Breuer, los principios del diseño moderno acompañaron el pensamiento de los arquitectos durante el proceso creativo y fueron referencia recurrente durante la planeación de este proyecto.
Hoy por hoy, la casa es disfrutada intensamente en todos sus rincones, comprobando que las decisiones tomadas fueron un acierto. La pareja de Juan Pablo y Marcela con sus hijos y Juan Sebastián, quien como miembro de la familia siempre está invitado a las reuniones, han encontrado aquí un lugar de encuentro y distensión para romper con la agitada rutina de la ciudad. “Pasamos las horas contemplando el paisaje y escuchando buena música en el estar, quizás, almorzando informalmente en la barra de la cocina. Nos encanta ver el atardecer en la terraza. La casa nos da satisfacciones profesionales, porque nos ha dado la oportunidad de buscar nuevos planteos. Y también nos da alegrías como familia que vive en ella, porque nos brinda un espacio ideal para recibir muchos amigos y nos permite sentir que somos parte de la naturaleza”.

 



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