Hay quienes, en la confusión, saben sacar tajada. Los peronistas, aún fraccionados e infectos de apetencias personales, se las ingenian para mantener las riendas del poder, en detrimento de una oposición que tuvo su momento de gloria en la pelea por la 125 y ahora no puede detener la reproducción keynesiana (a través de la obra pública) de los pingüinos.
"La ciudadanía dio por terminado el conflicto agrario: festejó la victoria del campo y la derrota del gobierno. Hoy, le da la espalda porque ni los dirigentes de la Mesa de Enlace saben lo que reclaman". En el Congreso, los justicialistas que sudaron la gota gorda por la caída del esquema de retenciones móviles, pretendido por el Ejecutivo, se ufanan de la trabajosa recomposición kirchnerista amparada, paradójicamente, por la hecatombe financiera mundial.
Esta semana, el Senado se apresta a dar sanción definitiva al presupuesto del 2009 con superpoderes intactos, que recibieron media sanción el miércoles en la Cámara de Diputados. Mientras, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se propone ajustar torniquetes -a nivel empresario y gremial- para que no se produzcan despidos masivos ni se agiten reclamos salariales en medios de los vientos que soplan fuerte desde el norte desarrollado.
El viernes, en un acto en La Matanza, donde llamativamente -según una encuesta a la que accedió "Río Negro"-, Mauricio Macri aventaja en imagen positiva a Néstor Kirchner y Daniel Scioli, Cristina cuestionó "el egoísmo y la ceguera" de los dirigentes agropecuarios. Hace tiempo que esa idea sobrevolaba en la Rosada, pero no se hacía pública.
Los más importantes funcionarios siguen picados con los principales referentes ruralistas: "No entendieron -se sinceró un ministro- que las retenciones móviles iban a ayudarlos y nos hicieron la vida imposible.
"En el actual contexto, estarían pagando menos. No nos pueden pedir que tomemos medidas. Cuando tenían una renta mayor, no quisieron ponerla. Se equivocan si quieren hacernos socios en las pérdidas", refirió enojado.
El hecho de que hasta Estados Unidos haya revalorizado el rol regulador del Estado en un momento harto crítico, le dio letra a Cristina Fernández para centralizar las decisiones económicas y tratar de delinear su perfil, a sabiendas, a la luz de la negativa experiencia con el campo, de que tendrá que adoptar criterios razonables, lejos de las bravatas de su esposo Néstor, que una y otra vez alentaban la confrontación.
Si bien los trabajadores agremiados esperan un suplemento de dinero extra antes de fin de año, ya el titular de la CGT, Hugo Moyano, aceptó que pretender 500 pesos es un desvarío, dándole la derecha a los empresarios y a los gobernadores que habían puesto el grito en el cielo.
Uno de los principales gremios, el automotriz de SMATA, venía exigiendo aumentos superiores al 40%, pero ante el panorama amenazante (se insinuaron suspensiones en distintas terminales), aceptaron colocar esas demandas en un segundo plano.
Las reuniones tripartitas, para prevenir los coletazos financieros, se harán habituales. La del jueves pasado en Olivos entre Cristina y las principales cámaras patronales, fue organizada por los ministros Sergio Massa y Julio de Vido y el banquero Jorge Brito. Finalizado el encuentro, Néstor Kirchner fue informado en detalle.
El ex presidente sigue siendo un factor clave de la administración K: apuesta al compre nacional y admite que el crecimiento se desacelerará, pero rechaza que la debacle mundial vaya a provocar recesión en la Argentina.
La vicepresidente del BM, Pamela Cox, vaticinó en tal sentido que Argentina tendrá una mejora estimada en el 2009 de 4,5% en su PBI. Señaló que la región con países emergentes estará más protegida del vendaval y aconsejó -lo que no desagrada a los Kirchner, tan afectos a seducir intendentes- invertir más en infraestructura.
Los empresarios -además de Brito, Juan Carlos Lascurain, Eduardo Eurnekian, Carlos Wagner y Luis Betnaza- se fueron de Olivos con una sensación ambivalente. Celebraron haber sido convocados, pero en privado algunos se quejaron: "Nos usan. Nos convocan, nos sacan una foto y salen a decir cualquier cosa por los diarios", se le escuchó a uno de ellos.
La construcción política es construcción no sólo conflicto. La enseñanza que dejó Raúl Alfonsín, cuando volvió a la Rosada a presenciar la inauguración de su busto, cayó en terreno fértil.
Kirchner, quien amaga con su candidatura a diputado nacional como forma de aglutinar a peronistas y sectores de movimientos sociales, ya hizo las paces con el senador Carlos Reutemann, con el gobernador Juan Schiaretti y el ex mandatario Jorge Busti, tres que se le habían dado vuelta a raíz del sofocón campestre.
Se mantiene rebelde y desafiante el diputado Felipe Solá. Pero no termina de lanzarse porque no sabe si hay agua en la pileta de Eduardo Duhalde.
ARNALDO PAGANETTI
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