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Sábado 10 de Febrero de 2007
 
 
 
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  \"La música es una puerta hacia otros lugares\"
 
 

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ernán Lugano es un músico singular y prolífico cuyo talento brilló primero en los escenarios europeos y alumbró más de un proyecto para abrirse paso en su propia tierra.
El pianista y compositor porteño se convirtió, en los últimos años, en una de las figuras infaltables del Festival Internacional de Jazz “Ecos de El Bolsón” y uno de los artistas favoritos de la cordillera.
De espíritu inquieto, su música lo hizo nómade, pero la Patagonia lo atrapó y lo impulsó a echar raíces en Bariloche, ciudad que hoy es su hogar y una de sus principales musas inspiradoras.
Aquí aspira a disponer del tiempo para componer, desarrollar las ideas que juntó en las maletas de sus muchos viajes (música para niños, material para videos y otras tantas) y dar vuelo a su música. “La música es una puerta hacia otros lugares y mi objetivo es darle a la gente la posibilidad de pasar esa puerta”, confió a “Río Negro”.
Lugano forjó su estilo –en permanente evolución– recorriendo un nutrido mundo interior y un extenso itinerario exterior en busca de “una música argentina diferente, actual”.
Uno de sus distintivos es la riqueza compositiva que nutrió en el empeño por combinar los ritmos nacionales con el lenguaje de la improvisación y el jazz. Irónicamente, la trayectoria y el legado musical que lo convierten en un referente indudable de la música argentina de vanguardia en el exterior no son muy conocidos en nuestro medio.
–¿Cual es tu próxima gira?
–A mediados de abril me voy unas tres semanas a Holanda, Alemania, Austria... todavía no tengo un calendario cerrado con exactitud
–¿Harías base en Bariloche y giras periódicas?
–En realidad volví a lo que hacía antes de 2004, que vivía acá y me iba un par de meses afuera.
–¿Cómo conjugás mundos tan distintos en lo artístico?
–No hay una respuesta única, un blanco o negro. Cuando estás acá tenés una cantidad de tiempo y espacio mental para escuchar un montón de música y elaborar. Ahora volví y empecé a sacar cajas con cientos y cientos de casetes para escuchar un montón de música que no tengo tiempo de escuchar. Allá nadie escucha casetes, sólo MP3. A mí no me importa el formato, lo importante es tener tiempo para escuchar la música, para desarrollar tus ideas, bajarlas al instrumento. Allá lo que tenés es que estás en contacto con músicos de todas partes del mundo en festivales, gente que está viajando permanentemente, gente que vive ahí... Estás viendo bandas que acá no las verías y eso es un nutrimento importante. También influye lo aceitado que está el mercado laboral para el músico: tenés tu contrato, tu prueba de sonido, tu dinero, tu hotel, tu transporte. No es la incertidumbre que tenés acá que para ir a tocar a Esquel salís de tu casa y sabe Dios cuándo y cómo llegaré y cuándo volveré. Pero ninguna es mejor que la otra, lo importante es poder combinar las dos cosas y aprovechar el simple hecho de movilizarte que te da otra perspectiva.
–¿Cómo te definís en lo estilístico: sos más latino o caminás hacia un lenguaje más internacional?
–Es latino, sin duda. Cuando empecé con la música la idea original era mezclar el rock con los ritmos folclóricos; yo venía del rock sinfónico cuando empecé a descubrir otros ritmos y el tango y comencé a explorar dentro de la fusión. Después aparecieron otros géneros como el funk y el jazz, pero el concepto sigue siendo el mismo, seguís incorporando lenguajes distintos para ponerlos al servicio de lo mismo: combinar estéticas diversas en la búsqueda de una música argentina diferente, actual. Algo que nos permita mostrar: “Esto es lo que se hace ahora en la Argentina”.
–¿Aún en el exterior tenés clara tu raíz, tu origen?
–Bueno, es complicado eso también porque en el exterior lo que se conoce de la Argentina a nivel musical es el tango. Y el tango que consume el común de la gente, no hablo de la audiencia especializada, es para bailar y muy acotado a cuatro o cinco intérpretes. Todo lo demás lo desconocen: Troilo no es conocido, Pugliese tampoco y el folclore menos. Y si no tenés un mercado laboral definido dejás de tocar esa música. Como lo mío está muy relacionado al jazz y básicamente la gente que consume la música mía es público de jazz, por ese lado yo puedo alimentar mi estilo dentro de un circuito existente sin perder identidad.
–En tu permanente peregrinar, la Patagonia ha sido fuente de inspiración. ¿El Tango Jazz Trío se formó acá?
–Exacto, Andrés Fuhr es de Roca y Ernesto Zeppa de Buenos Aires. Con Zeppa había tocado en el 97-98 de paso por Buenos Aires y después en el 2000 lo conocí a Andrés que vino a tocar con Luis Cide al festival de Jazz de El Bolsón y allí armamos el trío. Organizamos algunas fechas para juntarnos en la región, hicimos un par de demos y en el 2004 nos fuimos a Dinamarca donde grabamos un disco. El año pasado volvimos a encontrarnos en el festival de El Bolsón y recorrimos el Valle y ahora ocurrió exactamente lo mismo, hacía un año que no nos veíamos y nos volvimos a juntar para hacer cuatro fechas... Pero claro, ya tenemos un territorio ganado, trabajamos mucho en términos de música, de buscar un estilo y un repertorio que nos permita esta dinámica.
–¿El trío sigue unido pese a los proyectos individuales?
–Nos sentimos muy cómodos tocando, el trío está firme y lo que quiero ahora es llevarlo a Europa con un músico más, un cuarteto con un bandoneón o un acordeón, posiblemente Alejandro Franov.
Ahora que estoy acá quiero proyectar el 2007, en julio tenemos una gira por Europa y antes de eso me gustaría hacer un disco nuevo –que secundaría a “Porteño Blues”– con el cuarto músico ya incorporado. Proyectos hay muchos.

RAICES EN LA CORDILLERA

Lugano retornó en varias oportunidades, atraído por el imán irresistible de la cordillera, pero recién este año encontró en Bariloche una oportunidad cierta de hacer base con un proyecto musical y artístico.
–¿Echás raíces con la intención de hacer música acá?
–Siempre, por supuesto. Ahora arrancamos con la gente de La Biaba y la intención es nuclear el grupo de amigos y conocidos que somos dentro del ambiente artístico y musical de acá, tener un lugar para hacer cosas, tocar y ampliarlo a un circuito mayor. Acá el músico está circunscripto al ambiente gastronómico y turístico hotelero, hay pocos espacios donde la gente va a escucharte tocar. En la mayoría de los casos estás tocando en un lobby, mientras la gente está comiendo y tenés que armar un repertorio medio internacional que no tiene que ver con lo que uno quiere hacer; es trabajo nada más. Esta es una nueva perspectiva y el objetivo es hacer buena música con los buenos músicos que hay acá.
–¿En este último regreso ves un campo más amplio para el arte o sigue igual?
–No, yo veo un cambio notorio en la Argentina. Hace diez años atrás estaba todo mucho más muerto en la gente, ahora creo que hay una necesidad de cambiar, de abrir nuevos espacios de expresión. Bariloche ha cambiado mucho también.
–¿Desde lo musical hay mayor sensibilidad?
–El dominio que ejercen las multinacionales en todo también está en la música: prendés la tele o la radio y tenés los artistas que ellos quieren venderte; y la gente ya está avivada, quiere salir a escuchar algo nuevo, otras alternativas. Y en el medio de eso estamos nosotros que nos propusimos seguir creyendo en lo que nos gusta para dárselo a los demás.

 

   
MARCELA BERDUN
mberdun@rionegro.com.ar
   
 
 
 
Diario Río Negro.
Provincias de Río Negro y Neuquén, Patagonia, Argentina. Es una publicación de Editorial Rio Negro SA.
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