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Sábado 14 de Abril de 2007
 
 
 
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  Trevelin y el caballo Malacara
 
 

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Trevelin es un pueblo cordillerano de la provincia de Chubut, ubicado a 22 km de Esquel. Cuenta hoy con una población estable de 5.000 habitantes.

Su nombre significa "Pueblo del Molino" en idioma galés ( Tre: pueblo, Velin: molino ).

Fue fundado en la época de la inmigración galesa en la provincia de Chubut, a mediados de la década del 80 en el siglo XIX. Estos laboriosos colonos, que habían desembarcado en 1885 en las costas patagónicas donde está hoy Puerto Madryn buscando mejores lugares, llegaron hasta el fértil valle llamado 16 de octubre, que forma parte de la alta cuenca del río Futaleufú, donde se establecieron. Instalaron el célebre molino harinero, el primero de la Patagonia, para moler el excelente trigo que cultivaban. Este fue el comienzo de una industria harinera que con el tiempo se llamó "Molino Industrial Andes", que acopió, procesó y comercializó la producción cerealera de la región. A su alrededor fue creciendo la población, que tomó el nombre de Trevelin en 1916, dejando el de Colonia 16 de Octubre, cuando se firmó el pacto de Dolbrwynog creando la primera sociedad de fomento que fijó el pueblo sobre la margen izquierda del río Percey. En 1949, el gobierno del presidente Perón declaró zona "no triguera" a la provincia de Chubut, lo que los obligó a dedicarse a la ganadería, marcando la decadencia de la actividad del molino.

La particularidad del lugar surgió de la fusión de las costumbres de los inmigrantes con la cultura de los pueblos originarios de la zona, los mapuches. Esto, sin perder su estilo de vida ni las tradiciones de su tierra natal, las que conservan intactas hasta el presente.

En 1902 ocurrió un hecho muy particular: la población participó de un plebiscito, donde debía optar por la nacionalidad argentina o chilena. El resultado de los votos favoreció para que la decisión del arbitro dejara esas tierras dentro del territorio argentino.

Un lugar obligado, cuando se visita Trevelin, es el Museo Histórico Regional, que funciona donde antiguamente estaba el primer molino. En su interior se conserva gran cantidad de elementos que utilizaban los primeros colonos, junto a telares mapuches y diversos elementos pertenecientes a los aborígenes.

En un lugar muy especial del museo, se hace referencia a una historia muy particular, que se encuentra completada en el museo de la familia Evans. Se trata de la historia del caballo Malacara y de John Daniel Evans, que fue uno de los colonos galeses que arribaron a la costa del Chubut en el barco "Mimosa", con el primer contingente de estos inmigrantes.

Evans, con un grupo de compañeros, decidieron emprender el camino hacia la cordillera, entusiasmado por los relatos que hablaban de tierras muy fértiles y la posibilidad de encontrar oro.

Evans montaba un caballo llamado Malacara, típico ejemplar de caballo criollo, de gran resistencia. El animal había sido amansado y entrenado por un indígena para transitar por terrenos desparejos.

El 4 de marzo de 1883, el grupo sufrió un feroz ataque de unos indígenas al mando del cacique Foyel. Entonces los indígenas andaban alzados y tenían un gran odio contra los blancos a consecuencia de la Campaña del Desierto. Al ser confundidos con espías, los atacaron y murieron tres de sus compañeros. Evans se salvó y, herido, logró escapar con su caballo Malacara, el que logró saltar un barranco de casi 4 metros de altura. Consiguió ganar distancia hasta perder de vista a la indiada. Galopó dos días con sus noches, parando sólo para dar agua al animal que, sangrando de las patas, llegó a estar al límite de su resistencia. Por último avanzó a pie, tirando al animal de las riendas para no abandonarlo a su suerte. Malacara apenas podía moverse, con los cascos heridos hasta los huesos. Con la ayuda de un colono, pudieron llegar a destino. El lugar donde sucedió la tragedia fue llamado "Valle de los Mártires", nombre que se conserva hasta el presente.

Desde entonces Evans y Malacara formaron una pareja inseparable, yendo juntos en todas las excursiones. El noble animal trasladó a los hijos de Evans a la escuela durante muchos años; iban a veces montados los tres.

En 1909, Malacara había entrado en la vejez: tenía 31 años. Todas las mañanas se acercaba a un cajón que contenía afrecho en busca de su ración. Un día, Evans vio que el cajón no había sido tocado. No tardó en encontrar a Malacara muerto, su cuerpo estaba tendido en el hielo donde había resbalado.

Cerca de la casa, bajo una enorme piedra, fue enterrado. En la piedra puede leerse la siguiente inscripción: "Aquí yacen los restos de mi caballo Malacara, que me salvó la vida en el ataque de los indios en el Valle de los Mártires el 4/3/84, al regresarme de la cordillera".

En nuestra historia, muchos han sido los valerosos e incansables caballos criollos que merecen nuestra memoria y reconocimiento. Pocos poseen una tumba como Malacara, pero todos por suerte tienen un hermoso poema escrito por el gran poeta Belisario Roldán, que en sus primeros versos dice: "¡Caballito criollo del galope corto,/ del aliento largo y el instinto fiel,/ caballito criollo que fue como un asta/ para la bandera que anduvo sobre él!".

La historia de este pueblo cordillerano de Chubut, fundado por colonos galeses de quienes tomó su nombre, que significa "Pueblo del Molino".

ABEL SANDRO MANCA

   
   
 
 
 
Diario Río Negro.
Provincias de Río Negro y Neuquén, Patagonia, Argentina. Es una publicación de Editorial Rio Negro SA.
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