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¿Ciudades sin alimentos ni agua en Latinoamérica?
Millones de toneladas de gases que se emiten cada año a la atmósfera provocarán problemas de abastecimiento, aseguran estudios. Se necesitan reformas para producir energía limpia y mejorar los sistemas sanitarios.

Los 720 millones de toneladas de CO2 que Latinoamérica emite anualmente a la atmósfera terminarán complicando el abasto alimenticio e hídrico de sus urbes, según estudios de los propios gobiernos.
La crisis tendrá su origen en el hecho de que las ciudades verán desplazarse sus centros rurales de provisiones, lo que elevará los precios de los alimentos por los mayores costos del transporte, según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL).
 Además, las ciudades que se abastecen de deshielos –como Lima, Quito, Santiago o La Paz– enfrentarán inestabilidades en sus ciclos de agua, lo que las tornará vulnerables, dijo a dpa el director de la División de Desarrollo Sustentable de la Cepal, José Samaniego.
En las urbes costeras, por su parte, el avance del mar hacia el continente contaminará las napas subterráneas de agua dulce, complicando también el abasto hídrico, alertó el experto.
 Estos eventos harán más visibles los efectos del cambio climático y obligarán a aplicar mayores fondos para facilitar la adaptación de las ciudades, reduciendo el gasto público destinado a las zonas rurales.
Asimismo, las urbes costeras de Centroamérica y el Caribe elevarán su exposición a huracanes. En los últimos 30 años esta zona perdió 5.600 millones de dólares en infraestructura debido a estos desastres.

DESERTIFICACIÓN

Clave en todos estos procesos es la desertificación de la región, que en los últimos 15 años perdió 70.000 hectáreas de bosques. Esta situación explica un tercio de la contaminación por CO2 al aire, según la Cepal. Los países que más aportaron a este problema fueron Bolivia, Ecuador, México y Brasil, con reducciones de entre 3.000 y 43.000 hectáreas de bosques.
A ello se suma, según estadísticas de los gobiernos a las que accedió dpa, que los países latinoamericanos elevaron en los últimos diez años su consumo de energía por cada dólar producido. En otras palabras: desmejoró su eficiencia energética, situación que paradójicamente es mayor en naciones con bajo desarrollo industrial como Bolivia, Ecuador, Haití, Honduras y Paraguay.
Para encarar la crisis, las ciudades deberán incorporar energías limpias y proveer soluciones sanitarias.
Hoy ya hay 80 millones de personas gravemente enfermas a causa de la contaminación atmosférica urbana, según la Cepal. El deterioro ambiental afectará también la productividad de las economías.
Anualmente, la región perderá unos 65 millones de jornadas laborales a causa de las enfermedades, señala el organismo. Considerando una productividad laboral de 30 dólares diarios, la cifra suma 1.950 millones de dólares, monto superior a lo que gasta cualquier gobierno regional en protección ambiental.
Estos costos y la creciente “vulnerabilidad” ambiental de las metrópolis complicarán la capacidad de reducir las carencias sociales en un subcontinente con 190 millones de pobres.
Hacia el 2015, un total de 500 millones de latinoamericanos vivirá en ciudades, cifra que equivaldrá al 81% de la población, según estimaciones oficiales de los gobiernos.
Ante ello, los gobiernos de ciudades como Buenos Aires, Ciudad de México, São Paulo, Caracas, Quito o Santiago deberán iniciar planes de acción específicos para encarar el cambio climático.
Las medidas deberán proveer de energía limpia, estimular la construcción de viviendas que faciliten el ahorro energético y lograr que el transporte tenga un aporte neutro de carbono.
Hoy, las estimaciones de Naciones Unidas anticipan un aumento del costo energético por dólar generado en América Latina. O sea, los incrementos en la producción demandarán niveles crecientes de consumo en combustibles y energía.
A las complicaciones energéticas y atmosféricas se agregará también la presión por el aumento y tratamiento de los desechos inorgánicos y tóxicos, como denuncia la CEPAL.
Hoy, 71 ciudades tienen más de un millón de habitantes en la región, que producen casi un kilo de basura per cápita a diario. Hacia el 2015, las urbes generarán 500.000 toneladas de basura diariamente. La situación es particularmente complicada en São Paulo, Río de Janeiro, México DF, Monterrey, Buenos Aires, Caracas, Salvador de Bahía y Curitiba, ciudades con los índices per cápita más elevados de la región en producción de residuos, según estudios del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Por todo ello, la verde América Latina deberá abrir paso en su agenda política y social a un nuevo problema, cuya solución –además– no está del todo en sus manos.
Mauricio Weibel (DPA)



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