Lunes 28 de Julio de 2008 Edicion impresa pag. 22 > Sociedad
¿Por qué en el país mueren más de 1.200 chicos al año?
Irresponsabilidad o descuido de adultos y falta de inversión estatal. El 80% de las rutas argentinas se encuentra en mal estado. Los niños en situación de pobreza son los más vulnerables.

Cada año, más de 1.200 chicos mueren en accidentes de tránsito en el país, lo que representa el 15% del total de víctimas fatales anuales. Pero no sólo eso: la mitad de los chicos que mueren son peatones. El número estremece por dos motivos. En primer lugar porque triplica a la cantidad de chicos que mueren en accidentes en los países europeos y en Estados Unidos y, también, por algo más obvio: los chicos no manejan. Es decir, si alguno muere en un accidente es por entera responsabilidad de un adulto.

Las estadísticas pertenecen al Instituto de Seguridad Vial (Isev), pero no son las únicas que reflejan lo dramático de la situación. Hay más: tres de cada diez de los lesionados que deben ser hospitalizados tras un accidente son niños y adolescentes y la mitad de ellos tiene entre 0 y 5 años, según datos del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi).

Y aquí conviene detenerse a analizar lo que pasa. Uno de los puntos que los especialistas más hacen hincapié es en la responsabilidad de los adultos. Dicen: que los chicos sepan cruzar la calle no significa que estén listos para hacerlo sin la mirada atenta de sus padres. Las estadísticas les dan la razón: de las víctimas de accidentes con autos, un tercio de los heridos graves de entre 5 y 10 años son peatones. Y uno de cada cuatro tiene entre 11 y 15. "Después de los cinco años los chicos logran una cierta independencia de sus padres, y para nosotros es una de las etapas más riesgosas. Los chicos empiezan a ganar las veredas, las calles y lo hacen con una falsa valoración de lo que es el riesgo. Un ejemplo muy común: cuando están jugando al fútbol y se les va la pelota, los chicos cruzan la calle o la ruta muchas veces sin mirar a los costados y así se produce la mayoría de los accidentes, aunque suene muy tonto. Es que, pese a que ya saben cómo cruzar la calle, no aprendieron todavía a medir muy bien a qué riesgo están expuestos", asegura Eduardo Brambati, subgerente de seguridad vial del Cesvi. Y agrega: "En otros países la educación desde los años tempranos es muy fuerte, por eso los números son tan altos en nuestro país, porque lo que falla siempre es la poca información vial que reciben los más chicos".

Según estadísticas del Cesvi, la mitad de los chicos que mueren en accidentes son peatones, por lo tanto la pregunta aparece sola: ¿Qué pasa con la otra mitad?

"Son chicos que mueren atrapados dentro del vehículo o que salen despedidos al momento del impacto, que no van atados al cinturón de seguridad. Porque

una de las fallas más comunes de los padres es creer que porque van sentados en la parte de atrás del auto, sus hijos están a salvo. No es así: además de ir atrás, los chicos deben usar sí o sí el cinturón, es fundamental", explica Brambati.

Pero los riesgos no pasan solamente por los automóviles. Según las estadísticas, al menos el 14% de los ciclistas que sufren lesiones graves son chicos y el 42% de tiene menos de 15 años. Lo mismo ocurre con el 30 % de los heridos graves con motos, entre quienes más de la mitad son acompañantes o conductores de entre 0 y 15 años.

A todo el drama de las muertes, hay que sumarle otro aspecto: la pobreza. Es que, según advierten todos los especialistas, los chicos en situación de pobreza son los más expuestos a tener accidentes por el entorno en el que viven, con calles sin señalización y ausencia de semáforos. "Imaginate una situación: ¿Cómo les explicás sobre sendas peatonales y uso de semáforos a chicos que viven en Jujuy o en una villa del conurbano bonaerense?", analiza el ingeniero Marcelo Aiello, experto en accidentología.

En nuestro país, se calcula que los accidentes de tránsito también son los culpables de que, por año, haya 15.000 nuevos discapacitados; de acuerdo con cifras de la asociación civil e instituto de rehabilitación ALPI. Es que el impacto negativo, tanto social como económico, que producen los accidentes de tránsito, trae consecuencias que no sólo se deben a los costos de atención médica, sino a la pérdida del salario, los daños a la propiedad, las discapacidades transitorias o permanentes y las dificultades para la reinserción social y laboral.

 

Rutas, en pésimo estado

 

Un informe elaborado por el Cesvi determina que 80% de las rutas del país se encuentra en mal estado o presenta una configuración no acorde al volumen del tránsito y al tipo de vehículos que circulan por ellas. Y, aunque según esas mismas estadísticas son pocos (alrededor de 6%) los accidentes de tránsito causados por las malas condiciones de rutas y caminos, los especialistas admiten que esto puede provocar colisiones. Muchas veces, los conductores hacen su parte al no respetar señales o condiciones de seguridad.

El informe del Cesvi detalla que la mayoría de las rutas de nuestro país no posee iluminación artificial. Durante la noche, animales, peatones y ciclistas -que no cuentan con iluminación propia- suelen ser arrollados por los conductores que no logran frenar a tiempo.

"Todo esto demuestra que en el país las autoridades no están convencidas de la tragedia social que implica todo esto, que no hay un verdadero compromiso en solucionar o por lo menos en empezar a atacar el problema. Hace unos meses se logró sancionar la ley de seguridad vial, pero to

davía no se reglamentó, por lo que estamos en la misma. Ahora aseguran que están convocando a organizaciones sociales para discutir los puntos, pero todos los días sigue muriendo gente en las rutas y nada se hace para evitarlo", asegura el defensor del Pueblo Eduardo Mondino.

La ley de seguridad vial estipula una autoridad única en todo el país que otorgará licencias de conducir vehículos con vigencia sujeta a un puntaje que irá declinando a medida que se cometan infracciones de tránsito. Obligará además a los propietarios de vehículos a realizar revisiones técnicas periódicas y a asistir a un curso para obtener la licencia de conducir.

La nueva norma, si bien la norma incorpora el sistema de puntaje o "scoring" a los registros, no establece con precisión el mecanismo que se establecerá mediante la reglamentación.

Informe de Capítulo Infancia de Periodismo Social, especial para

la Red de Diarios.

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