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Domingo 13 de Agosto de 2006
 
 
 
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  PERSPECTIVAS
  Cada vez mayor divergencia
La desaceleración mundial comenzó, pero podría acentuarse si el precio del crudo sigue en alza. Los países industrializados quieren que otros abran sus importaciones, sin ellos ceder proteccionismo.
 
 

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Pese a que la globalización sigue su curso y aumenta la interdependencia entre las naciones, los cambios en la dinámica del crecimiento mundial, sus efectos en las potencias hegemónicas y la constitución de áreas regionales que se defienden de las presiones homogeneizadoras y buscan preparar mejor a sus componentes nacionales, para adaptarse a las nuevas circunstancias, provocan, casi como en los años 30, una disgregación acompañada de guerras y conflictos políticos que presentan un escenario de divergencias entre el conjunto mundial, las aglomeraciones regionales y los espacios nacionales.
La desaceleración mundial ya ha comenzado, pero por el momento pareciera que se tratará, como se acostumbra a decir, de un aterrizaje suave. Después de diecisiete alzas consecutivas en la tasa de interés de referencia, la Reserva Federal optó por no modificarla, dejándola en 5,25% pero sin descartar nuevas alzas.
No sólo la tasa de interés norteamericana expresa los desequilibrios mundiales. Standard & Poor’s (“Cronista” 8/8, pág.12) advirtió que si se amplía el conflicto en Medio Oriente se elevarían los precios del petróleo, lo que podría conducir a la economía de Estados Unidos a una recesión abierta. Cuatro días antes, el Consejo Editorial del mismo diario concluyó que los déficits gemelos más la deuda estadounidenses son insostenibles. Para corregirlos se necesitaría un desbalanceo mundial o, si se quiere, un cambio de posiciones negociado o cooperativo y, como esto no funciona, admiten que la salida será una devaluación controlada del dólar, pero ni Asia ni la UE quieren revaluar.
La decisión del gobierno norteamericano de revisar las preferencias arancelarias que benefician a la Argentina y a otros doce países no se pueden separar de esta realidad. El presidente Kirchner declaró que el país “no tiene más relaciones carnales con nadie” y que sus decisiones se encararán con independencia.
Un senador republicano de Estados Unidos, jefe de la Comisión de Finanzas de ese cuerpo, ya había pedido las sanciones, que afectarán mucho más a los productos con mayor valor agregado que a los bienes primarios y que perjudicarán más a Brasil que a la Argentina (por su mayor industrialización). El dilema es aceptar la división actual del trabajo, que concentra en los países industrializados (cada vez con menos éxito) la producción industrial, o habrá barreras a la industrialización.
Otro frente que se ataca para evitar la defensa regional es el de la integración del Mercosur, que, con Venezuela y Bolivia, tiende a generar un abastecimiento energético más independiente de las multinacionales petroleras.
El renovado proteccionismo de los industrializados se acentuó desde que fracasaron las negociaciones multilaterales de la Ronda de Doha. Pascal Lamy, director de la Organización Mundial del Comercio, dijo en “La Nación” (7-8) que, si no se reanudaran dichas negociaciones, “perderíamos oportunidades de ampliar el comercio, aumentar el crecimiento económico e impulsar los esfuerzos de desarrollo en los países pobres... El fracaso de las negociaciones sería, además, muy celebrado por los proteccionistas”.
Hank Paulson, nuevo secretario del Tesoro de Estados Unidos, instó a su país a reducir el déficit achicando las partidas de la seguridad social e insistió en que China revaluara el yuan para facilitar las exportaciones norteamericanas y reducir el desequilibrio mundial (“Cronista”, 4/8).
Las medidas defensivas mundiales obligan a un comercio regional más intenso, como el del Mercosur, y al mayor uso de monedas nacionales (por ejemplo, la creación en Brasil y la Argentina de un mercado de futuros para el peso y el real). Entre tanto, las decisiones nacionales de encarar una política productivista, de desendeudarse y salir de la órbita de los mandamientos del FMI e imponer un control de precios sui géneris han logrado efectivamente reducir la inflación (la de agosto no pasará de 0,5%) y han animado al presidente del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas, Douglas Elespe (“Cronista”, 4/8), a vaticinar una posible inflación de un dígito para 2007, aunque debería agregarse, siempre que la crisis internacional no desate nuevos aumentos del precio del petróleo. La reducción en la inflación fue acompañada de un crecimiento en los salarios promedio de 8,13% en el primer semestre (“La Nación”, Ec., 8/8, pág. 2).
En pocos meses y salvo un grave problema energético mundial, se advertirá que los cuellos de botella esgrimidos como fantasmas se habrán alejado. El 18 de agosto se licitarán dos usinas eléctricas; se concluyó el presupuesto para construir una megausina a carbón en Río Turbio; se estudia el financiamiento al estímulo para construir centrales eléctricas; el gas boliviano dejará de ser una ilusión y el consorcio privado Acambuco (Pan American, Repsol y O&G) aportará 2,5 millones de m3 adicionales de gas en los próximos días, casi la mitad de lo importado hoy de Bolivia (“Cronista”, 9/8, pág. 19).
El peligro sigue estando en la economía mundial. Hay un auge de colocaciones de fondos de inversión en “préstamos poco convencionales, equipos gerenciales sin mucha trayectoria y salidas a bolsa en mercados poco regulados” y los mercados de futuros están inquietos porque el pronóstico de la Fed de una baja de la inflación no se concretará si suben los precios de la energía, lo que cuenta muy poco en los cálculos de la Fed (Greg Ip, de WSJ). “Algunas compañías que cotizan en bolsa están alimentando la fiebre, al pagar primas enormes. (...) Los inversionistas dicen que no se trata de una burbuja como las punto.com... aunque algunas compañías de energía aún no tienen flujo de caja positivo y están tomando prestado a tasas de interés superiores al 10%”. Si surgieran problemas los fondos de cobertura tendrán que ponerse a la cola de los prestamistas tradicionales para cobrar. “Antes de ver el primer dólar de ganancias, los pozos ya llevan 24 meses funcionando”. (Ann Davis, WSJ, ambos en “La Nación”, 2ª Sec., 4/8, pág. 5).

 

   
CARLOS ABALO
   
 
 
 
Diario Río Negro.
Provincias de Río Negro y Neuquén, Patagonia, Argentina. Es una publicación de Editorial Rio Negro SA.
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