Lunes 23 de Febrero de 2009 Edicion impresa pag. 24 > Sociedad
En el noviazgo, amor y violencia suelen confundirse
En esa etapa, las señales se disimulan como escenas de celos. El "discurso feminista" de muchos jóvenes dura sólo un tiempo.

BUENOS AIRES (Télam)- La violencia masculina suele pasar inadvertida durante el noviazgo porque es el momento del enamoramiento y las señales quedan disimuladas detrás de escenas de celos, de querer estar presente en las actividades de ella o acaparar todo su tiempo para aislarla, según estudios de especialistas.

"En el noviazgo no es fácil detectar la violencia del hombre porque es el momento del cortejo y del enamoramiento, pero hay señales que se podrían advertir", afirmó la psicóloga Marta Lucioni, del Centro Integral de Salud Psicológica Masculina.

La profesional señaló que para ello se necesitan "políticas públicas a corto y largo plazo, que asesoren a la población sobre las características del maltrato familiar" para que las personas puedan reconocer las señales de violencia, física o emocional.

"Hay cosas que las jóvenes y también las mujeres adultas creen que forma parte del amor" y, ante un hombre controlador "dicen ´él me quiere tanto que va a buscarme a la escuela, a la facultad, me ayuda a estudiar...´", cuando "eso es abuso de poder sobre el otro, y la violencia es abuso de poder", enfatizó.

El tema de los celos, dijo, puede ser un indicador de posibles reacciones violentas. Al principio se expresa con cuestionamientos sobre "cómo te vestís, con qué amigas salís" y la novia puede creer que es porque "él la quiere mucho, cuando amor es dejar que ella se desarrolle y haga lo que tenga ganas de hacer", afirmó.

Lucioni se refirió "al discurso ´feminista´ que tienen muchos jóvenes, que dura un tiempo y, según las investigaciones, cambia cuando aparecen los hijos y los roles están estereotipados".

Otra característica de los hombres violentos es que "son personas que se aislan, muchas veces no quieren salir, le plantean a la mujer que no quieren que ella trabaje, no reconocen o minimizan cualquier situación de violencia diciendo que no fue para tanto, son negadores y mentirosos", detalló.

Según las investigaciones sobre violencia familiar, muchas mujeres maltratadas relatan que su pareja "de novio era muy celoso" y que no salían a ningún lado.

Los hombres violentos, advirtió, tienden a generalizar: "si una vez ella se pone una pollera corta para ir a bailar, él le dice ´siempre te vestís así´ o si ella hace algo que él puede interpretar como que sedujo a otro chico, le dice que siempre hace lo mismo". Esto se interrelaciona con la propia tolerancia y con la violencia social.

"Ella no ve que esas actitudes son violentas, o las ve y las tolera, pero si estas chicas estuvieran seguras de sí, estuvieran empoderadas, podrían defenderse o impedir que avancen esas actitudes", señaló.

"El hombre tiene mucha resistencia a cambiar, pero eso no quiere decir que no pueda hacerlo porque la violencia no es genética, se aprende" y si bien "puede haber una predisposición si vivió en un clima violento, hay elementos compensatorios como una buena maestra, un amigo, otros familiares o una pareja", expuso.

El maltrato físico es tan grave como la violencia emocional o verbal: "los golpes crean una situación dramática que puede terminar en la muerte o en huellas irreparables, pero la violencia emocional encierra aspectos psicológicos de tanta denigración hacia el otro que son heridas del alma, que no se cierran nunca", dijo la psicóloga. (Télam)

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