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Domingo 29 de Octubre de 2006
 
 
 
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  LOS DISTURBIOS EN SAN VICENTE
  Violencia sindical, un fenómeno histórico con nuevos perfiles
De los incidentes que acompañaron a Juan Perón en su destino final, se extraen interesantes datos (nuevos orígenes barriales y métodos, poca formación y barras bravas) que alientan conclusiones sobre parte de la vida del movimiento.
 
 

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Sábado. Florida al 100. La eternamente clásica Richmond está casi desierta. El subsuelo sólo emite silencio. Hoy no corren las bolas de billar.
–Mire –dice la fuente siguiendo con su vista el aburrimiento de los mozos–, le voy a dar tres conclusiones a las que hemos arribado... ¡Claro, no son las únicas... hay otras y no se las voy a dar! ¡Aguante “Río Negro”! –sentencia mirando al periodista. Luego detalla:
 • Ausencia absoluta de al menos un atisbo de formación política.
 • Treinta / treinta tres años como promedio de edad en los 170 casos analizados con detenimiento a través de grabaciones y placas fotográficas.
 • La participación en los hechos de militantes de la Unión Obrera de la Construcción, con lo cual se ratifica la vigencia de una constante que viene del fondo de la historia del sindicalismo peronista: la UOCRA sigue siendo un gremio definidamente proclive a la violencia.
Estas son sólo algunas de las conclusiones reunidas por los servicios de inteligencia en relación a los graves incidentes sucedidos la semana anterior en la Quinta de San Vicente. Las conclusiones –al menos las logradas hasta el sábado anterior– fueron extraídas tras prolongadas jornadas de observación de imágenes, identificaciones e intercambio de información con distintos rangos de lo que habitualmente se denomina, en la jerga del Estado, “comunidad informativa”, que no es otra cosa que el conjunto de servicios dependientes de la cartera de Interior (Gendarmería Nacional, Policía Federal, Prefectura Nacional Marítima, la SIDE) y, para el caso San Vicente, la bonaerense.
Fue a partir de toda esa tarea que el domingo se detuvo a varios de los más activos participantes en los hechos.
Tanto la fuente consultada el sábado anterior como otras dos directamente vinculadas a la “comunidad informativa” entrevistadas el lunes, soslayaron con énfasis referirse a toda teoría que compute el complot contra el gobierno como un desencadenante de los hechos.
Sin embargo, una de las fuentes deslizó una reflexión cargada de sustancia:
–Mire, que más 200 tipos fueran con palos muy bien preparados, no era una actitud más...
Pero de las consultas realizadas por este diario se logran interesantes datos sobre los perfiles sociológico-políticos promedios que tiene el grueso de los más activos participantes en los hechos. Veamos.

Perfiles

• Extracción. “Hay –dijo una de las fuentes– un cierto cambio en relación a la extracción territorial de la militancia gremial ‘de choque’. Viene fundamentalmente del sur del Gran Buenos Aires y del área de La Plata y, en general, pertenecen más a gremios de servicios que a los de la producción más directa”.
En ese marco, otros de los consultados –con años de estudiar la vida gremial– acotó: “En los ’70, la militancia dura... militancia de ‘ruptura’ si era necesario, la ponía la UOM y SMATA, la extraían de la zona oeste del Gran Buenos Aires... de las seccionales Morón, San Martín, etc. La UOCRA compartía ese protagonismo, pero su fuerte eran las seccionales de la zona norte y Capital Federal. Pero la reformulación que hubo en la economía, hizo perder peso específico a la UOM y SMATA. Entre los dos, hacia el ’75, reunían casi 550 afiliados, hoy no superan los 300.000 en todo el país... Es la hora de los camioneros, que tienen no más de 60.000 afiliados”.
• Los barras y Cambaceres. “Y no es nuevo –dijo una de las fuentes– que, como sucedió en San Vicente, hoy en este tipo de hechos se encuentre gente vinculada a Cambaceres (barrio de Ensenada, a un paso de La Plata). Es un sitio donde ya sea por su vinculación con el complejo siderúrgico de La Plata, los astilleros navales, el puerto y la destilería, hay fuerte tradición de gremios duros, pero también mucha desocupación girando alrededor de los gremios. De estos planos proviene mucha de la gente movilizada. Es más, en los años ’70, en Cambaceres sentó bases uno de los grupos de extrema derecha peronista sinónimo de ‘acción directa’: el Comando de Organización (C de O), creado y liderado por Brito Lima (quien ya en la transición, y con Carlos Menem presidente, fue embajador ante Honduras)”.
“No hay que estigmatizar a Cambaceres –acotó la fuente–, pero en el mundo de los servicios todavía se recuerda la demostración de poder que el C de O hizo una noche del ’73 en el Club Cambaceres (a cuya barra brava pertenecen varios de los ahora detenidos). Bajo una escenografía propia de las concentraciones nazis, aquella noche desfilaron 5.000 militantes del C de O, todos con remeras y pantalones negros y palos. El C de O ya no existe y estos militantes de ahora no son aquéllos, pero hay tradiciones que resultan llamativas”.
“Por aquellos ’70 –reflexionó la fuente–, en diferentes planos de Cambaceres tenía inserción la Concentración Nacional Universitaria (CNU), un grupo de extrema derecha surgido en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de la Plata partir de la carreras de Letras y Filosofía. Los dirigía Patricio Errecalde Pueyrredón (ya muerto) y se hicieron famosos porque defendieron el palco en Ezeiza. La CNU era nazi y nutría sus filas de la clase media y media alta fundamentalmente de La Plata, pero desde lo sindical tenía vínculos muy sólidos con gremios de Ensenada-Cambaceres, especialmente con la rama de Smata que dirigía Dirk Kloosterman, luego asesinado por las FAR”. (N de R: Dirk Kloosterman era hermano de Derlis Kloosterman, ex intendenta de Neuquén en un tramo de los ’90).
• Barras 2. “Lo que si es nuevo es que miembros de la barra brava de Estudiantes de La Plata estén implicados en los hechos de San Vicente”, comentó una de las fuentes consultadas. Y acotó:
–No se trata de que sea un club sin barra brava. La tiene como todos pero en general nunca estuvo integrada por gente definidamente violenta... Según la Bonaerense, siempre fue una barra más para organizar presencia que para meter violencia. Además, Estudiantes históricamente fue un club con fuerte raigambre antiperonista, gorila... clase media profesional. A punto tal fue esa impronta que, durante su segundo gobierno, Perón intervino el club entre otras razones porque se negaba a repartir el libro de Eva, “La Razón de mi vida”... ¡Pero es historia... las cosas cambian! –sentenció la fuente.
• Formación política. Comentó además que, a diferencia de la militancia masiva sindical peronista ortodoxa de los ’70, “los que hoy ocupan su lugar no tienen la más mínima formación política... son simplemente lumpenes. El lumpen también estaba presente en aquel tiempo, pero en general los sindicatos tenían cuadros que se encargaban de adoctrinar y bajar consignas a grupos que ejercían conducción sobre el activismo... El gremio era una pertenencia muy fuerte y, cuando se gritaba ‘La Patria peronista’, era una consigna con fuerte identificación... Hoy se mueven sin mayor arraigo que el circunstancial de quien les paga, nada más... Pueden trabajar para uno o para otro”.
Para otra de las fuentes de inteligencia consultadas, esto último explica que aparezca “tanto barrabrava en la violencia de signo político-sindical”.
• Pertenencia. En relación a la pertenencia, fuentes gremiales vinculadas a lo que por los ’60 y ’70 fue el Sindicato de Luz y Fuerza reflexionaron ante este diario con cierto dejo de nostalgia.
–Es muy difícil –explicó uno de los consultados, que en tiempos muy lejanos supo militar con Agustín Tosco y Oscar Smith– explicar hoy que tras la caída de Perón en el ’55, contra viento y marea, los sindicatos fueron formando cierto grado de conciencia sobre el valor que tenía en sí el sindicato no sólo como factor en la relación trabajo-capital, sino como referencia a la cual el afiliado y su familia iban por mil razones en procura de apoyo, de protección. Era una forma de integración laboral, económica, social. El segundo hogar con un dato no menor: entre el afiliado y el secretario del sindicato, mediaba un permanente ida y vuelta... Hoy, toda esa relación desapareció. Los sindicatos son instancias distantes del afiliado. Niveles donde la cotidianeidad de los intereses del afiliados es manejada con empleados y sectores fríos, burocratizados...
• Preparación. Volviendo a los hechos de San Vicente, se sabe además que del detenido análisis que los servicios de inteligencia hicieron, al menos hasta el fin de semana, de grabaciones y fotos sobre los hechos de San Vicente, surge que hubo “como mínimo una fuerte disposición previa a ir preparado en extremo por ‘las dudas’ por parte de la militancia sindical”, comentó una de las fuentes consultadas. “Si usted –se dijo a este diario– observa con detenimiento las escenas, se encontrará con datos interesantes. Que alguien sacase un arma y tirase es renglón aparte; grave pero aparte. Lo mismo que llevasen palos o mangueras seguramente con hierro adentro, que fueron pocas pero las hubo. Pero no era habitual, al menos hasta ahora, que fuera gente con maderas de una pulgada a las cuales les habían sacado puntas bien afiladas... facas de madera preparadas para matar... Hay fotos por demás elocuentes, propias de las facas que se usaron en la sublevación de la cárcel de Sierra Chica hace años”.

Cultura de la violencia

 En relación a la cultura violenta que mantiene muy vigente la Unión Obrera de la Construcción y que se evidenció nítidamente en San Vicente, de las consultas formuladas dos parecen ser las razones de esa conducta:
• 1) La UOCRA se organizó a partir de tener su materia prima –los obreros– muy dispersos y con mucho trabajo precarizado. Esto llevó a que tradicionalmente la dirigencia gremial buscara organización mediante métodos duros.
•2) La construcción es una de las ramas del trabajo que es blanco predilecto de las crisis económicas. Esto implica que la UOCRA –en tanto existencia sindical– tenga una larga cultura de defender sus intereses en situaciones que tienen más de vacío de poder que de reproducción del mismo, instancias en que la violencia suele ser la herramienta más a mano.
–¿Y que nos puede decir, maestro, de lo sucedido en San Vicente la semana pasada? –le preguntaron sobre el filo de las 21, el lunes, a Osvaldo Bayer.
–¡He visto tanto de todo eso! –respondió casi con dejadez antes de enriquecer con ironía una reflexión sobre “esta argentina tan maltratada y tan apasionante”...
Fue en “la Boutique del libro” de Thames al 1600, y cuando Bayer acababa de presentar una nueva edición de los polémicos libros de Miguel Bonasso...
–¡He visto tanto! –reiteró...

 

   
CARLOS TORRENGO
debates@rionegro.com.ar
   
 
 
 
Diario Río Negro.
Provincias de Río Negro y Neuquén, Patagonia, Argentina. Es una publicación de Editorial Rio Negro SA.
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