Jueves 18 de Junio de 2009 > Nacionales
El voto del 28, según seis consultoras electorales
Expertos en opinión pública aseguran que la gente votará con un “criterio plebiscitario”. Pero, al mismo tiempo, alertan que hay apatía y desorientación de cara a los comicios.

"El 28 se votará con un criterio plebiscitario". Así opinan expertos en opinión pública en el país, quienes aseguran, ahora, que la figura de Carlos Reuteman en Santa Fe se escancó y que la intención de voto a favor de Pino Solanas, en Capital, avanza hasta posicionarlo segundo, tras la figura de la oficialista Gabriela Michetti. Alertan que la gente está apática con respecto a esta elección. Y tan desorientada que no sabe lo que tiene que votar.

Ricardo Rouvier sostiene: “A la hora de votar, la gente tendrá en cuenta un conjunto de factores que hacen a la decisión compleja de elegir. Hay un factor que tiene que ver con los intereses, otro con la afinidad de ideas, otro con la esperanza, y otro con el futuro. Esto varía según las condiciones políticas económicas y sociales del que vota. Hay sectores que enfatizan más su conveniencia y establecen lo que se llama ‘voto útil’; otros valoran más lo ideológico. También se vota para que no gane otro. El elector no hace esta disquisición que hacemos los investigadores, que estamos obligados a analizar una conducta. En esta ocasión se votará por o en contra del poder local, y se juzgará al Gobierno nacional".

Sergio Berenztein, de Poliarquía, expresa: “Es muy difícil referirse al electorado en promedio, porque se engloba a sectores sociales muy diferentes. Hay quienes priorizarán cuestiones vinculadas al empleo y a las mejoras en sus condiciones de vida, pero están los otros que, por su mayor inserción socioeconómica, se dejarán influir por cuestiones como la calidad democrática y el debilitamiento del liderazgo de Néstor Kirchner. En regiones con alto grado de población con Necesidades Básicas Insatisfechas, como el Norte, es en donde el oficialismo, por la recuperación del empleo, los planes sociales y el clientelismo, se las verá mejor. Pero en aquellos distritos en donde baja el número de NBI, son más elevadas las chances de la oposición”.

Rosendo Fraga, siempre didáctica, razona: “El voto es una mezcla de razón y de pasión. En esta elección, en los seis distritos más grandes (Capital Federal, Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y Mendoza), que en total reúnen el 70% de los votos, la gente votará a favor o en contra de Néstor Kirchner. La realidad en los restantes 18 distritos electorales será diferente. Por esa razón, el oficialismo ganará en la mayoría de estos 18 distritos"

Roberto Bacman, director del Centro de Estudios de Opinión Pública, argumenta: “Toda elección legislativa de medio término no sólo sirve para el hecho formal de renovar bancas. Al mismo tiempo -y sustancialmente- cada gobierno (nacional, provincial, municipal) pone en juego su sistema de gobernabilidad para los dos años restantes de su gestión. En estas elecciones, el Gobierno nacional instaló una consigna de referencia dominante, que apunta lisa y llanamente a sostener la gobernabilidad solicitando a los electores la legitimación de la gestión. Con Néstor Kirchner como primer candidato en el crucial distrito de Buenos Aires, este elemento de campaña se agiganta aún más. A diferencia de otras elecciones de medio término (el 87 o el 97, por ejemplo) la oposición -dispersa y heterogénea- no posee una alternativa única de gestión”.

Uriel Salamon, politólogo:  “Más allá de lo que predicen las encuestas, la sensación que flota en el aire político es la de la total desorientación y desinterés por parte del elector. Varios son los factores que influyen. Por un lado, la crisis de representación y que el politólogo francés Bernard Magnin definió como la metamorfosis de la representación: la necesidad por parte del votante de buscar en la personalidad de un político y no en las ideas partidarias el criterio de voto. Y, por otro, el profundo descreimiento de la sociedad en la clase política y el siempre presente clientelismo, germen que atenta contra la tradición republicana de ejercer el voto según las propias convicciones. Todo esto genera un votante apático, desorientado, que hasta desconoce lo que se está votando”. 

Fernando Schmer, politólogo de la UBA, sostiene que “desde que se inauguró el período de cuatro años, tras la reelección de Carlos Menem, las elecciones de medio término resultaron problemáticas para todos los gobiernos. Menem con la Alianza, Fernando de la Rúa y su debacle. Néstor Kirchner fue la excepción, con el efecto ‘rebote y recuperación económica’. Sin embargo, el tono plebiscitario que este último le impuso a la campaña no es de buen augurio. n un clima de inflación, recesión y desempleo creciente, sumado a los sucesivos tarifazos y a la inseguridad imperante, es una invitación abierta al voto castigo. Un triunfo de Kirchner, por mínimo que sea, sería pírrico y nominal. No alcanzará para evitar la pérdida de la mayoría parlamentaria y del necesario consenso social”.  

(Fuente: La Gaceta)

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