NEUQUÉN (AN).- Una serie de motines en la Unidad 11 puso al descubierto la grave situación que atraviesa la mayor cárcel provincial habilitada. Hace pocas semanas, en una audiencia judicial, el coordinador de Unidades de Detención, comisario inspector Néstor D´Abramo, había admitido que "hago lo que puedo con los recursos que tengo". Quienes visitan la prisión con frecuencia señalan que la falta de presupuesto se traduce en que los internos pasan el día encerrados sin desarrollar ninguna actividad, lo que alimenta las rencillas que terminan en hechos graves como el de ayer.
Esta vez los incidentes tuvieron epicentro en el pabellón 3, donde están alojados los reclusos de más peligrosidad. La versión oficial es que el motivo de la disputa, que comenzó a las 23 del domingo, fue una pelea por el liderazgo del pabellón. Como resultado de la pelea uno de los internos resultó herido y debió ser internado (ver aparte).
También según fuentes oficiales, ya durante la madrugada de ayer y cuando los incidentes estaban casi controlados, se produjeron sincronizados motines en los pabellones 1 y 5, uno después del otro.
La versión de los internos, según pudo saber "Río Negro", es que los destrozos en los pabellones 1 y 5 fueron estratégicos: su objetivo era obligar a que el temible Grupo Requisa tuviera que dividir personal y esfuerzos.
"De otra forma se concentran todos en un solo lugar y muelen a palos a los que están ahí", señaló una fuente civil que ingresa habitualmente a la cárcel. El Grupo Requisa es de choque, y suele ingresar a los pabellones con gases lacrimógenos y chorros de agua helada. Sus integrantes actúan con casco y rostros cubiertos, por lo que es muy difícil identificarlos. Y además los presos prefieren no denunciarlos para no sufrir represalias.
Los incidentes de las últimas horas fueron preanunciados en una reunión que se realizó semanas atrás de la que participaron representantes de la justicia, del gobierno y de la policía.
Ahí fue cuando D`Abramo, según dejó una fuente consultada ayer, advirtió que la situación en la cárcel ubicada en el Parque Industrial es crítica.
Ayer estuvo a punto de repetirlo públicamente. En declaraciones a la radio LU5, señaló que "la capacidad de la Unidad 11 está al límite", pero enseguida aclaró: "no está sobrepasada".
Afirmó que "el erario público gasta 4.000 pesos por preso por mes", pero cuando explicó en qué se va ese dinero mencionó: "combustible, teléfono, calefacción y una serie de bondades que tienen los detenidos", sin especificar a cuáles se refería.
Pese a que los incidentes se produjeron entre la noche del domingo y la madrugada del lunes, hasta el mediodía de ayer ni la fiscalía ni el Tribunal Superior de Justicia (que tiene una comisión de seguimiento de la situación en las cárceles) habían sido informados.
Los protagonistas de los incidentes fueron trasladados a otro sector, y a media tarde se dio por superado el incidente.