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Domingo 24 de octubre de 2004
“La oferta argentina es un suicidio”
Asegura que la quita ofertada, del 75%, será rechazada de plano por los bonistas de ese país.

CORDOBA (Especial de “La Mañana de Córdoba”).- Cerca de medio millón de italianos tienen unos 15.000 millones de dólares en bonos de la deuda argentina, convirtiéndose en el segundo grupo más importante después de los locales. El número explica el interés en la posición que asumirán frente a la propuesta oficial. Se trata también del grupo más aguerrido y no sólo en discurso: acumula varias presentaciones judiciales de 1.200 inversores que, en primera instancia, derivaron en embargos de fondos. El abogado Mauro Sandri preside el Comité de Bonistas Privados en Italia y está convencido de que si el gobierno de Néstor Kirchner no mejora la oferta “los italianos no aceptarán”. Plantea que la quita del 75% significa un “suicidio político porque la Argentina quedará esclava del FMI y del Banco Mundial, nadie más le prestará plata en el mercado internacional”.
En su diálogo con “La Mañana de Córdoba” adelantó que esta semana realizarán una propuesta técnica alternativa para la reestructuración de la deuda y transparentó la interna entre los acreedores privados. Definió al Comité Global como el “lobby de los bancos”.
- En el canje, ¿para ustedes ya está todo dicho?
- No, nosotros tenemos una línea judicial y otra extrajudicial, de un grupo de estudio que esta semana intentará formalizar (junto con un banco de excelente calificación que opera en la Argentina, de los pocos que tienen una triple A en la calificación de Moody’s) una contrapropuesta. Esta alternativa se basa en nuestro convencimiento de que los capitales privados deben intervenir en la solución. Por supuesto que también tenemos contacto con los políticos italianos que explican la posición dura asumida por Italia, en parte por nuestras presiones para que el problema se resuelva más positivamente.
- Esta alternativa, ¿es una suerte de respuesta a las críticas de Kirchner y Lavagna?
- En parte se puede interpretar así. Pensamos que algunos de los dichos del ministro Lavagna marcan que no comprende la realidad. Los primeros que mostraron solidaridad hacia la Argentina fueron quienes compraron deuda. Por eso esta acusación que Lavagna hace contra los italianos no es real; él critica a los que ayudaron comprando deuda. Por eso, en parte la alternativa que presentaremos es una respuesta a eso. Estructuraremos una propuesta de buen nivel que no toma en cuenta la polémica sino que apunta a una solución de amplio plazo.
- ¿Cree que todavía hay espacio para negociar? El gobierno insiste en que no habrá más cambios en la oferta...
- Si el gobierno argentino confirma la quita del 75% en Italia ninguno aceptará. No hay posibilidad de una solución así, por eso trabajamos por una alternativa que tiene en cuenta la imposibilidad lógica de aceptar esa quita. Aquí los inversores compraron la deuda a valores cercanos al 100, sin voluntad especulativa. La tasa de interés rondaba el 7/8%. En ese momento los bonos italianos pagaban el 5/6%. No estamos en la misma situación que Estados Unidos, donde hay fondos buitres que compraron bonos al 25 ó 30%. El gobierno no percibe esa diferencia. El comportamiento del gobierno, muy duro, perjudica la estrategia global de la Argentina hacia el futuro. Si la oferta final es la quita del 75% puedo asegurar que en Italia, y diría que en toda Europa, nadie más comprará papeles argentinos. Hay una miopía macroeconómica y política de las autoridades argentinas que aquí nadie entiende.
- A muchos argentinos les cuesta creer que sus reclamos incluyen alguna preocupación por el futuro de nuestro país...
- Pero es así, si el gobierno argentino no comprende que sin capitales privados no puede financiarse no entiende el nivel más elemental de la macroeconomía. El riesgo es enorme para la Argentina, porque podría convertirse en uno de los pocos países del mundo totalmente esclavos del Fondo Monetario y del Banco Mundial. Es una situación rarísima. También es difícil entender la miopía del gobierno desde una óptica más abarcativa: la deuda en manos de pequeños ahorristas en el mundo representa el 20/25% del total. Una quita del 75% sobre esa fracción no resuelve el problema macroeconómico.
- ¿Qué cambio en la oferta haría que la acepten?
- Debería contemplar el pago del ciento por ciento de la inversión, del capital. Si el gobierno anuncia una estrategia hacia ese objetivo, el mercado rápidamente aceptará. Los casos de Telecom Argentina o del Banco Hipotecario demuestran que no es necesario un sacrificio tan grande y que hay soluciones aceptables por el mercado. Esta es una situación distinta, el gobierno propone canjear un título por otro. Por eso estamos analizando una propuesta técnica sostenible que formalizaremos a cortísimo plazo. Creemos que el gobierno no analiza con profesionalismo el tema sino que quiere aprovecharse del cansancio de todos nosotros para obtener así consenso. Pero ésa será una victoria de corto plazo; el problema seguirá en el futuro, cuando nadie compre más deuda argentina. Será una victoria aparente.
- El presidente del Banco Central italiano aseguró que los bonistas conocían el riesgo de su inversión, ¿qué responsabilidad les adjudican a los bancos?
- El comité ha iniciado unas 3.000 causas judiciales contra los bancos porque entendemos que son tan responsables como los gobiernos argentinos pasados y el FMI. El del Fondo es un caso único en la historia, porque asistió a todos los gobiernos durante varias décadas y después no salvó al Estado argentino. El organismo internacional que, se supone, tiene todos los recursos técnicos para evaluar, se equivocó durante años. Demostró la incapacidad de quienes estuvieron allí entre los ’70 y los ’90. Los otros grandes responsables son los bancos internacionales y nacionales que vendieron los papeles a los inversores sin información real. En las causas iniciadas algunos tribunales fallaron a favor, pero debo aclarar que son sentencias parciales, de pequeños juzgados. No hay una jurisprudencia significativa. En Italia los bancos detentan el verdadero poder. Es más importante el poder de los bancos que el poder político.
- ¿Qué hicieron el Banco Central italiano o la Comisión de Valores? ¿Sancionaron a alguna entidad?
- Tenemos incluso una causa colectiva, de 600 personas, contra la Cosob, que es la versión italiana de la SEC de Estados Unidos, es el organismo de control. Esta es una situación global porque todos los bancos vendieron los bonos argentinos, no fue uno aislado. Por eso, para nosotros hay un problema también con los encargados de controlar, que no hicieron nada.
- ¿Cómo está el frente de los bonistas? ¿Hay internas?
- El Comité Global no tiene una representación efectiva. Es medio surrealista, porque los bancos, para evitar causas en contra, organizaron este comité para tranquilizar a los acreedores tomadores de estos bonos en default. Nicola Stock es el vocero de los bancos, no de los bonistas. Si se confirma la propuesta de Dubai muchos de los que ahora están tranquilos reaccionarán. Los bancos, después de haber provocado la crisis, ahora tienen un comité. Es surrealista.

Movilizar a la clase media

CORDOBA (Especial de “La Mañana de Córdoba”).- Mauro Sandri es abogado y ha trabajado en diferentes compañías que lo trajeron varias veces a Latinoamérica, pero nunca a la Argentina. “Lamentablemente no conozco su país. He estado en Colombia, Brasil, Nicaragua y Panamá, pero no he ido a la Argentina. Quiero hacerlo”, dice desde Rímini, la ciudad “cinematográfica” de Fellini donde vive en Italia.
“Soy acreedor de la Argentina en primera persona, por eso apenas el país declaró el default empecé a organizar con otros profesionales el Comité de Acreedores”, explica. El Comité de Bonistas Privados de Italia (www.creditoriargentina.it) tiene unos 300.000 contactos con tenedores de papeles en Italia y ha iniciado unas 1.200 causas judiciales contra el Estado argentino. Confían en que en los próximos días tendrán una sentencia favorable en una presentación que engloba a unas mil personas que reclaman un embargo por cerca de 200 millones de dólares.
En un español aprendido por cuestiones laborales, Sandri relata que la idea de reunir a los acreedores “no fue fácil, porque en general somos profesionales de una clase media acomodada de Italia que se caracteriza por ser individualista. Movilizar esa clase media es complejo”, concluye a casi tres años de la puesta en marcha del comité. Sandri no se sorprende por las críticas de quienes sostienen que a los bonistas no les interesa la suerte de los argentinos y que lo único que pretenden es solucionar su situación. “Esa valoración no es real. Muchos de los que compraron papeles de la deuda argentina no lo hacían por especulación, era una ayuda concreta a un pueblo que requería colaboración. Italia financió correctamente, no especulativamente, al Estado argentino”. Asegura conocer la realidad de los argentinos y ser consciente de que son millones los que están en la pobreza. Pero enfatiza que no por eso deben ignorarse los reclamos de los “jubilados italianos, los pequeños ahorristas que confiaron en la Argentina e invirtieron su dinero allí”.

 

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