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Domingo 30 de Septiembre de 2007
 
 
 
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  Los límites del modelo
La política de subsidios aplicada por el gobierno genera incertidumbre en el programa económico.
 
 

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BUENOS AIRES.- El presidente Néstor Kirchner se lleva consigo importantes logros tras cuatro años de gestión, destacándose entre ellos el acelerado crecimiento económico que permitió salir rápidamente del colapso que surgió tras la implosión de la convertibilidad y llevar los indicadores socioeconómicos a los niveles previos a la crisis. Además, consiguió renegociar buena parte de la deuda pública en términos favorables y alcanzar un record en la tasa de inversión de la economía, así como también en el nivel de exportaciones.

Pero también hay que advertir que parte de estos logros fue posible a costa de acumular desequilibrios macroeconómicos importantes que, dada su magnitud, ahora salen a la luz por medio de crecientes niveles de inflación. Hasta ahora el gobierno, a través de un "festival de subsidios" que está erosionando rápidamente el ahorro público, logró no sólo sostener las distorsiones de las tarifas en los mercados regulados sino también evitar que la mayor inflación impactara sobre el nivel de consumo.

No obstante, la dinámica de "tapar" con subsidios la inflación para que no afecte el bolsillo del consumidor tiene como límite el del propio gobierno, así como el saturado cuadro energético. Por ello, mientras más se tarde en realizar un programa antiinflacionario que rompa con el círculo vicioso, más aumentarán las chances de que la economía sufra un proceso de ajuste que sincere parte del cúmulo de distorsiones en los precios regulados, como la velocidad del crecimiento económico. Superada la crisis, se advierte un amplio margen para comenzar a corregir las distorsiones de precios regulados que son evidentes en la economía, no sólo porque afectan la oferta interna a punto tal que es difícil encontrar inversiones privadas de envergadura en los mercados regulados, estratégicos por cierto, sino porque paradójicamente atentan contra el propio modelo posconvertibilidad al no promover un mayor ahorro tanto público (para sostener el tipo de cambio) como privado (para incrementar las inversiones).

Más aún: a partir de la recuperación económica, la decisión de no pasar de una política de subsidios generalizados a una más focalizada que limite el beneficio a los sectores carenciados sólo genera una "virtual" mejora en el poder adquisitivo, que actualmente es parte del empuje de la demanda que presiona los precios al alza en el resto de los mercados a costa del menor ahorro público. Es decir, en términos macroeconómicos, el objetivo de congelar las tarifas para atenuar la inflación y que no se "coman" el plus de competitividad cambiaria ya no sólo no se cumple: ahora también terminan "comiendo" el superávit fiscal, al contenerlas en un contexto inflacionario, y el superávit externo, al trabar inversiones privadas. Así se deterioran a una velocidad creciente los tres pilares del modelo tipo de cambio y superávit gemelos.

El ciclo económico posconvertibilidad culminó una etapa signada por la recuperación económica. Agotados los márgenes de acción que dejó la crisis, resulta conveniente acomodar la macroeconomía al nuevo contexto que impone una economía recuperada de su peor crisis económica y que converge directamente en una tasa de crecimiento acorde con su tasa de inversión, no necesariamente más alta que el crecimiento promedio que muestra Latinoamérica.

La idea no es "enfriar" la economía con políticas de corte ortodoxo como subir tasas de interés o "bajar de cuajo" el tipo de cambio nominal, pero tampoco sobreestimularla con una plétora de subsidios a costa del ahorro público que desperdicia la oportunidad de inversiones privadas en energía, sosteniendo una política claramente agotada. Por supuesto, es sabido que desarticular el círculo vicioso implica un menor crecimiento en el corto plazo, pero también lo es que sin ahorro público ni inversiones en energía el actual modelo económico difícilmente pueda sostener su actual dinámica.

RAMIRO CASTIÑEIRA (*)

(*) Economista de Econométrica

 

 

   
   
 
 
 
Diario Río Negro.
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