Miércoles 26 de Agosto de 2009 Edicion impresa pag. 30 > Sociedad
HISTORIAS BAJO CERO: El paso del naturalista Georges Claraz por Valcheta

El célebre naturalista suizo Georges Claraz en su ameno diario "Viaje al río Chubut" escrito durante los años 1865-1866 deja importantes testimonios y observaciones relacionados con Valcheta y su zona de influencia relativos a toponimia, fauna, flora y aspectos naturalísticos y etnológicos, como así da lugar a numerosas anécdotas pasadas en la estepa patagónica.

Observa que "después de andar seis o siete leguas, el camino empieza a descender; se ve un inmenso bajo, una hondonada, un encajonado oblongo que tiene el aspecto de una antigua cuenca lacustre; es el Bajo del Gualicho". Y describe que "la pendiente es suave pero llena de maleza; ni pasto, ni hierbas; el suelo es pelado; de vez en cuando aparece un poco de musgo que quedó del invierno. Los arbustos que principalmente crecen en estos lugares desolados son, ante todo, la jarilla, (que a veces se presenta casi sola o mezclada con algunos algarrobillos) y gitschas. Más abajo donde ya se hace sentir el salitre se juntan chilpe y matorro". Y aporta como dato importante que "encontramos muchos fragmentos de ostras; antaño debe haber habido allí un banco de ostras terciarias", opinión que después sería corroborada por numerosos hallazgos.

Y describe Claraz uno de los lugares más misteriosos del Gualicho: "En el centro del bajo, que tendrá más de dos leguas de ancho, hay una débil cadena de terrazas escalonadas. Allí, a la derecha del camino, está el Gualicho. Las piedras areniscas sueltas. O estratos areniscos yesosos. Sobresalen fuera de plomo en la mayoría de los lugares. Aproximadamente a veinticinco pies del fondo del bajo, existe una capa de yeso y en ella muchas conchas (formación marítima). Bajo tales capas sobresalientes los indios colocaban antes sus ofrendas; pero ahora la capa ha caído. Sin embargo, ellos siguen ofrendando en ese lugar. Lo denominan también la "Vivienda del Diablo". Creen que el diablo es el dueño de ese bajo y que les hace toda clase de malas jugadas. Hace que pierdan los caballos y se encuentren en apuro. Por eso ofrendan crines, para que los caballos n se fatiguen, y trapos y jirones que arrancan de sus ponchos o trajes, para que no les suceda nada malo. Introducen todo esto con el cuchillo en las blandas capas de yeso e imploran al dueño del bajo para que les sea propicio".

Como un dato curioso apunta Claraz que "A poco encontramos una tortuga. Tenía huevos. Los indios los deseaban como remedio. Tuvieron curiosidad de ver como se comen y yo comí algunos".

Señala también el viajero que desde allí divisaron a la izquierda una gran salina que se prolonga en la continuación del bajo y en la lejanía una lomada alta indicando que es la de Pahalta o sea la actual Pajalta.

Finalmente escribe Claraz que "llegamos al arroyo de Valcheta y al paradero Yagep-aschmélatsch "lugar donde se extiende el agua", porque allí el arroyo no está encajonado sino que se ensancha" haciendo alusión al actual paraje de Punta de Agua.

A la altura de la actual población observa que "en este salitral se encuentran pedazos angulares de pizarras cuarzosas, cuarzo y maderas fósiles petrificadas" mencionando a nuestro bosque petrificado.

Con respecto al arroyo escribe que "el agua es límpida, fresca y dulce, pero de color oscuro como la del Napostá. En el arroyo que es impetuoso viven pequeños caracoles. No vimos peces, y dicen que, en general no existen en estos arroyos de montaña".

En las papeletas también Claraz arroja una importante observación sobre los árboles en las riberas del arroyo expresando que "los sauces (Salix) de Valcheta se transplantaron de casualidad, retoños del río Negro".

Con respecto a la fauna observa que los venados y los avestruces grandes parecen tener la misma zona de difusión pero que la fauna "es sumamente pobre y sólo hay algunos guanacos".

Describe también en forma minuciosa donde el arroyo forma una isla que es el actual paraje de Chanquin y el paradero conocido como "los macachines", el actual macachín. Y sobre dicha planta también en las papeletas anexas traducidas del alemán y del francés observa que "el cuerpo de la misma alcanza de cuatro a seis pulgadas a partir de la tierra. Florece a fines de octubre y en noviembre. Su flor es de color rosáceo y despide un olor suave como el del alelí" acotando que "los tubérculos y las raíces tienen un gusto dulzón y se comen crudos o cocidos con algún trozo de carne".

También Claraz deja sus impresiones por observar el vuelo de un cóndor, dado que antes su hábitat llegaba al mar y ahora mediante un programa de protección nuevamente se lo está relocalizando en el paraje de Sierra Pailemán.

Hace también alusión al cerro "bonete" que no es otro que al actual cerro Sombrero y a los parajes de Nahuel Niyeo y Treneta entre otros.

Hasta aquí algunas breves notas del emblemático paso del naturalista Georges Claraz por Valcheta en su viaje al río Chubut.

JORGE CASTAñEDA

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