SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- El obispo Fernando Maletti celebró la misa de navidad el jueves por la tarde en el basural, donde se hizo eco de las penurias y la lucha de los recicladores y convocó a la comunidad cristiana a "construir un Bariloche más justo".
Ante unas 200 personas Maletti sostuvo que "si el Señor hubiese elegido nacer en Bariloche un lugar que hubiese tenido en cuenta hubiese sido este, donde hay tantas contradicciones, donde hay tanto dolor; donde hay, por un lado, tantos intereses y, por el otro tantas miserias y exclusiones".
En su homilía destacó que celebrar la navidad en el basural "es un gesto en el que decimos que el amor de Dios llega a todos pero de un modo especial a aquellos que casi han perdido toda la esperanza" y no "una chicana".
Durante el pedido de perdón el obispo pidió "piedad" a Dios: "Porque muchas veces fallamos al amor y hacemos de nuestra ciudad un lugar para pocos, un Bariloche un lugar de desencuentro y exclusión" y "porque muchas veces caemos en la desesperanza y no nos animamos a construir un Bariloche más justo y solidario".
La celebración litúrgica tuvo un fuerte contenido político-social que acompañó el mensaje esencialmente religioso de la misa de navidad, recibido con recogimiento y emoción por la nutrida concurrencia. Pero no contó con la presencia de autoridades políticas ni integrantes de los sectores más encumbrados de la ciudad.
El galpón de la Asociación de Recicladores Bariloche, adornado con una sobria pero colorida decoración navideña, ofició de templo adornado en el ingreso al basural. El altar fue montado sobre varios fardos de cartón recuperado al igual que el pesebre donde recalaron "María, José y el niños Jesús", emotivamente interpretados por fieles de los barrios aledaños. También tuvo una participación destacada el coro, acompañado por seis guitarras, charangos, percusión y el canto de los pájaros que anidan en el galpón.
Maletti impartió la misa junto a los curas Ángel Tissto y Renzo Agami, de la parroquia San Cayetano; Juan Ángel Dieuzeide y Gustavo Hernández, de Ntra Sra. del Carmen y Diego Di Lulo, de la comunidad San Francisco de Asís. Tanto el prelado como la mayoría de los sacerdotes utilizaron estolas con tejidos de los pueblos originarios.
Mientras transcurría la ceremonia navideña, desde el exterior, llegaba el ruido de los camiones municipales que trabajaron sin cesar para extinguir el incendio desatado en la madrugada del miércoles, en medio de un confuso episodio de agresión armada al personal de seguridad.
La puja de intereses que crecieron en los últimos meses en torno al vertedero tuvo su lugar en las invocaciones religiosas e intenciones de la misa. Sin medias tintas Maletti compartió "las luchas" de los recicladores y cuestionó "las contradicciones que desde las dirigencias parecen provocarnos" y señaló la superposición de "tantos intereses" sobre la "miseria y el dolor" de las personas que buscan su sustento entre la basura. Además bendijo las manos los trabajadores de la ARB -convocados al centro del improvisado templo- y "los proyectos buenos que hay sobre las prospectivas de este lugar".
El prelado agradeció a los recicladores y a los presentes por haber compartido el gesto de celebrar la misa de navidad allí y haber entendido que "esto no era una asamblea, una marcha ni una chicana sino la voluntad de hacernos presentes como Iglesia en uno de los lugares donde si el Señor tuviera que volver a nacer seguro elegiría". También agradeció la colaboración del intendente Marcelo Cascón que facilitó los medios para adecuar el galpón.