CORDOBA (Especial de “La Mañana
de Córdoba”).- Cerca de medio millón de
italianos tienen unos 15.000 millones de dólares en
bonos de la deuda argentina, convirtiéndose en el segundo
grupo más importante después de los locales.
El número explica el interés en la posición
que asumirán frente a la propuesta oficial. Se trata
también del grupo más aguerrido y no sólo
en discurso: acumula varias presentaciones judiciales de 1.200
inversores que, en primera instancia, derivaron en embargos
de fondos. El abogado Mauro Sandri preside el Comité
de Bonistas Privados en Italia y está convencido de
que si el gobierno de Néstor Kirchner no mejora la
oferta “los italianos no aceptarán”. Plantea
que la quita del 75% significa un “suicidio político
porque la Argentina quedará esclava del FMI y del Banco
Mundial, nadie más le prestará plata en el mercado
internacional”.
En su diálogo con “La Mañana de Córdoba”
adelantó que esta semana realizarán una propuesta
técnica alternativa para la reestructuración
de la deuda y transparentó la interna entre los acreedores
privados. Definió al Comité Global como el “lobby
de los bancos”.
- En el canje, ¿para ustedes ya está todo dicho?
- No, nosotros tenemos una línea judicial y otra extrajudicial,
de un grupo de estudio que esta semana intentará formalizar
(junto con un banco de excelente calificación que opera
en la Argentina, de los pocos que tienen una triple A en la
calificación de Moody’s) una contrapropuesta.
Esta alternativa se basa en nuestro convencimiento de que
los capitales privados deben intervenir en la solución.
Por supuesto que también tenemos contacto con los políticos
italianos que explican la posición dura asumida por
Italia, en parte por nuestras presiones para que el problema
se resuelva más positivamente.
- Esta alternativa, ¿es una suerte de respuesta a las
críticas de Kirchner y Lavagna?
- En parte se puede interpretar así. Pensamos que algunos
de los dichos del ministro Lavagna marcan que no comprende
la realidad. Los primeros que mostraron solidaridad hacia
la Argentina fueron quienes compraron deuda. Por eso esta
acusación que Lavagna hace contra los italianos no
es real; él critica a los que ayudaron comprando deuda.
Por eso, en parte la alternativa que presentaremos es una
respuesta a eso. Estructuraremos una propuesta de buen nivel
que no toma en cuenta la polémica sino que apunta a
una solución de amplio plazo.
- ¿Cree que todavía hay espacio para negociar?
El gobierno insiste en que no habrá más cambios
en la oferta...
- Si el gobierno argentino confirma la quita del 75% en Italia
ninguno aceptará. No hay posibilidad de una solución
así, por eso trabajamos por una alternativa que tiene
en cuenta la imposibilidad lógica de aceptar esa quita.
Aquí los inversores compraron la deuda a valores cercanos
al 100, sin voluntad especulativa. La tasa de interés
rondaba el 7/8%. En ese momento los bonos italianos pagaban
el 5/6%. No estamos en la misma situación que Estados
Unidos, donde hay fondos buitres que compraron bonos al 25
ó 30%. El gobierno no percibe esa diferencia. El comportamiento
del gobierno, muy duro, perjudica la estrategia global de
la Argentina hacia el futuro. Si la oferta final es la quita
del 75% puedo asegurar que en Italia, y diría que en
toda Europa, nadie más comprará papeles argentinos.
Hay una miopía macroeconómica y política
de las autoridades argentinas que aquí nadie entiende.
- A muchos argentinos les cuesta creer que sus reclamos incluyen
alguna preocupación por el futuro de nuestro país...
- Pero es así, si el gobierno argentino no comprende
que sin capitales privados no puede financiarse no entiende
el nivel más elemental de la macroeconomía.
El riesgo es enorme para la Argentina, porque podría
convertirse en uno de los pocos países del mundo totalmente
esclavos del Fondo Monetario y del Banco Mundial. Es una situación
rarísima. También es difícil entender
la miopía del gobierno desde una óptica más
abarcativa: la deuda en manos de pequeños ahorristas
en el mundo representa el 20/25% del total. Una quita del
75% sobre esa fracción no resuelve el problema macroeconómico.
- ¿Qué cambio en la oferta haría que
la acepten?
- Debería contemplar el pago del ciento por ciento
de la inversión, del capital. Si el gobierno anuncia
una estrategia hacia ese objetivo, el mercado rápidamente
aceptará. Los casos de Telecom Argentina o del Banco
Hipotecario demuestran que no es necesario un sacrificio tan
grande y que hay soluciones aceptables por el mercado. Esta
es una situación distinta, el gobierno propone canjear
un título por otro. Por eso estamos analizando una
propuesta técnica sostenible que formalizaremos a cortísimo
plazo. Creemos que el gobierno no analiza con profesionalismo
el tema sino que quiere aprovecharse del cansancio de todos
nosotros para obtener así consenso. Pero ésa
será una victoria de corto plazo; el problema seguirá
en el futuro, cuando nadie compre más deuda argentina.
Será una victoria aparente.
- El presidente del Banco Central italiano aseguró
que los bonistas conocían el riesgo de su inversión,
¿qué responsabilidad les adjudican a los bancos?
- El comité ha iniciado unas 3.000 causas judiciales
contra los bancos porque entendemos que son tan responsables
como los gobiernos argentinos pasados y el FMI. El del Fondo
es un caso único en la historia, porque asistió
a todos los gobiernos durante varias décadas y después
no salvó al Estado argentino. El organismo internacional
que, se supone, tiene todos los recursos técnicos para
evaluar, se equivocó durante años. Demostró
la incapacidad de quienes estuvieron allí entre los
’70 y los ’90. Los otros grandes responsables
son los bancos internacionales y nacionales que vendieron
los papeles a los inversores sin información real.
En las causas iniciadas algunos tribunales fallaron a favor,
pero debo aclarar que son sentencias parciales, de pequeños
juzgados. No hay una jurisprudencia significativa. En Italia
los bancos detentan el verdadero poder. Es más importante
el poder de los bancos que el poder político.
- ¿Qué hicieron el Banco Central italiano o
la Comisión de Valores? ¿Sancionaron a alguna
entidad?
- Tenemos incluso una causa colectiva, de 600 personas, contra
la Cosob, que es la versión italiana de la SEC de Estados
Unidos, es el organismo de control. Esta es una situación
global porque todos los bancos vendieron los bonos argentinos,
no fue uno aislado. Por eso, para nosotros hay un problema
también con los encargados de controlar, que no hicieron
nada.
- ¿Cómo está el frente de los bonistas?
¿Hay internas?
- El Comité Global no tiene una representación
efectiva. Es medio surrealista, porque los bancos, para evitar
causas en contra, organizaron este comité para tranquilizar
a los acreedores tomadores de estos bonos en default. Nicola
Stock es el vocero de los bancos, no de los bonistas. Si se
confirma la propuesta de Dubai muchos de los que ahora están
tranquilos reaccionarán. Los bancos, después
de haber provocado la crisis, ahora tienen un comité.
Es surrealista.
Movilizar a la clase media
CORDOBA (Especial de “La Mañana de Córdoba”).-
Mauro Sandri es abogado y ha trabajado en diferentes compañías
que lo trajeron varias veces a Latinoamérica, pero
nunca a la Argentina. “Lamentablemente no conozco su
país. He estado en Colombia, Brasil, Nicaragua y Panamá,
pero no he ido a la Argentina. Quiero hacerlo”, dice
desde Rímini, la ciudad “cinematográfica”
de Fellini donde vive en Italia.
“Soy acreedor de la Argentina en primera persona, por
eso apenas el país declaró el default empecé
a organizar con otros profesionales el Comité de Acreedores”,
explica. El Comité de Bonistas Privados de Italia (www.creditoriargentina.it)
tiene unos 300.000 contactos con tenedores de papeles en Italia
y ha iniciado unas 1.200 causas judiciales contra el Estado
argentino. Confían en que en los próximos días
tendrán una sentencia favorable en una presentación
que engloba a unas mil personas que reclaman un embargo por
cerca de 200 millones de dólares.
En un español aprendido por cuestiones laborales, Sandri
relata que la idea de reunir a los acreedores “no fue
fácil, porque en general somos profesionales de una
clase media acomodada de Italia que se caracteriza por ser
individualista. Movilizar esa clase media es complejo”,
concluye a casi tres años de la puesta en marcha del
comité. Sandri no se sorprende por las críticas
de quienes sostienen que a los bonistas no les interesa la
suerte de los argentinos y que lo único que pretenden
es solucionar su situación. “Esa valoración
no es real. Muchos de los que compraron papeles de la deuda
argentina no lo hacían por especulación, era
una ayuda concreta a un pueblo que requería colaboración.
Italia financió correctamente, no especulativamente,
al Estado argentino”. Asegura conocer la realidad de
los argentinos y ser consciente de que son millones los que
están en la pobreza. Pero enfatiza que no por eso deben
ignorarse los reclamos de los “jubilados italianos,
los pequeños ahorristas que confiaron en la Argentina
e invirtieron su dinero allí”. |