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Domingo 10 de Septiembre de 2006
 
 
 
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  LAS NUEVAS TENDENCIAS EN EL MERCADO
  La clase alta al frente del consumo
Los productos considerados ‘suntuosos’ lideran hoy el crecimiento de las ventas en las grandes tiendas minoristas argentinas. Los cambios en la pirámide de la estructura social argentina no repercuten sobre el 40% de pobres que existen hoy en el país.
 
 

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Centros invernales locales llenos de turistas argentinos, góndolas de alimentos que muestran su mayor crecimiento en las ventas de latas de palmitos de primera calidad importados de Ecuador y cadenas de farmacias y perfumerías con una sobredemanda en cremas de belleza, son tan sólo algunos ejemplos que muestran la reaparición del nuevo consumidor de alto poder adquisitivo en la economía argentina.
Estos conceptos se desprenden de las conclusiones realizadas días atrás al cierre de las III Jornadas de Supermercadismo Argentino en el predio de la Sociedad Rural Argentina (SRA) en Palermo.
El auge de ciertos consumos suntuarios está vinculado a la mejora de sectores que están ganando casi el doble que en 2004 y que redefinen los términos sobre quién es rico hoy en la Argentina. Y la estrategia de ventas de las grandes cadenas minoristas apuntan ahora a este segmento.
Un informe realizado por el matutino económico El Cronista destaca que hace dos años, la consultora CCR consideraba que hogares cuyos ingresos superaban los 3.060 pesos, un grupo conformado por empresarios, profesionales, gerentes, jefes de cierto rango y comerciantes exitosos, eran de clase alta, el 10% de la población más favorecido por la distribución del ingreso. Ahora, la radiografía es completamente distinta. Con ese mismo sueldo en la billetera, no sólo se es de clase media, sino que la familia en cuestión se ubica dentro de la franja de menores recursos de este segmento social.
La consultora CCR reordenó lo que ellos consideran la nueva estructura social de la Argentina, en base a datos de la Encuesta Permanente de Hogares (del INDEC), la Asociación Argentina de Marketing y la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE). “La clase top, que representa el 5% más alto de la población, tiene ingresos mensuales superiores a los 8.000 pesos. Son individuos para quienes la adquisición de un televisor de plasma o un artículo suntuario de ese nivel no constituye una compra planificada”, confió al diario porteño Guillermo Oliveto, director general de CCR.
De todas formas, para ser de clase alta basta con tener un poder adquisitivo de entre 5.500 y 8.000 pesos. Se trata del otro 5% más alto de la pirámide. Aunque no deciden comprar un plasma -como producto paradigmático- en un chasquido de dedos, cuentan con recursos suficientes como para hacerlo.
El estudio de la consultora destaca por otro lado que hace dos años, los hogares de clase media estaban entre los 1.325 y los 3.060 pesos: eran un 20% del país. Ahora, ese mismo 20% se denomina clase media tradicional, pero hay que ganar entre 2.600 y 5.500 pesos para estar en ese grupo, donde hay profesionales independientes, jefes, profesionales autónomos y hasta técnicos de cierta calificación.
Dentro del 30% que antes se calificaba como clase media empobrecida -que ganaba entre 740 y 1.325 pesos- ahora se realizó una partición en dos grupos: un 15% es clase media recuperada, que junta entre 1.340 y 2.600 pesos. El otro 15% es clase media en recuperación, que obtiene entre 940 y 1.340 pesos.
Todo indica que ese a los grandes anuncios realizados desde el sector oficial, son pocos los avances en estos últimos años sobre la distribución de la riqueza en la Argentina.
El 40% del país sigue siendo pobre. Antes lo eran quienes ganaban menos de 740 pesos mensuales. Y ahora, en este estrato están los de menos de 940 pesos.

Recuperando el ahorro

Lejos está la Argentina de aquella reflexión que señala: el ahorro es la base de la fortuna.
Las frías estadísticas muestran que mientras que en los países en desarrollo la capacidad de ahorro alcanza al 20% de las familias, en nuestra país este indicador sólo llega al 6%.
El porcentaje es bajo, pero no hay que decepcionarse: es el más alto desde la crisis, como consecuencia de la suba de ingresos y el empleo.
“Tanto el aumento de la tendencia de consumo como de ahorro están originados en los aumentos del ingreso a asalariados y la suba de empleo”, sostuvo la Fundación Mercado en su informe sobre expectativas.
De acuerdo a los resultados de la encuesta, cerca de 12,9% de las familias percibieron incrementos en sus ingresos en los últimos tres meses, mientras un 10% observó una disminución. En agosto, los planes de compra de bienes durables subieron a 6,9%, marcando también el valor más alto desde la crisis.
La mayor capacidad de ahorro y la suba de ingresos repercuten en el nivel de consumo y en la evolución del crédito que sigue la tendencia de los depósitos. Por el lado del consumo, las ventas en supermercados crecieron en julio 9,3% y tuvieron la mayor del año, acumulando 37 meses consecutivos en ascenso.
Por su parte, el crédito crece a tasas de dos dígitos aunque el destino de los préstamos varía en gran medida según la ubicación geográfica del deudor. La mayor parte de este crédito está orientado al segmento ‘personal’ que engloba a los asalariados, en general por montos no mayores a 20.000 pesos y períodos de pago no mayores a los 36 meses.

 

   
   
 
 
 
Diario Río Negro.
Provincias de Río Negro y Neuquén, Patagonia, Argentina. Es una publicación de Editorial Rio Negro SA.
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