Sábado 27 de Septiembre de 2008 Edicion impresa pag. 52 > Cultura y Espectaculos
El arte y la mirada hacia el juego

NEUQUÉN (AN).- La sala de arte Sosunc se convirtió en una suerte de sala de juegos desde hace unos días. "¿Por qué volver a jugar?", se pregunta uno de los curadores de la muestra "Playroom" Marcelo del Hoyo. Según sus propias palabras "el juego tiene como principio el ser constructor-destructor; es por eso que artistas y niños comparten en él el instante de introducir universos al ya existente".

Cruce notable entre realidad y ficción que atraviesa las obras de los artistas que integran la exposición. Ellos son Paz Miriuka, Clarisa Poggi, Gustavo Cabrera, el Grupo Turbo (formado por Sil Coy, Gerardo Pichaud y Matias Videla), Celeste Vénica, Ariel Mora y seis niños invitados. Todos se animan a crear y jugar, como una forma de significar la experiencia estética.

Es por eso que Del Hoyo, acompañado en la curaduría por el profesor Rolando Schnaidler, se ahorra formalidades y lanza al público una invitación concreta: "¡Volvamos a jugar!", dice.

La sala, convertida en un playroom (una sala de juegos) ofrece desde fotografías, en las que un mechón de pelo vuelve floggers a más de una persona, hasta una colorida instalación confeccionada con piezas de encastre. También, los visitantes podrán dejar huella en el juego, uniendo puntos en una de las obras y encontrar nuevas referencias. La exhibición se completa con las obras de algunos chicos que saben mucho del tema, cuyas edades oscilan entre los 3 y 12 años. Ahí están las esculturas de Exequiel González (de 12 años), una pintura de Dolores Poggi (10), las fotografías de Ulises Pereyra (3) y más obras de Sabrina Lucero (10), Tomás Porta (9) y Lucas Schenider (13).

Ellos vinculan el momento de jugar con la creatividad artística, estableciendo puentes entre lo real y lo ficcional. Como apunta el curador de la muestra Schnaidler: "Jugar es combinar los aspectos de la vida cotidiana y bucear en las formas nuevas, sabiendo que son el resultado de la historia de lo ya construido. Recobrar la continuidad de la experiencia cotidiana con lo que llamamos arte y estética (y que normalmente vemos distante y selectivo) es tarea también de lo lúdico, donde es necesario estetizar para imaginar otra realidad". La sala, ubicada en Avenida Argentina 1273, se puede visitar de martes a jueves, de 10 a 14, viernes de 10 a 17 y sábados y domingos, de 18 a 21.

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