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Jueves 22 de Junio de 2006
 
 
 
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  OPINION
  El otro México
 
 

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Si uno lograra sacar la cabeza del Mundial, advertiría que en México, rival hoy de Argentina, hay elecciones presidenciales el 2 de julio. No se trata de un dato menor en un país en el que el fútbol define humores sociales, como ocurre en Argentina y en muchas otras naciones. Tres jugadores de la selección de Ricardo Lavolpe participaron abiertamente en apoyo del candidato oficialista, el conservador Felipe Calderón. El niño mimado José "Kikín" Fonseca, el "Emperador" Claudio Suárez y el defensor Ricardo Osorio hicieron publicidad para el candidato del PAN, que pujará por la victoria con el centroizquierdista Manuel López Obrador (PRD), el otro gran candidato. Calderón no sabe nada y no le interesa el fútbol. Pero no se priva de vincular su campaña a la de un eventual éxito del equipo. "Felipito", como le dicen, cuenta con el firme y decisivo apoyo de Televisa, la todopoderosa cadena de televisión de ese país, groseramente beneficiada por el gobierno del presidente saliente, Vicente Fox, también del PAN.

Pero Televisa también es una niña mimada de la FIFA. Joseph Blatter, el presidente de la FIFA, afirma una y otra vez la prohibición de que equipos que participan de una misma competencia tengan un mismo propietario. Sin embargo, en el campeonato de Primera de México, los clubes América, Necaxa y San Luis tienen un mismo dueño. Sí, Televisa. El entrenador español Juan Manuel Lillo denunció esta situación la temporada pasada, tras una derrota extraña que América sufrió ante San Luis, un resultado raro, que perjudicó a su equipo, los Dorados de Culiacán. "Cállate, tú no entiendes cómo funciona el fútbol de este país", le contestaron todos, desde el presidente de la Federación para abajo.

Televisa posee los derechos de televisación de los partidos de la selección mayor, decide días y horarios de los partidos del campeonato y posee todos los derechos sobre la selección Sub 17, última campeona mundial de la FIFA y cuyos jugadores tienen exclusividad con esa cadena. El "Tolo" Américo Gallego sufrió el poder de Televisa en la última final de la Copa Concacaf, cuando su club, Toluca, perdió una final escandalosa contra el América. México juega dentro de la Concacaf para ganar fáciles boletos a los Mundiales y subir en el ranking de la FIFA, cuya última edición lo muestra quinto, arriba de Argentina, novena. Pero los clubes y la selección mexicana son autorizados a jugar también los torneos de la Conmebol, como la Libertadores o la Copa América. El presidente de la Concacaf se llama Jack Warner, de Trinidad y Tobago, uno de los vicepresidentes con mayores cargos de corrupción dentro de la FIFA. Fue Warner quien impulsó a México como cabeza de serie del Mundial, una designación que, en su momento, perjudicó a Argentina, que debió recibir en su fase inicial a la poderosa Holanda. Nadie lo puede probar, pero cuentan que la devolución fue jugar con suplentes y perder 3-0 un partido decisivo, que permitió a la insólita Trinidad y Tobago jugar en Alemania el primer Mundial de su historia.

Se trata de historias que conviene contar antes de que ruede la pelota. Para entender si hay alguien que patea en contra.

 

 

 

   

Ezequiel Fernández Moores

   
 
 
 
Diario Río Negro.
Provincias de Río Negro y Neuquén, Patagonia, Argentina. Es una publicación de Editorial Rio Negro SA.
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