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Apareció Kaká y el Milan liquidó a Boca
El "Xeneize" jugó un buen primer tiempo, pero después fue todo del "Rossonero", El brasileño jugó un partido memorable y Palacio salvó la ropa

Contra un rival como el Milan, hay que estar concentrado los 90 minutos. Boca se olvidó de jugar en el segundo tiempo y hubo "vendetta". El equipo italiano, con un Kaká colosal, logró un categórico 4-2 y se quedó con el Mundial de Clubes.

Es la primera vez que este trofeo viaja para Europa, porque las ediciones anteriores fueron para Corinthians, San Pablo e Internacional. Y en cierta medida, esta copa también es brasileña, porque Kaká resultó determinante y tuvo como compañeros a Dida, Cafú y Emerson.

El Boca, panorama complicado. Aunque haya sido el DT en la conquista de la Libertadores, Russo está con un pie afuera. Y la dirigencia todavía se lamenta el grave error de no haber incluido a Riquelme, quien ayer vio el partido desde un palco vip.

Los pronósticos indicaban que no había tanta diferencia futbolística, pero sólo se cumplieron en la primera mitad. El once argentino llegó en esos 45 iniciales, de la mano de un inspirado Palacio, el mejor del equipo.

La "Joya" fue desequilibrante y anotó un gol muy oportuno a los 22 minutos, apenas uno más tarde de que el infalible Inzaghi abriera el marcador tras corregir un centro de Kaká.

Boca fue siempre durante el primer tiempo y Milan también, aunque las llegadas de los argentinos dejaban permanentemente una sensación de gol más notoria que cuando llegaban los dirigidos por Ancelotti.

La emotividad que generaba en las 73.000 almas presentes en el estadio de Yokohama este ida y vuelta, con los 3.000 hinchas de Boca "en llamas", dejó una inmejorable perspectiva para el complemento.

Pero los sueños de los "xeneizes" rápida y sorpresivamente comenzaron a diluirse en el arranque de ese período. A los 4 cambió la historia y fue para siempre. Nesta agarró un rebote, la clavó en el ángulo derecho y a partir de ahí Milan tuvo sus minutos de furia.

En el cuarto de hora, el enorme Kaká le dio el tiro de gracia a Boca, aunque aún quedara media hora por delante. Previamente hubo un tiro de Ibarra que rebotó en el poste derecho y que podía haber enderezado otra vez la historia para el once argentino como en el primer tiempo.

Pero la pelota no entró y la historia fue para otro lado. Kaká, la figura de la cancha, se fue por izquierda, zigzagueó ante Maidana y definió cruzado, de zurda, entre las piernas de un Caranta, de floja respuesta.

Este tanto impactó duramente en el ánimo de los auriazules, algo que aprovechó el equipo italiano para lograr el último tanto de su cosecha en la final con una cesión de Kaká para Inzaghi, que definió con el arco desguarnecido.

Estaba todo dicho y los cambios de Russo fueron nada más que un intento de morir con dignidad. La roja a Kaladze le dio paso a la última ilusión, pero Boca no reaccionó y hasta tuvo que aparecer un rival (Ambrossini) para darle "una mano".

No hubo tiempo ni espacio para nada más. El "xeneize" fue todo decepción en el llanto de Palermo y a pocos metros, todos con el memorable Kaká.




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