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Domingo 22 de Abril de 2007
 
 
 
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  ENTREVISTA: RITA DE GRANDIS: INVESTIGADORA, DOCTORA EN LITERATURA COMPARADA
  “Me interesan las intersecciones, por eso cruzo literatura y medios”
Rita De Grandis presentó su libro “Reciclaje cultural y memoria
revolucionaria; la práctica polémica de José Pablo Feinmann”: una búsqueda intelectual sobre la “migración” del planteo nacional de la izquierda de los ’70 hacia los medios de comunicación masiva en pleno menemismo.
 
 

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El producto final de esa investigación, con una problemática tan amplia, fue este libro, donde circunscribí el objeto de estudio a un intelectual específico. El texto atraviesa la época de los 70, las transformaciones de Feinmann en los años 80 y 90, el cambio de siglo y su producción ideológica atravesada por el uso de la literatura para pensar política.
–¿Dejó de lado los otros casos con los que inició su estudio?
–Decidí concentrarme en Feinmann para hacerlo antropológica e históricamente más sostenido y arraigado; pero la problemática es lo suficientemente amplia como para poder aplicarse a muchos otros casos: Osvaldo Bayer, Miguel Bonasso, Ricardo Piglia... Se lo podría aplicar tanto a toda una generación de intelectuales de los 70 como a nuevas generaciones de intelectuales y escritores, algunas que se entroncan en una tradición de los 70 y otras no. Algunos están mucho más inclinados a la literatura cruzada con los medios y otros no. Lo circunscribí así para no quedarme en lo conceptual, en una problemática tan amplia.
–¿Cuál fue el interés inicial?
–Dentro de toda esta masa de cronistas que recomponían el relato nacional dentro del neoliberalismo finisecular, me interesaba ver la persistencia y las transformaciones de lo que llamo el ideologema del peronismo de los 70.
–¿A qué le llama ideologema?
–A ese conjunto de enunciados que se refieren a un universo ideológico. Es una terminología que tomo de algunos críticos como Mijail Bajtin y el norteamericano Frederic Jameson; y cuando me refiero a ideologemas, me refiero a esos núcleos discursivos dentro de toda una formación discursiva. El peronismo en la vida política e ideológica del siglo XX ha sido central, y también en la formación de las distintas generaciones de intelectuales de izquierda: me interesaba ver por dentro una última detención del peronismo en el poder como el menemismo, qué había quedado de esa experiencia de un ideologema de invención de izquierda tan poderoso como había sido en los 70 y que después fue tan acallado, tan incómodo, tan ríspido en la esfera pública a partir de la violencia de esos años que era como una mala palabra. Me interesaba saber qué pasaba con ese espíritu del cual yo también formé parte de una forma u otra, de qué manera ese discurso tan poderoso en algún momento (luego) fue reprimido, acallado, como borrado de la esfera discursiva.
–También guarda relación con la postura de una sociedad en la posdictadura...
–Está vinculado con toda la problemática de la Nación. Trabajaba dentro de la perspectiva de Benedict Anderson cuando menciona que, en la historia de los nacionalismos, los grandes pensadores del siglo XIX como Jules Michelet y Ernest Renan pensaban uno en términos del recuerdo y el otro en términos del olvido. En este primer lustro del siglo XXI, se prueba que la recomposición de la esfera de lo nacional tiene como elemento central el recuerdo: ahora la cuestión de los derechos humanos volvió a ser central para la recomposición de la esfera nacional. Comparativamente y pensando en las transformaciones de los nacionalismos de izquierda de los 70, en el nuevo siglo  en el caso argentino se impone como fundamental recordar para seguir imaginando la comunidad nacional. Cuando seguí a estos cronistas, para ellos esto era esencial: a través de la crónica recomponían el presente siempre vinculado al pasado. En el libro estudio todas las formas retóricas en las que se construye esa continuidad entre pasado y presente.
–Pero puntualizó el caso de Feinmann...
–Tengo artículos hechos sobre otros cronistas como Bonasso, como Antonio Dal Massetto, menciones a Sandra Russo y algunos de Orlando Barone... esa especie de relato ideológico del peronismo de los 70, del fenómeno de los nacionalismos argentinos de izquierda en sus manifestaciones culturales en los 90 y el cambio de siglo en época de posdictadura y qué papel juega la literatura en esta recomposición.
–¿Literatura siempre cruzada con la aparición de las crónicas en los diarios?
–Fue la forma en la que construí el objeto difuso de qué es lo nacional como un fenómeno de resistencia frente a las nuevas hegemonías ideológicas culturales neoliberales en la época del menemismo. Si en los 70 se construyó un modelo de los nacionalismos, en los 90 esa “Argentina Primer Mundo” del menemato tenía una resistencia a contrapelo que construía un objeto cultural local nacional que pasaba por un patrimonio cultural del cual la literatura es un componente fundamental. Frente a esa cultura transnacional, primermundista, angloamericana, percibida como una cultura universal, encontré esta cultura mediática, cronística... el patrimonio territorial, la vida cotidiana (sobre todo urbana, en lugares como Buenos Aires), de qué manera había otra historia. Esa temporalidad y la descripción del hombre de barrio de Buenos Aires empobrecido, la maestra, el multiempleo, la crisis de la clase media descripta con ternura y gran ironía en una especie de grotesco criollo en Dal Massetto y la lucha frente a ese discurso triunfalista que representó el menemato...
–¿Compartió esto con otros estudiosos del tema?
–Horacio González, que ofició de comentarista en la presentación del libro, dijo que si algo tenía de original mi investigación es que en la Argentina esto no se está haciendo: pocos trabajan en este cruce de literatura y medios tan contemporáneo. La crítica literaria argentina esta centrada en los grandes autores canónicos: en los 90 se vio la revalorización de las crónicas de Arlt, que son de la década del 30 y del 40, pero que sepa no hay estudios de envergadura sobre las crónicas actuales.
–¿Por qué reciclaje cultural?
–Una de las críticas de Horacio González tuvo que ver con este concepto de reciclaje cultural y lo mismo me dijo una colega y gran amiga de La Pampa, Susana Verdasco. El concepto lo uso específicamente en la obra de Feinmann y tiene que ver con un fenómeno cultural de recuperación de lo ya hecho, del patrimonio cultural literario local, que es material recuperable y reutilizable. Lo uso siguiendo a críticos de la literatura y del arte, entre ellos Walter Moser, para ilustrar una condición del arte contemporáneo que es comparable a la lógica del capital económico. Si se recicla todo como parte de la sobrevivencia del planeta (que pasa por reciclar y recuperar el material ya hecho en materia prima), yo lo transfiero al campo de la cultura y en el arte se produce lo mismo o algo comparable: se recuperan imágenes ya hechas que vuelven a ser la materia prima, pero que tienen la huella del pasado. Esto me sirvió para decir que la concepción estética de Feinmann es ésa porque utiliza para establecer analogías con el presente, por ejemplo, fragmentos del Martín Fierro que son parte del imaginario colectivo, del patrimonio cultural, del sistema educativo formado en esto. Utiliza nombres... El capítulo del país de las sombras largas, la casa tomada: fragmentos de todo un patrimonio literario y cultural que forman parte del imaginario argentino, para reutilizarlo en función de pensar coyunturas actuales. De esa manera hablaba del reciclaje cultural. Interpreto a Horacio y a Susana en una especie de resistencia al término, porque implica que no hay creatividad o que hay un criterio de valor; pero lo utilizo sin un criterio de valor, como valor descriptivo de la originalidad en todo caso que radicaría en esta reutilización, en este tipo de creación de cronística literaria.
–¿Fue Feinmann a la presentación?
–Hay partes del libro que no pudo leer porque son textos que no hubiera elegido, pero estuvo amable y afectuoso. Lo que yo digo de su obra él la insinuó de la mía: que revelaba ciertas obsesiones y persistencia como la memoria de los 70, que es muy cercana a mí y de la cual he hecho mi objeto de estudio. Unas de las columnas vertebrales de su corpus es la persistencia del peronismo de los 70; dijo que de algún modo que lo haya elegido revelaba mis propias obsesiones. No pude hablar con él luego de la presentación, pero quedamos en encontrarnos una vez más antes de que me fuera de Argentina. Durante la investigación tuve varias entrevistas con él, pero no lo había enfrentado al concluir el libro. Es muy difícil trabajar con escritores contemporáneos porque no hay una bibliografía crítica amasada y constituida: en el caso del libro de Feinmann es el primero sobre el corpus de las crónicas y la intersección del periodismo y literatura en las últimas décadas del siglo XX. En encuentros así siempre se produce una tensión productiva de la presencia del crítico con el escritor.
–¿Estableció en el libro por qué migra el pensamiento intelectual de los 70 hacia los medios de comunicación?
–Hablo un poco de las transformaciones de la esfera pública, sigo un poco la pista del filósofo alemán Jürgen Habermas sobre la reconfiguración de la esfera pública. Entonces lo que fue política de las calles pasó a ser, en la esfera pública, de la democracia que se recompone en gran parte a partir de los medios, que se constituyen como grandes formadores de foros opinión.

LA ELEGIDA

Rita De Grandis egresó de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Rosario en 1975 y, en 1977, emigró como becaria a Canadá para realizar una Maestría en Lingüística en la Universidad de Vancouver, estudios que finalizó en 1980. Obtuvo luego un Doctorado en Literatura Comparada en la Universidad de Montreal (Québec, Canadá) y desde 1990 ejerce la titularidad, concursada, de la cátedra de Literatura Hispanoamericana en la Universidad Nacional de la Columbia Británica, Vancouver, Canadá.
De Grandis reside en Vancouver, pero este primer trimestre académico la encuentra en México, en San Cristóbal de las Casas, donde tiene a su cargo, junto a otro docente, un curso sobre literatura de la región de Chiapas que incluye visitas a los principales sitios arqueológicos. El curso forma parte la actividad de extensión de la Universidad de la Columbia Británica, como parte del área de estudios latinoamericanos.
El libro se llama “Reciclaje Cultural y Memoria Revolucionaria; la práctica polémica de José Pablo Feinmann” (Biblos) y fue presentado en Buenos Aires, los primeros días de abril, por el sociólogo Horacio González.

 

   
SHIRLEY HERREROS
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Diario Río Negro.
Provincias de Río Negro y Neuquén, Patagonia, Argentina. Es una publicación de Editorial Rio Negro SA.
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