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Un concierto conmovedor | ||
NEUQUÉN (AN).- El carisma del violoncellista búlgaro Stanimir Todorov, y el nivel logrado por la Orquesta Sinfónica del Neuquén, dirigida por Andrés Tolcachir, fueron el punto altamente positivo de la quinta función del ciclo musical de Armonicus, que se efectuó el viernes en el teatro Español de Neuquén. En la primera parte se ejecutó el Concierto para Violoncello y Orquesta en Do Mayor de Joseph Haydn, y en la segunda, la Sinfonía en do mayor, también denominada "La grande" de Franz Schubert. Dos obras de estéticas muy diferentes, creadas por dos geniales compositores austríacos, que revelaron el nivel artístico de esta agrupación sinfónica, que depende de la Fundación BPN. La función comenzó con el valioso e inspirado Concierto en Do Mayor para Violoncello y Orquesta, que Haydn escribió entre 1761 y 1765, cuando estaba al servicio de la corte del príncipe Esterhazy, en Hungría. La obra fue ofrecida a través de una excelente versión, con un movimiento "adagio" verdaderamente conmovedor, no solo por el fraseo de gran hondura de Todorov, sino, por el ajuste y calidad de sonido, que se extendió, a lo largo de esta pieza. En su desarrollo aparecieron en toda su magnitud el carisma del músico búlgaro, sus gestos espontáneos dibujando la música, la solidez de su escuela de arco, la seguridad de su digitación, su capacidad para obtener sonidos tenues, casi imperceptibles, y otros de infinita grandeza y volumen. También reflejó su complicidad y entendimiento con el director y los miembros de la orquesta, para obtener sonidos limpios y vitales. El manuscrito de este concierto estuvo perdido durante muchos años y salió a la luz en 1961 en el Museo Nacional de Praga, unos 200 años después de su composición. El público reaccionó, como era lógico, con una gran demostración de gratitud y cariño, que el maestro Todorov agradeció con un agregado musical de lujo. Ejecutó a modo de bis una canción folkórica catalana denominada "el canto de los pájaros" en un arreglo efectuado por Pau Casals y el propio Stanimir Todorov. En la segunda parte, el maestro Tolcachir y la Orquesta ofrecieron una muy hermosa versión de la "Sinfonía La Grande" de Schubert, y no hubo un contraste violento: por el contrario, casi misteriosamente, fue como un renovado motivo de placer sonoro. Épocas distantes, recursos orquestales diferentes, una historia de inmensas variables estéticas entre una y otra parte del concierto y, sin embargo, gracias al refinado fraseo logrado por los miembros de la agrupación y por el genio incomparable del autor, se coronó un maravilloso momento musical que el publico supo apreciar. Vale la pena recordar, como bien escribió Marta Flores en el comentario del programa, que "La grande" es considerada el máximo logro orquestal de un compositor cuya vertiente expresiva se centra en el "lied" (canción alemana), síntesis entre la poesía y la música. La Orquesta transmitió la riqueza melódica y el despliegue armónico, que hace de esta sinfonía, una obra emblemática en el repertorio romántico. Luego de este impactante concierto donde una vez más quedó demostrada la excelencia del ciclo, Armonicus continuará con la presentación del Cuarteto de Cuerdas Minetti de Austria, en septiembre y del Quinteto Franz Schubert para octubre. Armonicus transita su décimo quinto año consecutivo acercando al público neuquino a la mejor música del mundo. | ||
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