Como en una carrera de postas, los jefes de Estado ingresaron a las negociaciones de la cumbre mundial de cambio climático y ya tomaron gran protagonismo. Aunque cada vez hay menos expectativas de que se establezca un acuerdo legalmente vinculante debido a los encontrados intereses en juego, todavía se tiene como meta "oficial" lograr avances para establecer nuevas medidas de mitigación y adaptación de modo coordinado y global. Hasta último momento todo puede suceder.
Los presidentes Evo Morales, de Bolivia, y Hugo Chávez, de Venezuela, pusieron ayer sobre el tapete que el eje del debate excede el impacto ambiental, sino que también involucra modelos de desarrollo económico, político y social. En un ambiente repleto de nervios y corridas por el arresto de unos 200 manifestantes en las puertas del Bella Center, lugar el encuentro, las noticias corrieron casi con electricidad durante todo el día de ayer.
La ministra de ambiente danesa Connie Hedegaard dejó ayer su lugar al primer ministro de Dinamarca, Lars Loekke Rasmussen, en una señal de la trascendencia que ha tomado esta reunión, que finalizará el viernes (podría extenderse al sábado).
La presencia latinoamericana tuvo impacto ayer. "Vengo en nombre de los pueblos indígenas para defender los derechos de la madre Tierra", dijo ayer Evo Morales. Además de señalar como causa del calentamiento global al modelo capitalista, criticó a los países industrializados por sus débiles propuestas de financiación para ayudar a los países más vulnerables al cambio climático y hasta defendió la idea de crear un "tribunal de clima" para juzgar a los países que no colaboren.
El presidente venezolano Hugo Chávez, que intervino en el primer día de discursos de los jefes de Estado en esta cumbre, se alineó con la postura de Bolivia y del G77, el bloque de los países en desarrollo en estas negociaciones. Criticó que hayan circulado propuestas no oficiales (como el texto danés que se filtró la semana pasada), cuestionando así la transparencia de las negociaciones, y llamó a defender el trabajo de dos años desde la cumbre realizada en Bali.
El plan de Bali, creado en Indonesia en 2007, planteó dos vías de exploración alternativas. Una se centra en una posible segunda fase del Protocolo de Kyoto, centrado en medidas mitigación (reducción de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono) de modo obligatorio para los países industrializados.
La otra vía abre una puerta para medidas de adaptación, financiamiento, transferencia de tecnología y hasta innovadoras estrategias de mitigación, como la reducción de la deforestación. Ahora está en debate si se aprobará o no ambos documentos de modo paralelo.
El canciller Jorge Taiana, que llegó el martes para presidir la delegación argentina en el segmento de alto nivel, tendrá su turno para dar un discurso en esta histórica reunión hoy por la tarde. "La verdad es que está todo muy trabado", sintetizó Taiana. Estuvo reunido con la jefa de gabinete de Brasil, Dilma Rousseff, para sentar bases en común.
En esta cumbre estarán hoy presentes varios presidentes latinoamericanos, como Lula Da Silva, Felipe Calderón, Evo Morales y Álvaro Uribe. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner no participaría de esta histórica reunión.
A pesar de las trabas en las negociaciones, ayer también hubo varias novedades. Australia, Francia, Japón, Noruega y el Reino Unido acordaron de modo colectivo otorgar "3,5 mil millones de dólares de financiamiento público para disminuir, reducir y eventualmente revertir la deforestación en los países en desarrollo" en el período 2010-2012. También se esperan noticias en otros campos de mitigación y adaptación al cambio climático, incluyendo la transferencia de tecnología para poder promover el desarrollo de energías renovables, que no contaminan el ambiente.