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Domingo 16 de Diciembre de 2007
 
 
 
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  nostalgias de RADIOTEATRO
  Ha muerto el Dr. Mortis
Durante décadas un locutor chileno hizo erizar la piel de muchos con su radioteatro. Era Juan Marino, quien falleció hace poco en Trelew.
Un homenaje a un género perdido.
 
 

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Tu voz de ultratumba y su carcajada de vibraciones satánicas y brutales nos hacían estremecer debajo de las sábanas.
Era “el siniestro Dr. Mortis”.
En los ’70, irse a la cama con la “Spika” en un Bariloche frío para escuchar el radioteatro de terror que emitía la lejana radio Portales de Santiago de Chile era garantía de una extraña noche de miedo y placer. Venía después de las risas de “La banda de Firulete”. La introducción, inconfundible: un fragmento inicial de “Una Noche en el Monte Calvo” del genial Modest Mussorgsky.
Hablar de “Mortis” es reivindicar un género perdido: el radioteatro.
Sus guiones generosos en suspenso y sus módicos pero efectivos recursos sonoros erizaban la piel, tanto como lo hacían Boris Karloff o Alfred Hitchcock.
Sobresalía la satánica risa de Juan Marino, autor y notable intérprete que –nos enteramos– falleció pocas semanas atrás en Trelew, cerca de aquí y lejos de su Chile natal. Tenía 87 años y vivía junto a su esposa, también guionista, Eva Martinic.
Las historias de este “doctor-vampiro”, experimentador macabro y roba-cadáveres estaban ambientadas en países y épocas diversos. Sus identidades eran anagramas de Mortis: el Dr. Tyss Morgan, el Barón de Rom Ist, Stroim o el doctor M. Ortiz.
¿Quién era Marino? Un hombre de extrema cordialidad, pese a su apariencia, y de voz refinada. Había nacido en Punta Arenas y sus formatos radiales macabros se iniciaron en 1945 en esa ciudad y en Puerto Natales. Después viajarían a las radios Magallanes, Agricultura y Portales, de la capital chilena.
Su inspiración fueron las emisiones de onda corta de Boris Karloff (William Prats), en la BBC de Londres.
Sus crímenes, vampiros, brujas diabólicas y otros personajes oscuros eran reproducidos “en vivo y en directo”. Algunos de sus efectos sonoros: truenos con una lámina flexible de aluminio y pasos sobre la nieve, con el pisoteo de papeles y cartones. Cada actor debía hacer sus propios pasos y golpes de lucha.
En una de las pocas entrevistas que le hicieron dijo: “Mi infancia fue feliz. No se escuchaba radio ni en Punta Arenas ni en Puerto Natales. Las primeras músicas las escuchaba de los discos de casa y que yo solía tocar en el gran gramófono, que me obligaba a subir a una silla. Comencé a escribir historietas y guiones para radio en 1945 y, si bien elegí como rutina el género del terror, no descuidé la comedia, el drama y lo cómico. La elección del terror proviene del placer de leer libros del género”. ¿Por qué se termina El siniestro Dr. Mortis? “En parte por la televisión. El comercio se volcó a ella”, expresó resignado.
En fin, tiempos románticos del radioteatro que hoy falta en nuestras emisoras para estimular la imaginación.

 

   
   
 
 
 
Diario Río Negro.
Provincias de Río Negro y Neuquén, Patagonia, Argentina. Es una publicación de Editorial Rio Negro SA.
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