Sábado 23 de Enero de 2010 Edicion impresa pag. 32 > Policiales y Judiciales
Dolor y reclamos a un año de la muerte de Eduardo Mello

CIPOLLETTI (AC).- "Estamos como al principio, en cero", dijo ayer dolido e indignado Jorge Mello, padre del joven de 18 años que fue asesinado en Cipolletti el 22 de enero del año pasado. "Traté de confiar en la justicia, dejé que trabajaran libremente, pero pasó un año y no quedó nadie detenido. Voy a insistir para que el caso de mi hijo se esclarezca", aseguró.

Anoche la familia realizó un emotivo acto en la escuela primaria 33. Hubo discursos, cantaron alabanzas (son integrantes de una iglesia evangélica) y pasaron un video sobre la vida de Eduardo.

El dolor por la pérdida se hizo más profundo teniendo en cuenta que aún "los asesinos están libres", cuestionaron los familiares.

Luego de meses de investigación el juzgado de instrucción 2 imputó a tres jóvenes, uno de ellos menor de edad. Los tres fueron procesados, pero tiempo después la Cámara Primera en lo Criminal declaró la nulidad de los procesamientos y ordenó reenviar las actuaciones al juzgado de origen para que continuara el trámite.

Pese a esta nulidad, Mello sigue con su firme sospecha hacia esos tres jóvenes. Se basa en el relato de un testigo que dijo haberlos visto minutos antes de que ocurriera el homicidio en el lugar del hecho. "Para mí no hay duda", enfatizó.

Eduardo Mello fue asesinado alrededor de las 22:30 del 22 de enero del año pasado cuando regresaba en moto a su casa. Iba por el barrio Anai Mapu cuando le dispararon en la cabeza con una 9 milímetros, arma que jamás se encontró. "No le dieron ni una oportunidad. Directamente le tiraron", expresó Mello con la voz quebrada. La presunción es que quisieron robarle la moto "y se les fue la mano".

Mello recordó que su hijo había comprado esa moto en cuotas, gracias a su esfuerzo (trabajaba junto a él en una fábrica de ladrillos refractarios). El 23 de enero debía pagar la última cuota y ya pensaba "en comprarse un autito".

"Era un chico honesto, trabajador", destacó.

El acto fue "un recordatorio íntimo" y también un espacio para reclamar, para insistir en "que se haga justicia". No sólo por Eduardo sino por todas las víctimas de crímenes que ocurrieron en la ciudad.

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