>
Y un día, Lanús tuvo su gloria

El "Granate" dio la vuelta en La Bombonera.

Fue 1-1.

Después de 92 años de vida, Lanús lo concretó. Sus hinchas no olvidarán jamás que el equipo de sus amores dio la primera vuelta olímpica de su historia, en torneos oficiales de AFA, nada menos que en La Bombonera, nada menos que ante el poderoso Boca. Sus hinchas jamás olvidarán el gol del enorme delantero que es José Sand, las lágrimas de Valeri, el abrazo interminable de un plantel moldeado a obra y semejanza de Ramón Cabrero.

La consagración del "Granate", definida con el empate 1-1 ante el Boca de Russo que mira hacia Japón, terminó de confirmar un fenómeno que repite en el último tiempo: los equipos "chicos" dejaron de ser sólo actores de reparto. Más claro que nunca cuando se ve jugar a Lanús, Tigre y Arsenal, para dar algunos ejemplos.

El humilde club de la periferia sur bonaerense hizo caso omiso a la presión de jugar un partido clave en La Bombonera y le sacó pecho a un Boca en crisis, decidido a ponerle el broche a una campaña sin tropiezos. Apenas 2.860 almas 'granates' fueron testigos de la conquista, pero otros miles latieron la victoria desde la pantalla gigante montada en la cancha del sur bonaerense.

Lanús salió a buscar su triunfo con pie de plomo y se replegó atrás en el comienzo, presionado por un Boca que salió a la cancha sin varias de sus figuras principales.

El gol de Sand,a los 37 del inicio, despertó la garra del plantel que salió al ataque frontal en la segunda mitad del juego para devolver el fervor de sus hinchas que bajaba desde las tribunas en una interminable ola de pasión 'Granate'.

Boca no logró tomarse revancha del 2-1 que le propinó Lanús en la definición del Apertura-2006, cuando le arrebató la posibilidad de ganar el campeonato y lo condenó a un desempate que perdió ante Estudiantes. Los 'xeneizes', de todas formas, igualaron gracias al siempre vigente Palermo, a los 21 del complemento.

Lanús sufrió un poco hasta el final, era obvio que así sería. Aunque también hay que decir que,como lo hizo durante todo el torneo, fue siempre por más, y también tuvo posibilidades de liquidar el pleito y hacer más grande una alegría interminable. A medida que el reloj se comió los minutos, las dos mil y pico de almas se apoderaron de La Bombonera. Y el grito de campeón comenzó a aflorar tímido, hasta que terminó siendo




Use la opción de su browser para imprimir o haga clic aquí