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Otro Ramón protagonista
Cabrero es el padre de la criatura. Algunos de sus secretos
Este cuento de final maravilloso comenzó cuando faltaban seis fechas para terminar el Apertura '05. Ese día se hacía cargo de un golpeado Lanús (al que había renunciado "Pipo" Gorosito) Ramón Cabrero, un ex 'in side' de la institución que tenía a cargo la cuarta división.

Junto a él llegaba Luis Zubeldía, un pibe de 24 años que debió dejar la actividad prematuramente por una 'maligna' osteocondritis en su rodilla izquierda. Así se inició esta historia hace poco más de dos años, en un club por el que pasaron sin penas ni glorias, entre 2002 y 2005, técnicos como Carlos Aimar, Daniel Córdoba, Osvaldo Sosa, Carlos Ramaciotti, Miguel Brindisi y el mismo Gorosito.

El primer torneo de Cabrero al frente el 'Granate' se convertiría en un presagio. Apoyado en la solidez de Leandro Gioda y Mauricio Romero, más la dinámica de Rodrigo Archubi y Sebastián Leto, Lanús sumó 35 puntos en el Clausura '06 y se metió en la Sudamericana.

¿Suerte de principiante? Nada de eso. Siempre en las manos de Cabrero, el ahora campeón sacó 31 puntos en el Apertura 06 y con los últimos tres hizo un ruido de novela, ya que venció al Boca de La Volpe y le dio la chance a Estudiantes de ir a un desempate que ganó. Algo que deseó Tigre y no tuvo.

Lanús repitió el sexto lugar en el Clausura 07 con 28 unidades. Acumuló 59 en la temporada y se clasificó para la Sudamericana por segundo año consecutivo. Boca le dio una alegría fuera de programa y, con su vuelta olímpica en Brasil, lo empujó hacia la Copa más importante del continente. En 2008, jugará la Libertadores por primera vez.

Cabrero tiene muchos méritos, pero en la elección de los jugadores esta su consagración. Lo dio cabida a futbolistas relegados como Hoyos y Ribonetto, que llegó a la primera división los 27 años; hizo imprescindibles a Bossio, Graieb (se acerca a los 350 partidos) y Velázquez y, por sobre todas las cosas, los adoctrinó acerca de virtudes y carencias.

Así, con experimentados como Pelletieri y jóvenes gemas del estilo de Valeri, Ramón fue moldeando el cuerpo de un campeón.

Un equipo que, de no estar en los planes de nadie, sorprendió a todos.



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