Jueves 26 de Noviembre de 2009 Edicion impresa pag. 40 > Deportes
Gracias por el fútbol

El Huracán de Ángel Cappa subcampeón del último Torneo Clausura quedará en nuestra memoria futbolera, salvando todas las distancias, del mismo modo en el que la Holanda de Johan Cruyff pasó a la historia de los Mundiales pese a perder ante Alemania en la final del ´74.

El fútbol, además de notable fábrica de ilusiones, también es un almacén gigantesco de recuerdos. Y así como no olvidamos a la fabulosa "Naranja mecánica" que asombró en el ´74, tampoco lo haremos con "el tiki tiki" del equipo de Cappa. Y esto, que conste, sin quitarle méritos a los respectivos campeones: Alemania en el ´74 y Vélez en el Clausura.

"El mejor es el que gana" o "el que gana tiene razón", son dos viejas frases futboleras. Y tanto la Holanda de Cruyff como el Huracán de Cappa cayeron sin jugar bien en el partido decisivo. Holanda porque después de un buen primer tiempo le regaló campo y pelota a Alemania en la final del ´74 y Huracán porque fue desbordado por la convicción de Vélez.

No es que aquella Holanda y este Huracán más reciente jugaran de modo parecido. Nada que ver. Los dos, eso sí, cuidaban como nadie la posesión de la pelota. Pero Holanda pareció anunciar en aquel ´74 al fútbol del futuro, con más dinámica y rotación de puestos. Cappa, en cambio, se jactó diciendo que "el futuro del fútbol está en el pasado". Y lo comprobó con Huracán, que jugó "a la antigua" según muchos pero que, aún así, siguió dando cátedra partido tras partido, hasta que sólo Vélez lo superó en la final, y con un arbitraje tan polémico que su protagonista central todavía sigue sin dirigir.

No sé si "el tiki tiki -como dijo Cappa- es lo mejor que le pasó al fútbol argentino en los últimos veinte años". Pero si sé de viejos hinchas descreídos que volvieron a la cancha, junto con hijos ilusionados, y ya no tanto detrás de un resultado, sino de la recuperación de una mística colectiva, de ese compromiso por el juego asociado y audaz que significó el Huracán de Cappa.

Debo admitir que tampoco coincido a veces de modo tan terminante cuando se habla de "la nuestra", como si la única versión posible de un fútbol "bien argentino" fuera el toque, la pelota al piso y la gambeta. Este modelo único excluiría a fabulosos centrocampistas de contención como lo fue en su momento Américo Gallego y hoy Javier Mascherano o "tanques" goleadores como Gabriel Batistuta o Hernán Crespo, por citar sólo a algunos nombres grandes en la historia del fútbol argentino.

El fútbol aguerrido y concentrado del Boca de Bianchi, el Estudiantes tricampeón de la Libertadores, la Argentina de Marcelo Bielsa que brilló en las eliminatorias 2002 y seguramente muchos otros equipo también son argentinos, también son "la nuestra", con menos preciosismo seguramente, pero con alto grado de profesionalismo y entrega. El propio Cappa lo reconoce, al elogiar también al actual Estudiantes de la "Brujita" Verón. Pero es cierto que con el "tiki tiki" la fiesta es mayor. Y Cappa nos ha permitido recordar que el fútbol, además del negocio y la violencia, también es fiesta popular.

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