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Domingo 30 de Diciembre de 2007
 
 
 
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  HISTORIA
  Diciembres de furia, una constante en nuestro pasado reciente
El último mes del año fue muchas veces testigo de violentos enfrentamientos políticos y sociales en la Argentina. Sin embargo su contenido ha ido variando, desde la contienda de 1945 que alumbraba al peronismo y los turbulentos '70 hasta los estallidos inorgánicos de la feroz crisis del 2001 y Cromañón, en el 2004.
 
 

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El país de los últimos sesenta años ha dado diciembres calurosos y de furia. Y mayormente fue la política la culpable de dejar plazas, calles y cuarteles manchados de sangre. Sobre todo, por ese sentido descarnado que es natural a la política cuando es poco contenida por el espíritu de tolerancia y da lugar a políticos convertidos en partisanos. Es esa misma política la que ofrendó sus mejores actores y dejó acontecimientos para un juego de violencia, que en ocasiones la sociedad saludó por alumbrar nuevas esperanzas y en otros momentos sólo la embriagaron de decepción y desesperanza.

Aun así, gran parte de la Argentina de la clase media, junto a aquellos otros que no tienen motivos para ahorrar porque lo tienen todo, dejó de lado muchos de esos diciembres furiosos y se lanzó de lleno a su propio mundo de vacaciones. A veces, la momentánea distracción de esos sectores fue una suerte de festejo por ser ganadores y, en ocasiones, mera resignación ante un tiempo que no se acomodaba a sus intereses.

Repasemos algunos de esos diciembres de furia y remontémonos a seis décadas atrás.

" El último mes de 1945 fue fiero por la batalla que algunos creían decisiva entre el nazifascismo y los hombres del demoliberalismo. Mientras, otros sólo estaban convencidos de que las proclamadas candidaturas de Perón-Quijano y sus competidores Tamborín-Mosca expresaban una lucha social entre "los de abajo" y "los de arriba". Sin embargo, el centro del combate no era una república sindicalista, un proyecto revolucionario o una república liberal. Era sólo un realineamiento de las fuerzas políticas y sociales a que la Argentina estaba condenada frente al reciente impulso industrializador. Ése era el sentido de la batalla de aquel diciembre de 1945, que se prolongó sin descanso hasta febrero de 1946. En definitiva, era la frontera entre el octubre de los descamisados y la fecha de elecciones.

En ese mes, la campaña entre "laboristas" y "democráticos" dejó dos decenas de muertos en sus distintos itinerarios callejeros y pueblerinos. También alejó a los conservadores de un acuerdo capital con la coalición comandada por los radicales, cuando

aquellos reunidos en su Convención del 27 de diciembre decidieron librar a su suerte a sus distintos agrupamientos. Más adelante se demostró que una parte de esos votos cautivos por los conservadores de provincia iría a la bolsa de Perón.

Diez años más tarde, una nueva batalla -menos cruenta aunque más decisiva- ocupó a los "libertadores" en su lucha por cambiar el rumbo de aquella revolución triunfante de setiembre de 1955 que desalojó a Perón del poder. Ese rumbo "gorila" marcó un segundo capítulo, más crítico, en una época signada por peronistas y antiperonistas.

" 1975 tuvo su propio diciembre de furia. Fue el corolario de otros tantos meses críticos que venían con el "Rodrigazo" y la caída de López Rega y de la deriva en que se encontraba el gobierno encabezado por Isabel. Para ese fin año no había actor que supiera cómo contener la salida militar que muchos entendían irreversible. La sucesión de ministros y los intentos fallidos por promover la salida institucional de la propia Isabel marcaban la debilidad y la frontera hacia la peor de las dictaduras.

Hubo un anticipo cuando, hacia mediados de diciembre de ese año, se frustró la apuesta castrense con la contención al levantamiento del brigadier Jesús Capellini. Mientras las Fuerzas Armadas vivían esa hora decisiva, sus comandos operativos seguían con la implacable represión montada desde hacía meses con el propósito de "aniquilar" las organizaciones guerrilleras.

Cuenta entonces el ataque del ERP al Batallón de Arsenales "Domingo Viejobueno" en Monte Chingolo, operativo conocido de antemano por la inteligencia del Ejército y puesto en marcha a pesar de toda la jornada del 23 de diciembre. Al día siguiente de recorrer personalmente las instalaciones de la unidad militar atacada en Lanús y observar el medio centenar de "guerrilleros" muertos en ese frustrado copamiento, Jorge Rafael Videla exigía al gobierno "purificarse de la corrupción e inmoralidad".

" A los pocos años, era el régimen alumbrado por los comandantes el que estaba en retirada. Desde las calles porteñas y de varias ciudades del interior se recuperaba la esperanza.

Fue el 16 de diciembre de 1982, cuando decenas de miles trataron de llenar la Plaza de Mayo en una histórica marcha convocada por los partidos reunidos en la Multipartidaria. Una nueva muerte a manos de los sicarios del régimen interrumpió la afluencia de manifestantes y generó nuevas incertidumbres acerca del destino democrático de la Argentina.

Comparativamente, los tiempos de democracia dejaron una furia diferente.

" Por ejemplo, diciembre de 1987 fue el momento elegido para acicatear al primer gobierno democrático de Raúl Alfonsín. Lo hicieron las dos corporaciones que habían regido la Argentina de los últimos decenios. Los sindicatos convocaron a su décima huelga y un nuevo planteo militar -nuevamente Aldo Rico en escena- preparó el terreno para un enero de crisis política, anticipando lo que sería la tónica de los últimos meses de gobierno de Alfonsín.

Los diciembres de los dos decenios que siguieron demostraron que aquel tiempo de política del partisano adquiriría un nuevo rumbo y actores diferentes.

" Más inorgánicos y por ello menos previsibles fueron los diciembres del 2001 y del 2004. La caída de Fernando de la Rúa y la tragedia de Cromañón del 30 de diciembre de 2004 señalaron una nueva intensidad de la política en las calles. En ambos tiempos la muerte volvió a escena, aunque esta vez los dispositivos discursivos fueron más antipolíticos.

Finalmente, este diciembre que termina resulta "atípico" al deberse a un año electoral y de recambio gubernamental. Hubo un tono más pacífico. Y ello, a pesar de sus principales competidores con la pirotecnia verbal ensayada.

Resultado de ello es una temporada vacacional con su boom de consumo y plazas ocupadas en los principales centros veraniegos que, de acuerdo con el corte sociológico dejado por la contienda del 28 de octubre reciente, será mayormente para los sectores derrotados en la política aunque ganadores en lo económico.

 

GABRIEL RAFART

cgrafart@gmail.com

   
   
 
 
 
Diario Río Negro.
Provincias de Río Negro y Neuquén, Patagonia, Argentina. Es una publicación de Editorial Rio Negro SA.
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