España quiere ajustar cuen-tas con la orgullosa Francia y con su propia historia, algo que sólo conseguirá si vence hoy en Hannover en el durísimo partido de octavos de final del Mundial. Es un todo o nada, el desafío máximo, una batalla entre dos enemigos irreconciliables. España tiene el talento y la ambición de su joven generación, mientras que Francia cu-enta con el peso de su historia y el viejo resplandor de algunas de sus estrellas. Puro contraste, que viene a enriquecer uno de los partidos más atractivos del Mundial. España se reencuentra con su fatal destino, un rival al que nunca venció en forma oficial en un gran torneo. La batalla táctica comenzó y ninguno se confía del rival. El técnico Luis Aragonés asegura que no cree que Francia vaya a jugar con un solo punta, y Raymond Domenech afirma que su España no se atreverá con un equipo ofensivo como promete. Si hay que hacer caso a Aragonés, quien garantiza que su propuesta es intocable, España alineará al equipo que el país bautizó como "jugones", futbolistas de buen trato con el balón y la novedad de las inclusiones de Cesc Fábregas y Raúl. Aragonés pretende que Raúl apoye en el juego y asista a los puntas. Es una apuesta arriesgada, ofensiva, pero quiere quitarle la pelota a Francia. Por el contrario, la nebulosa rodea al equipo de Domenech, que afronta el partido con dudas en múltiples frentes. La fundamental es saber qué equipo alineará, algo acerca de lo que el técnico aseguró no tener "ni idea". Algo no funciona en Francia, ya que Domenech acostumbra a dar el once titular un día antes del partido. Está vez no lo hizo. Si su megaestrella Thierry Henry es el único delantero, Ribery o Dhorasoo podrían reforzar un mediocampo que tie-ne seguros a Vieira, Makelele, Malouda y Zidane. Será un duelo de estilos, con jugadores que quieren reivindicar cosas importantes, como Raúl, Zidane, Henry, Torres... En definitiva, el partido lo tiene todo. El ganador saldrá reforzado. Y el perdedor afrontará un tormentoso regreso a casa. |