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Domingo 13 de Agosto de 2006
 
 
 
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  LIBERALIZACION DEL COMERCIO MUNDIAL
  Mucha intención, escasa voluntad
Dijo Bush: “La Ronda Doha es demasiado importante para fracasar”, pero fracasó. La problemática de los subsidios a la agricultura es la base de tensión que los países no consiguen superar.
 
 

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Fueron muchas las expectativas puestas en la Ronda Doha de la Organización Mundial del Comercio, que tenía como objetivo primordial lograr una zona de libre comercio a nivel mundial, de forma tal que tanto los Estados más avanzados del mundo como también aquellos rezagados por el sistema pudieran beneficiarse y comerciar en un mundo libre de trabas, aranceles y protecciones internas.
A simple vista, todo parece sencillo e interesante. Sin embargo, la Ronda Doha estaba condenada al fracaso. Según el director de la OMC, Pascal Lamy, “una ronda global de comercio necesita tres ingredientes básicos para tener éxito: un acuerdo amplio entre Estados Unidos y la Unión Europea, una gran confianza en el sistema multilateral y que la ambición de los exportadores supere el temor de los productores locales”. Hasta el momento, a Doha le han faltado los tres.
Si bien es cierto que estas negociaciones no podían tener un final feliz, creo que sus objetivos de fondo no eran equivocados. Si los países más desarrollados del mundo hubieran cedido en eliminar básicamente sus subsidios agrícolas, podrían haber surgido nuevos mercados para el comercio de productos agropecuarios, manufacturas y servicios, una reducción drástica de esas subvenciones que distorsionan el comercio, nuevas ayudas comerciales para los más pobres, una inyección importante de dinero anual para la economía mundial y una oportunidad de reforzar las normas de la OMC para facilitar el comercio y proteger a los más débiles.
El presidente Bush ya lo había dicho: “La Ronda Doha es demasiado importante para fracasar”. Pero, sin embargo, fracasó y ese fracaso en las negociaciones fue visto por el director general de la OMC como “una señal negativa para el futuro de la economía global y un peligro de repunte hacia el proteccionismo”.
La imposibilidad de acuerdos entre los miembros del llamado G-6 –los principales actores del comercio internacional, Australia, Japón, Brasil, la India, la UE y Estados Unidos– respecto a las subvenciones agrícolas y la falta de iniciativas concretas al respecto, en particular de Estados Unidos y la Unión Europea, han provocado esta grave derrota del organismo internacional de comercio.
La suspensión indefinida de las negociaciones de la Ronda de Doha representa una derrota económica y política de consecuencias imprevisibles.
Tras el reconocimiento de la derrota comenzó el turno de las acusaciones mutuas, en particular entre Peter Mandelson y Susan Schwab, representantes de la Unión Europea y de los Estados Unidos respectivamente. Según los estadounidenses, “las propuestas de la UE sobre el acceso a los mercados no han estado a la altura de las expectativas de EE. UU.”.
El comisario europeo replicó: “Washington no ha sido capaz de presentar ninguna oferta nueva para disminuir las ayudas a sus agricultores”.
El comisario de Comercio, Peter Mandelson, lamentó la suspensión indefinida de las negociaciones, de la que responsabilizó particularmente a la negativa de Estados Unidos de avanzar en sus concesiones, al mismo tiempo que reconoció la voluntad de la UE de haberse acercado a las posiciones de los países de emergentes, reunidos en el G-20.
En la reacción oficial, Mandelson reprochó la actitud de Estados Unidos como la principal causa del fracaso y consideró que éste no sólo tendrá consecuencias económicas –como la paralización del proceso de supresión de las ayudas agrícolas por parte de los “países ricos”–, sino también “políticas” con el “debilitamiento” del sistema mundial de comercio. Mandelson manifestó su “profunda decepción y tristeza”, así como la de todos los países de la UE, por la suspensión de las negociaciones multilaterales.

EL CORAZON
DEL PROBLEMA

La problemática de los subsidios a la agricultura fue la base de las tensiones de la Ronda de Doha que involucra a los 149 estados miembros de la OMC en un debate que lleva ya cinco años sobre la liberalización comercial mundial.
Un reciente informe de la OMC indica que 21 países desarrollados gastan casi 250.000 millones de dólares en subvenciones. El total mundial de subsidios estimado por el organismo internacional se sitúa en los 300.000 millones de dólares. La relación media entre las subvenciones y el Producto Interno Bruto (PIB) es mucho mayor en los países desarrollados. En una muestra realizada sobre 22 países desarrollados, el valor correspondiente entre ambos indicadores fue del 1,4%. Mientras que en igual sondeo sobre la base de 31 países en desarrollo, la relación es de 0,6%. En este tire y afloje, los productos agrícolas –así como los servicios– aparecen como uno de los temas cruciales. Y particularmente, la incidencia y la repercusión de las subvenciones.
El último informe de la OMC sobre el comercio mundial, presentado el 24 de julio daba cuenta de que “numerosos gobiernos tienen amplios programas de subvención nacionales y subnacionales”. Como las subvenciones pueden distorsionar el comercio, enfatiza, los gobiernos –de los países miembros de la OMC– “están obligados a notificar a la OMC cualquier ayuda de este tipo”. Sin embargo, pocos gobiernos lo hacen, “lo cual contribuye a una grave falta de información y transparencia en lo que se refiere a la utilización y el efecto de las subvenciones”.
El fracaso de la OMC en Ginebra es tan cierto como contundente. Aunque nada novedoso si se tienen en cuenta los permanentes avances y retrocesos que la misma viene protagonizando desde el 2001 cuando se inició este nuevo ciclo de negociaciones en la capital de Qatar.
De todas formas, la administración de George Bush dictaminó que la Ronda de Doha no está “ni muerta, ni viva” y que se hará lo posible por revivir una ronda en cuyo lanzamiento el jefe de Estado norteamericano jugó un papel clave tras los ataques terroristas del 11 de setiembre. Sin embargo, la administración Bush todavía no ha dejado en claro qué estrategia utilizará para mantener viva la ronda sin darle municiones a la oposición demócrata cuando se acercan las elecciones de mitad de período, que se realizarán en noviembre.
La realidad nos demuestra que habrá que esperar.

 

 

   

SANTIAGO DONATO Consultora Exante

   
 
 
 
Diario Río Negro.
Provincias de Río Negro y Neuquén, Patagonia, Argentina. Es una publicación de Editorial Rio Negro SA.
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