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Ahora Barcelona revive el fantasma del 11-M
El desmantelamiento de una célula islamista en la ciudad catalana hizo resurgir en España el temor a un gran ataque como el de Madrid en el 2004, que dejó 191 muertos. Los investigadores aseguran que el grupo desarticulado tenía capacidad organizativa y recursos para perpetrar una masacre.

Las pesquisas tras la desarticulación de una célula islamista en Barcelona arrojaron un dato alarmante.
Los investigadores constataron que entre los miembros del grupo había tres presuntos terroristas suicidas dispuestos a atentar de forma inminente en el metro de la segunda ciudad de España, una noticia que entre la población hace revivir el fantasma de la masacre del 11 de marzo de 2004 en Madrid.
El diario catalán “Avui” no dudó en titular “11-M frustrado en Barcelona”, mientras que el “Periódico de Catalunya” llevó a su portada en grandes letras una cronología del terror que, gracias a la policía y al servicio secreto, no llegó a completarse el pasado 19 de enero: “11-S, Nueva York; 11-M, Madrid; 7-J, Londres; 19-E, Barcelona”.
Cuando el ministro español de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, informó el pasado sábado sobre la detención de 14 presuntos islamistas, 12 paquistaníes y dos indios, en ningún momento habló de una “célula” terrorista. Incluso rechazó que los arrestados estuviesen preparando un atentado inminente y sostuvo que éstos, más bien, apenas estaban planteándose “eventualmente realizar atentados violentos”.
Ésa es la misma versión que mantuvo el responsable de Interior del gobierno catalán, Joan Saura, al manifestar que, según las informaciones en su poder, “ni hay objetivos definidos de atentados en Cataluña ni ningún indicio de atentado inminente”.
Sólo pocas horas después de las declaraciones de Saura, muy criticadas, el juez de la Audiencia Nacional de Madrid encargado del caso dictaba el ingreso en prisión de diez de los presuntos integristas detenidos, alegando que planeaban cometer varios atentados suicidas con bombas en el transporte público de la capital catalana el mismo día de su arresto. A la luz de ese auto judicial, en España surgió una pregunta: ¿estaban Rubalcaba y Saura mal informados o simplemente trataban de evitar el alarmismo entre la población?
Sea como fuere, el juez Ismael Moreno, basándose en las declaraciones de un confidente convertido enseguida en testigo protegido, quedó convencido tras interrogar a los arrestados de que éstos, pese a negarlo todo, formaban una peligrosa célula yihadista.
“El grupo habría alcanzado capacidad operativa a nivel humano y se encontraría muy próximo a conseguir plena capacidad técnica a nivel de artefactos explosivos, con objeto de utilizar dichos artefactos explosivos para la comisión de atentados terroristas de carácter yihadista”, reza la resolución del magistrado, quien añade: “Los integrantes de la célula terrorista desarticulada pretendían llevar a cabo diversas acciones terroristas suicidas el pasado fin de semana en transportes públicos de la ciudad de Barcelona”.
Según la prensa catalana, un atentado de ese tipo hubiese supuesto una masacre similar a la del 7 de julio de 2005 en Londres, que costó la vida de 56 personas.
En este sentido, Moreno recuerda en su resolución que durante la operación policial que llevó a las detenciones los agentes hallaron nitrocelulosa –un componente de las dinamitas– y varios temporizadores, si bien la Guardia Civil especificó en su informe que los explosivos de los que disponía la célula no eran suficientes ni para armar bombas ni para “la comisión de un atentado con garantías de causar estragos”. Para el juez instructor, los detenidos constituían un grupo organizado, con una clara y especializada división de funciones, y cohesionado ideológicamente por su adhesión a una postura extremista del islam.
La célula estaba presuntamente dirigida por Maroof Ahmed Mirza y Mohammad Ayub Elahi Bibi, quienes ejercían un liderazgo ideológico y operativo. Ahmed sería, además, el “organizador de los potenciales atentados terroristas”. Según fuentes de la investigación, la red Al Qaeda había ordenado desde Pakistán cometer en Barcelona un atentado similar al del 11 de marzo de 2004 en Madrid, pero con terroristas suicidas o “kamikazes”.
Ante el horrible recuerdo de aquella matanza terrorista en la capital, que causó 191 muertos y más de 1.800 heridos, el director general de la Policía y la Guardia Civil, Joan Mesquida, manifestó que los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado llevan a cabo “muchas actuaciones” similares a la de Barcelona como medida de “prevención” y para evitar atentados.
“No nos podemos arriesgar a que personas con voluntad de atentar en algún momento puedan tener éxito”, dijo. Recordó que la posibilidad de que presuntos islamistas como los capturados en Barcelona puedan cometer un atentado, “al tener la voluntad e incluso el perfil suicida, es potencialmente muy tremenda”.



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