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Viernes 25 de Enero de 2008
 
 
 
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  PASO A PASO | EL CAMINO DE LA PERA DESDE EL ALTO VALLE HASTA SAN ANTONIO ESTE
  Un recorrido que comienza en la chacra y termina en el puerto
La pera demostró gran dinamismo en la última década, con un crecimiento de la superficie plantada del 32%.
En una chacra de Allen, “Río Negro” registró cada momento del proceso productivo, clave en la zona.
Una familia de productores que sigue la tradición que iniciaron los pioneros en los años ’20, el caso testigo.
 
 

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ara conocer el paso a paso de la pera “Río Negro” recorrió la chacra 61 de Sebastián Hernández, un productor local que conserva la tradición familiar que se inició hace varias décadas. Al traspasar la tranquera ubicada en el kilómetro 1.197 de la Ruta 22, se puede ver a una decena de hombres cosechando, subidos a una escalera de unos cuatro metros de altura. Mientras tanto, el joven productor comienza a describir el camino de la pera.

EL INICIO

Todo comienza con el emparejamiento y extracción de las malezas del predio donde se plantarán los frutales, para luego cercarlo con alambre. Tras ello el productor enfrenta un gran desafío como es el hecho de elegir qué tipo de plantación realizará, teniendo en cuenta los costos de las diferentes variedades y los tiempos de desarrollo. Una hectárea puede llegar a contener unos mil plantines.

PLANTACIÓN

Los pequeños árboles son ubicados a unos 30 centímetros entre sí. “Para evitar la excesiva densidad y el consiguiente sombreado, son necesarios procedimientos especiales de manejo posteriores a la plantación y deben hacerse podas considerables, tanto laterales como en la parte superior de cada planta”, señala Sebastián señalando los espaldares que sirven de sostén. “Es como una ortopedia que hay que armar y sin ella no se pude mantener en pie nada”, agrega.


ABONADO

Esta etapa es clave para la vida productiva, ya que inicialmente la fertilidad debe ser media o incluso algo baja, para evitar un exceso en el vigor y crecimiento desmedido. “El mejor abono es el estiércol descompuesto de composición media”, precisa el productor. Luego aclara que en ocasiones hay que alternarlo con los abonos químicos.

RIEGO

La mayoría de las plantaciones de perales están en regadío, ya sea a manta o por riego localizado. “El peral necesita para su buen desarrollo y producción una cantidad de 700 a 800 mililitros de agua, especialmente sin déficit en los meses de verano”, explica Sebastián.

PLAGAS Y HELADAS

Se debe contar con un sistema para combatir las posibles heladas: los más conocidos son la quema de neumáticos, el uso de calefactores para contrarrestar las bajas temperaturas y el calentamiento de los vegetales a través del riego por aspersión, que genera calor mediante el cambio de estado del agua sobre las plantaciones. Para combatir a la decena de plagas es necesario aplicar diferentes agroquímicos.

PODA

“El peral puede adaptarse a todo tipo de formas, pero las más adecuadas son: pirámide (de menor a mayor grosor); cordón vertical (consta de un eje vertical sin ramificaciones, simulando una columna); cordón horizontal simple (consiste en un eje apoyado a un alambre tendido a unos 50 centímetros del suelo)”, precisa Sebastián. En las localidades del Alto Valle, se recomiendan las formas libres y si están demasiado sometidas al viento, las pirámides. La poda de producción, consiste en obtener y mantener sobre los brazos únicamente ramos de fruto.

RECOLECCIÓN

“Las peras, a diferencia de la mayoría de las frutas, presentan mejor calidad cuando se cosechan en un estado ligeramente verde”, afirma Sebastián. Resulta difícil seleccionar el momento apropiado para la cosecha de peras. Se puede interpretar por el cambio gradual en el color de la base que cambia de verde a verde amarillento, seguido por el amarillo verdoso y finalmente totalmente amarillo, comenta mientras se sube a una escalera para mostrar el tono de la variedad William’s que comenzó a cosechar con nueve peones el sábado último.
“Al extraerla de la planta se debe poner especial cuidado en no cortar bruscamente el cabo, ya que si tiene alguna imperfección los galpones no la reciben”, remarca.

TRASLADO

Una vez ubicada en los bines –en este caso tienen capacidad para 380 kilogramos– Sebastián se sube a un tractor y con un sutil recaudo levanta el cajón y lo traslada hasta un sector. Allí deberán esperar que el camión del empaque los venga a retirar. “Nunca se debe dejar un bin al sol porque corre mucho riesgo y nosotros trabajamos día a día, es decir, a la tarde viene el transporte de la empresa y se lleva todo lo que cosechamos en el día”.

LAVADO

Para conocer el recorrido de la fruta en el interior del galpón hasta que egresa con destino al puerto de San Antonio, el guía es Hermes Rojas, un embalador que ahora dirige la representación allense del Sindicato de la Fruta. “Al arribar al galpón, la fruta recibe un tratamiento especial que consiste en llevarla a una máquina clasificadora, donde recibe un lavado especial con productos no tóxicos”, comenta. “Luego se decide qué fruta está destinada para la exportación, cuál irá al mercado interno y cuál se destinará a la industria, de acuerdo con la calidad y si presenta o no raspaduras y grietas”. “El tamaño también es importante”, agrega.

EL EMBALAJE

Al abandonar las correas de selección se procede al embalaje. En esta fase el embalador envuelve las frutas en papel sulfito y las ubica en diferentes contenedores. “Si está destinada al mercado internacional se usa la caja, si es para supermercado o consumo interno se la mete en bolsa”, describe Hermes.
Luego, el estibador ubicará las cajas de acuerdo al destino.

CAMIONES FRIGORÍFICOS

Llega el momento de abandonar el galpón, mientras se visualiza cómo ingresan a los camiones frigoríficos centenares de cajas que deberán resistir varias horas de viaje para arribar al puerto de San Antonio. De allí, empezará un recorrido que culminará en distintos mercados.
El Alto Valle de Río Negro concentra el 87% del volumen de fruta. Alrededor del 65% de la producción de peras frescas se exporta, por un valor de 200 millones de dólares. En tanto, Argentina es el principal exportador mundial con el 30% del mercado, dado el alto reconocimiento internacional de la variedad William’s, que ingresa en contra estación a la Unión Europea.

UNA HISTORIA, CIENTOS DE CASOS

El caso del productor Sebastián Hernández es similar al de muchos otros que vienen de familias cuyos pioneros se establecieron el siglo pasado en Allen, donde forjaron su destino y fueron el primer bastión de la economía regional. “Nuestros antepasados llegaron acá cerca de 1898. Por un lado están los Gurtubay con mi bisabuela, que era empleada, y su marido, que fue el primero que se dedicó a alambrar campos en la zona”, detalla. “Por el otro, están los Hernández que también vinieron de España, de la mano de don Custodio, quien trajo sus ahorros y se estableció acá, compró tierras y empezó con la producción”, continúa.
Mientras observa alguna de las miles de plantas que cada año llegan a producir unos 400.000 kilos de peras, Sebastián recuerda que la chacra que habita actualmente fue adquirida en 1926. “El trabajo era arduo y se empezó a emparejar la tierra con caballos, porque en todo este sector había montes. Cada generación fue mejorando la tierra hasta llegar a lo que ves hoy. Creo que hay que amar la vida en la chacra para estar acá. Cada año se llega apenas a cumplir con los compromisos y siempre está latente el peligro de una helada, del granizo o del viento que puede acabar con toda la ilusión de uno”, finaliza mientras asciende a un tractor para trasladar uno de los bines llenos de peras.

   
   
 
 
 
Diario Río Negro.
Provincias de Río Negro y Neuquén, Patagonia, Argentina. Es una publicación de Editorial Rio Negro SA.
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