Cuando desde esta misma columna, el 7 de junio, "Río Negro" expuso la hipótesis de catástrofe electoral para el gobierno en la provincia de Buenos Aires (algo que no cuadra en la mente de Néstor Kirchner, se aclaró) y su posible incidencia en un adelantamiento de la puja presidencial, la noticia no pareció escandalizar a nadie.
Cuando una semana después, el diario "Clarín" especuló en tapa y en sus comentarios más relevantes, frente a un resultado oficial desfavorable en las legislativas de medio turno, con un precipitado llamado a elecciones generales para el 10 de marzo de 2010, tanto el presidente del PJ como ministros del gobierno de Cristina Fernández pusieron el grito en el cielo. Hubo desmentidas, reproches mutuos y operaciones cruzadas que apenas disimulan el clima de nerviosismo. Es que en el medio hay una pelea disparatada, con fragmentaciones y enemistades encarnizadas en cada una de las ciudadelas, que preanuncian diferentes y contradictorias lecturas de los resultados después del 28 de junio.
Hubo errores para todos los gustos. Al machacar con la causa judicial del tráfico de efedrina, Kirchner terminó favoreciendo a sus adversarios PRO, del peronismo disidente: le dio un rol estelar a Francisco de Narváez y opacó a la radical Margarita Stolbizer. Así fracasó la táctica de dividir por tres, porque el "voto útil" del antikirchnerismo (donde abrevaban los adherentes del inhabilitado represor Luis Patti) lo más probable es que pase a engrosar las listas apoyadas con bajísimo perfil por el ex líder Eduardo Duhalde.
Algunas versiones periodísticas trataron de instalar una ruptura definitiva entre el ex presidente y promotor del ascenso de Kirchner a la Rosada y el "colorado" De Narváez. Se basaron en la decisión de éste (aconsejado por el consultor macrista Jaime Durán Barba) de "desperonizar" en exceso la campaña y sacarles tarjeta roja a los duhaldistas con sello de "impresentables". Sin embargo, este diario pudo determinar que si algún grado de enojo existió por parte de Duhalde, no es definitivo, ya que es visible el acompañamiento entusiasta de su esposa, la senadora Hilda "Chiche" González, y la nominación expectante de Gustavo Ferri, yerno del matrimonio enemistado con Néstor y Cristina K.
Uno de los reparos de Duhalde es que al marginar a algunos justicialistas no se garantiza correctamente la fiscalización de los comicios en un territorio donde los zorros mantienen intactas sus mañas. Por eso, y al margen de las predicciones de los consultores más prestigiosos, desde ambas vertientes nutridas por el peronismo se indica que la incidencia de los intendentes del segundo cordón del Gran Buenos Aires insinuarían una ventaja para el kirchnerismo de alrededor de 5 puntos.
En la lista de desaciertos podrían agregarse: los dichos de Macri augurando que en un futuro gobierno propiciaría la reestatización de Aerolíneas Argentinas. Ello facilitó a que Kirchner pudiera distinguir su "modelo productivista" con el ultraliberal de los ´90, que le endilgó al jefe de gobierno porteño.
Otro "horror" -así patentizado en los rostros y reacciones de sus colegas de la mesa de enlace agropecuaria- fue el llamado del piquetero ruralista Alfredo De Angeli para cargar en camiones a los peones rurales para "llevarlos y decirles a quién hay que votar".
La lista de torpezas es interminable. Desde la oposición no peronista, "Lilita" Carrió, Gerardo Morales y Stolbizer ya hacen la "gran Scioli" para eludir referirse a lo que consideran por lo menos de imprudencia del vicepresidente Julio Cobos, al fotografiarse con De Narváez (el rival de los 4). El mendocino elude a potenciales rivales, en el afán de ir sembrando el terreno presidencial para el 2011, abonado por su voto no positivo que hizo caer la resolución 125 sobre retenciones móviles.
Habitualmente parco y renuente a los contactos con la prensa, Carlos Reutemann inició una recorrida por los medios ante la levantada del socialismo en Santa Fe, que podría enterrar sus aspiraciones presidenciales, algo que lo tiene a maltraer. "Lole" no sabe qué hacer para distanciarse del kirchnerismo que le resta votos con la candidatura del diputado Agustín Rossi. La encrucijada no es sólo para él: también el gobernador Hermes Binner se jugó al salir en defensa de Rubén Giustiniani.
La lógica del peronismo es incomprensible para quienes no adhieren a ese movimiento. En Buenos Aires, a pesar de las advertencia de Néstor Kirchner, en algunos municipios se juega a dos puntas. Un caso testigo es el de Almirante Brown, donde por arriba se jura fidelidad al motor K-Scioli, y por lo bajo hombres de la comuna van pegados con la nómina de De Narváez.
Vale repetirlo. Habrá sentencias dispares luego del veredicto de las urnas. Todavía hay muchas incógnitas y diferentes realidades provinciales. Empero, parece seguro que el kirchnerismo perderá bancas y resignará (como anhela el campo) la mayoría automática en el Congreso.
Y los peronistas victoriosos tratarán de influir en la futura conducción del PJ y en el alumbramiento (o no) de un nuevo líder. Hasta los más obedientes (lo es Scioli, un defensor a ultranza en el pasado de Carlos Menem y Eduardo Duhalde), también están avisando que en muy poco tiempo más dejarán la moneda de la sumisión. Enseñó Einstein: no se puede pretender que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo.
ARNALDO PAGANETTI
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