Lunes 28 de Septiembre de 2009 Edicion impresa pag. 10 > Regionales
Intenso debate por los hornos de ladrillos en Allen
Los horneros no quieren trasladarse al lugar que estableció la municipalidad, al este de la ciudad. Aseguran que su actividad no es contaminante.

ALLEN (AA).- Los horneros de Allen no se trasladarán al Parque Ladrillero que está proyectado en la chacra Nº 96, algunos kilómetros más al Este de la ciudad. Así lo manifestaron los representantes del sector en la última reunión del Plan Rector. Además, señalaron que el humo que produce la quema de los ladrillos "no contamina más que un asado", en contraposición a las quejas que a diario plantean los vecinos de la comuna cuando el cielo se cubre de un humo blanco y molesto.

En el encuentro estuvieron presentes los profesionales que trabajan en el Plan Rector, concejales y más de 60 titulares de hornos nucleados en la Asociación de Ladrilleros, quienes fueron representados por Jorge Muñoz (integrante de la Pastoral de Migraciones del Obispado de Neuquén y director de la Clínica de Migración y Derechos Humanos de la UNC) y Daniel Montero (Técnico en Planificación Ambiental).

El extenso debate duró casi tres horas y giró en torno a la localización de los hornos. "Desde que empezamos a acompañar la actividad ladrillera, tanto en el Arroyón como en Allen, nos encontramos con que a los ladrilleros se los quiere correr y en ninguno de los dos lugares ha habido motivos claros y expresos para responder a la pregunta de por qué reubicarlos. No hay estudios técnicos respecto del impacto ambiental que genera la actividad ladrillera, el primero lo hicimos nosotros y lo lideró Daniel Montero. La actividad ladrillera no contamina más que un asado y el sistema de calefacción central a gas natural de un edificio municipal" indicó Muñoz.

Por otro lado, el defensor de los derechos humanos de los migrantes agregó que "la actividad ladrillera, en concepción de la Facultad de Economía de la UNC, es la que mayor riqueza le genera a Allen. La Facultad de Economía estima que alrededor de 60 millones de pesos quedan circulando en Allen por año y lo que no tenemos muy claro es cuánto deja la actividad de la fruticultura" agregó Muñoz en otra parte de la convsersación.

Pero cuando las autoridades locales quisieron profundizar los conceptos vertidos por los representantes del sector ladrillero, faltaron respuestas y quedaron planteados muchos interrogantes. Lo que se dejó en claro es que el traslado de los hornos es una acción que obedece a la planificación comunal y no a la erradicación de los inmigrantes bolivianos, que son los protagonistas de una actividad que crece vertiginosamente.

Finalmente, hubo un compromiso de continuar el diálogo entre las partes para seguir abordando el tema, lo que será una tarea difícil porque la actividad camina sobre importantes vacíos legales a nivel provincial.

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