Domingo 05 de Octubre de 2008 Edicion impresa pag. 11 > Regionales
Un secreto menos

En apenas 48 horas se desplomó la cortina de secreto que pesaba sobre una operación irregular en la sucursal Rivadavia del Banco de la Provincia del Neuquén. Después de que no fue posible obtener información en el escenario del acontecimiento -porque el tesorero cometió otra irregularidad negándose a darla- una fuente segura confirmó que el ex tesorero de la casa, señor Miranda, pagó a quien no debía un pagaré de la tesorería general de la provincia por 35.000 pesos. Al parecer, quien cobró habría presentado un documento falsificado.

La maniobra se descubrió cuando el verdadero acreedor se presentó en la tesorería general de la provincia y le reclamó el pago al titular de la repartición, Rubén Paramidani, quien a la vez es síndico del banco (¿?).

No se sabe con certeza si procedió como síndico o como titular de la tesorería, pero lo cierto es que Paramidani dictaminó que el banco debía restituir a la tesorería ese dinero. Así se hizo, contabilizando la cifra en el rubro "siniestros".

El asunto no terminó ahí porque intervino la auditoría interna del banco, que al cabo de una investigación pidió el despido de Miranda y una suspensión para el contador de la sucursal, Ricardo Careddu.

El despido no se concretó porque Miranda logró llegar hasta el presidente del BPN, Omar Gutiérrez -con la ayuda de un funcionario amigo-, para que se dejara sin efecto. A cambio se hizo cargo de reparar el daño devolviendo en cuotas la suma indebidamente pagada, lo que fue aceptado. Se sumó otra "penalidad", que fue el traslado, en funciones de empleado, a la tesorería del Banco, situada en el barrio San Lorenzo. Careddu cumplió la suspensión y volvió a la misma función.

Es, sí, un secreto menos, pero de los chicos. Los grandes siguen bien guardados.

 

JORGE GADANO

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