Viernes 04 de Septiembre de 2009 Edicion impresa pag. 30 > Sociedad
Pequeños crianceros de El Huecú denuncian desamparo
Creen que envenenan el agua donde tienen el campo

NEUQUÉN (AN).- Una criancera de una zona cercana a El Huecú, acompañada por sus sobrinos, afirmó ayer que ella y sus dos hermanos -quienes viven sobre un cerro- han sido amenazados en reiteradas oportunidades por el encargado de un campo vecino y que en la comisaría del pueblo le dicen que "no tienen formularios" para recibirles la denuncia.

"La Policía nos dice que hay que conseguir formularios en la municipalidad", afirmó Enriqueta Oñate, de 70 años, quien está en litigio con el secretario de Gobierno de la municipalidad de El Huecú, Diego Puentes, quien según la mujer ocupó la zona con mejor pastura del cerro en cuestión.

Juan, Elvia y Mariano, sobrinos de Enriqueta, contaron que en los últimos tiempos han sufrido la muerte de animales, sobre todo de ovejas, que sospechan fue por el envenenamiento del agua.

"Tenemos miedo por ellos, que están solos y son gente grande", dijo Elvia.

El miércoles, en Neuquén, Enriqueta y sus sobrinos consiguieron que el director de Tierras de la provincia, Luis Martínez, comprometa una inspección in situ para determinar qué sector es para cada quien en el cerro que se denomina "La Y".

"Es una muy buena noticia que el propio Martínez se haya comprometido. Es que al realizar la mensura de las tierras se hizo una reserva fiscal que no sólo abarcó la mejor parte del lote sino que luego fue ocupada por Puentes", afirmó el dirigente de la CTA, César Sagredo quien colabora con los crianceros junto al abogado Juan Patricio Méndez.

Antiguos pobladores

Los Oñate viven en el cerro desde 1961 y tienen el boleto de compra venta de algo más de 700 hectáreas que adquirieron en dos etapas.

Los Oñate querían escriturar a partir de la mensura y hecha la escritura nunca la firmaron, pues perdían así una preciosa franja verde donde hay aguadas y crecen las mejores pasturas.

El campo de los Oñate está entre los cerros, bien alto. Hasta el lugar se llega por un faldeo que bordea al río Agrio.

Para el abogado Méndez hubo una maniobra muy clara en perjuicio de la familia Oñate.

Enriqueta y sus dos hermanos -de 67 y 69 años- viven en el campo y sólo bajan ante una emergencia.

Han dado a conocer el nombre y la amenaza de muerte del encargado del campo vecino pero que sugestivamente en las últimas oportunidades les dijeron que no había formularios.

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