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Domingo 17 de Junio de 2007
 
 
 
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  TRADICION & MODERNIDAD
Una casa también puede ser una magnífica prueba
de amor: así lo constató Susana Gronda cuando su marido la sorprendió regalandole este refugio –en Chilcayo Volcán, Jujuy–, que combina
perfectamente la tradición popular con la modernidad.
 
 

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Me maravilló el lugar. Uno llega a Volcán ( ubicada a 40 km de San Salvador de Jujuy) y enseguida se entiende por qué este paraje toma su nombre de los grandes aluviones  que tienen lugar durante los tórridos veranos, ofreciendo un espectáculo similar al de un gigante en erupción. Decía... uno llega a este lugar de mineros y toma un camino que asciende durante varios minutos, siempre atravesando nubes espesas que parecen ser la puerta de entrada a un sitio increíble, paradisíaco...y realmente así es donde armé este refugio”, cuenta de entrada el arquitecto Antoraz a “eH!”, quien refuncionalizó un antiguo refugio de pastores de cabras en el corazón de una de las fincas más antiguas del noroeste argentino, propiedad de la familia de su esposa, Susana Gronda. Es ella, justamente, la dichosa que recibió terminada la casa como regalo de su marido.
Antoraz reconstruyó la casa rescatando el viejo asentamiento de piedras, utilizando el adobe y las maderas del lugar, como el cardón y el álamo.
Las grandes e irregulares paredes de piedra fueron completadas a partir de lo que había originalmente, dejando a la vista lo existente, rescatando su valor.
El piso del área social se completó con un sencillo cemento alisado con pigmentos rojos de los alrededores y una guarda de piedras. En este lugar predomina la chimenea, que sirve para exponer un sinfín de objetos de valor, esencial para calefaccionar, ya que la vivienda carece de electricidad.
Decorado con unas sencillas tarimas cubiertas con barracanes a modo de sillones, alfombras, sillas materas y dos sillones de hierro y tiento, todos alrededor de una gran mesa ratona que invita a compartir el espacio. Todos estos son muebles diseñados por Antoraz. Espacio que se complementa con nichos en las paredes, útiles para decorar o simplemente usar como biblioteca. “La idea era crear un espacio donde recrearse, descansar o sencillamente contemplar el paisaje” , dice el arquitecto.
En el lugar que ocupaba originalmente el porch de ingreso al corral de las cabras se destinó a la cocina, pequeña, también de piedra y adobe vidriada en sus cuatro laterales para aprovechar al máximo la luz natural. Se colocaron dos durmientes de quebracho a modo de barras que sirven tanto como lugar de apoyo auxiliar como para desayunar admirando el paisaje, con un pequeño fogón para calentar el agua.
Separado por una pérgola y una pequeña acequia se encuentra el dormitorio original de la casa y el baño. El dormitorio se recuperó completando las paredes de piedras con adobe, manteniendo el revoque solo en partes. También aquí predomina la chimenea; frente a ella dos sillitas materas y aguayos para el piso de madera.
El baño tiene una bacha de piedra hecha a medida, sobre una base del mismo material, los muros que dejan entrever las piedras, las cañerías y la grifería de bronce a la vista contrastan con el pequeño vitraoux de la ventanita, la luz natural filtrada por las cañas inunda la bañadera de cemento. El detalle está dado en el piso con un trabajo del arquitecto y Susy, su señora, con trocitos de azulejos.
La casa creció con pequeños agregados para albergar los cuartos de huéspedes o una gran pérgola para comer  a la sombra.
El cuarto de huéspedes tiene techos de cañas y las paredes están teñidas con los colores de la zona; el detalle de color esta dado por los tonos fuertes de las mantas de los catres. Hay alfombras, sillitas materas y un ventanal con una increíble vista para contemplar.
En el exterior se disfruta de una laguna artificial con truchas, que se provee de una vertiente natural, generando la acequia que divide el área social de la privada. También hay esculturas de Antoraz realizadas con piedras extraídas de la cantera de El Carmen, tradicional cantera jujeña de donde se extraían las piedras para las veredas de la capital jujeña. Bajo la pérgola de ingreso hay unas ramas de churqui (árbol del lugar), incrustadas en el adobe a modo de percheros. 

TEXTUAL

  “Los resultados con adobe son espectaculares y uno de los mayores logros es rejerarquizar todos estos materiales, que estaban descalificados por la gente, y recuperar la mano de obra artesanal con carpinteros, ceramistas, picapedreros, tejedores. En invierno, retiene el calor interior y en verano es fresco; lo malo es que la humedad lo ataca, pero en lugares secos este problema no existe. De todos modos, si bien se lava con la lluvia, con una buena impermeabilización, con los revoques y capas aislantes, se solucionan estos problemas”.
 * “Para que las obras salgan bien, hay que sentirlas, amarlas, disfrutarlas. Nuestras obras rescatan el espíritu andino sin tener un estilo definido, pero son obras contemporáneas que siempre acompañan el entorno”.

TIPS

• El arquitecto Carlos Antoraz es el titular de la firma Arquitectura Antoraz y Asociados, de Jujuy, y está integrado además por los arquitectos Carlos Romero e Inés Pemberton y por Alberto Pasquini. Su correo: arquitecturaantoraz@arnet.com.ar
• Las obras de Antoraz, en su gran mayoría, son un perfecto mix de la esencia de lo tradicional con un equipamiento del siglo XXI.
• Con el uso del adobe, a la manera del norte argentino, es rescatado siempre como producto de la  sabiduría popular: en los muros exteriores alcanza un espesor de 0,60 m y en los interiores son de 0,40 m.

 

   
PRODUCCION: HORACIO LARA
   
 
 
 
Diario Río Negro.
Provincias de Río Negro y Neuquén, Patagonia, Argentina. Es una publicación de Editorial Rio Negro SA.
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