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PERFECTA SOCIEDAD
Dos buenas amigas
del mundo de la moda sumaron su talento para transformar una casa de los aÑos ’50,
en las afueras del pueblo de Ojai, en un refugio cÁlido y chic.

Bárbara Sol Bueno y su amiga Susan viven en Ojai, un encantador pueblito del Sur de California. Se conocen desde hace décadas, ya que ambas trabajan en la industria de la moda. Hace seis años, Susan vendió su casa y en lugar de comprar otra, le propuso a Bárbara hacerse cargo de la remodelación de una propiedad de su familia que estaba deshabitada.
La casa está emplazada en un cañón en las afueras de Ojai (Valle de la Luna, en la lengua de los aborígenes Chumash), sobre 4.000 m2 de terreno que incluyen una arbolada loma. Originalmente fue concebida como una casita para la piscina pero tiempo después, una inundación destruyó la vivienda principal de la propiedad y la madre de Bárbara se mudó allí.
La construcción tiene 120 m2 cubiertos, divididos en dos plantas. Es muy simple y tiene todo lo que necesitó la nueva inquilina para llevar una vida confortable en contacto con la naturaleza.
En la planta baja se encuentra un living íntimo, un dormitorio, un baño y un gran ambiente con cocina integrada, comedor y family room. Mientras que en el piso superior, se encuentra el dormitorio principal con su baño en suite.
A pesar de que la casa estaba en buenas condiciones, su remodelación insumió bastante tiempo. “El trabajo de piedra lo hizo un solo hombre y llevó casi un año. En el interior, derribamos paredes, hicimos electricidad y cañerías a nuevo; también el baño de la planta alta y los placares. Diría que fueron 10 meses de obra, tras los cuales me mudé. Fueron, en total, casi dos años de trabajo desde que empezamos”, recuerda Susan.
Sin duda fue un trabajo consensuado entre propietaria y su inquilina. “Con Bárbara diseñamos el baño juntas, escogimos las cerámicas, el lavabo y cómo sería el emplazamiento de todas la cosas”, añade Susan. Vale aclararlo: aunque Bárbara es diseñadora de zapatos, tiene larga experiencia en rediseñar casas y sabe a la perfección como hacer que luzcan más amplias y acogedoras. “La casa en el cañón es un buen ejemplo de cómo una pequeña casa parece más grande gracias al uso de puertas francesas que proveen la sensación de mayor amplitud y traen los exteriores al interior. Los ambientes en la planta baja fluye sin barreras uno con el otro, ya que no tienen puertas que los separen, también sumando”, explica la propietaria.
Otro recurso que Bárbara aplicó aquí, para dar la sensación de mayor espacialidad, fue “mantener un sólo color en todas las paredes, un pale mushroom, con marcos y molturas blancas. Asimismo, las puertas y los muebles de la cocina están pintadas de blanco, lo que en una casa pequeña añade coherencia”.
Otra cualidad que distingue las remodelaciones de Bárbara es la fuerte integración de la vivienda con su medio ambiente. “Amo la piedra y esta casa también es un modelo de arquitectura paisajística, por el empleo de piedra de la zona. Hay una tranquilidad creada por la luz que entra por las ventanas y el paisaje que parece ser parte de la decoración interior. La casa tiene una atmósfera zen, una sensación muy natural”, concluye Bárbara, evidentemente orgullosa de su obra.
A la hora de describir la decoración, toma la palabra Susan, quien añadió su toque personal a la casa distribuyendo en ella sus muebles, arte y objetos: “Soy budista tibetana y quizás gran parte de mi estilo tiene origen en mi formación espiritual: me gustan mucho las cosas asiáticas, los objetos rústicos, la madera oscura, los colores, el contraste entre la oscuridad y la luz. Pienso que eso viene del budismo, de sus ceremonias y sus templos, que son muy brillantes. También me gustan las cosas rústicas y los muebles grandes y pesados, aún en espacios pequeños. Cuanto más pequeña la casa, mejor quedan los muebles grandes los muebles”, añade.
Inspirándose en el concepto de una casa de plantación balinesa, Susan pobló su casa de muebles de madera oscura y objetos provenientes de Indonesia. Por otra parte, las obras de arte son de artistas locales.
El dormitorio matrimonial, aislado en la planta alta, es su sitio favorito: “Es tranquilo, pequeño, con una lindísima vista de las montañas y las estrellas”.
No hay duda que esta casa la tiene cautivada a Susan. “También amo la cerca que rodea a la propiedad y los árboles que plantó la madre de Bárbara –recientemente fallecida–. Es lindo porque hay mucha historia familiar en esta casa”, dice, para terminar, la feliz ocupante de la vivienda. 

ENTRE LA PISCINA Y LA LOMA, UNA CONSTRUCCIÓN ASIMÉTRICA: A LA IZQUIERDA DOS PLANTAS DE MADERA ALOJAN EL ESTAR Y EL DORMITORIO PRINCIPAL;
A LA DERECHA, UN ALA REVESTIDA EN PIEDRA PARA EL SEGUNDO DORMITORIO, EL PLAYROOM Y LA COCINA.

LOS SOLADOS, LOS CANTEROS, LOS BORDES DE LA PILETA Y HASTA LA MESA EXTERNA FUERON REALIZADOS CON PIEDRA DEL LUGAR. LA ENTRADA A LA VIVIENDA TIENE UNA CERCA DE ENREDADERAS Y TODO EL
TERRENO ESTÁ PROFUSAMENTE ARBOLADO.

 



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