Lunes 21 de Julio de 2008 Edicion impresa pag. 22 > Sociedad
"Es más fácil encontrar un dinosaurio que un riñón"
Rubén Carolini, el hombre que halló el carnívoro más grande que haya habitado jamás el planeta, empieza "la tercera vida". A 15 años de su descubrimiento, un trasplante le salvó la vida.

NEUQUÉN (AN).- Rubén Carolini sonríe desde la puerta de su casa, ubicada al fondo, detrás de un precioso parque que se resiste al invierno. Sonríe Rubén. Ríen también su hija Roxana y su esposa Graciela. Tienen razones.

Hace algo más de dos meses Carolini fue trasplantado de un riñón y la pasó "fulera" pero nunca dejó de creer. Es que el tipo es un optimista. Y tiene planes aunque ya no prevé seguir con la caza de dinosaurios.

"Es más fácil encontrar un dinosaurio que un riñón", dice Carolini, el mecánico cordobés que hace 15 años halló los restos del más grande de todos los dinos carnívoros que se tenga registro. El hallazgo torció el rumbo de la historia de la villa y volcó a Carolini definitivamente hacia la paleontología.

"He tenido mucho tiempo para pensar y he pensado en la evolución, uno siempre ha estado con estos temas y creo que los trasplantes son parte de la evolución", dice sentado en una mecedora que corona un amplio living-quincho-garaje de su casa en Cipolletti.

Ha recuperado peso, tiene buen semblante y muchas ganas de hablar. Admite que hubo un momento en que todos pensaban que se iba.

"Hace veinte años tuve un episodio que me provocó una insuficiencia renal que casi me mata. Desde ahí que vengo cargando con todo esto. No quise dializarme en aquel momento porque me iba a recortar la expectativa de vida. Recién hace ocho años,

cuando entré en lista de espera, empecé con diálisis y eso me ayudó a llegar al trasplante", cuenta y vuelve a sonreír.

"Me han pasado muchas cosas muy buenas pero sobre todo, aunque suene medio a discurso, me ha ayudado el afecto y la buena onda de la gente".

"De todo el mundo se han comunicado conmigo y mi familia, gente que no conozco que desde la puerta me decía que iba a hacer fuerza para que me vaya bien... Entonces, ¡qué carajo me iba a morir!", relata y pide que se expandan los agradecimientos a través de las páginas de este diario.

El 25 de julio se cumplirán 15 años del hallazgo del Giganotosaurus y en El Chocón ya comenzaron los festejos. Para esa fecha será declarado "Ciudadano Ilustre" pero no sabe si irá pues "está con defensas cero, cualquier cosa que se agarre le puede hacer muy mal", explica su esposa. Rubén hace un gesto como que irá igual. Incluso escribió algunos versos para la que será su despedida de la villa que es sinónimo de dinosaurios.

"La paleontología y los fierros son mi pasión y en esas cosas pude desarrollarme en El Chocón. Soy un agradecido más allá de que muchas cosas no se hayan hecho como me hubiera gustado", afirma. Por caso, no puede creer la cantidad de personas que fueron nombradas en el museo, las reducciones de espacios del edificio ni el descalabro de números que dejó en la comuna la gestión anterior.

"Ojalá que se arregle, el museo es una fuente de ingresos y un lugar que se conoce en todo el mundo", agrega.

A pedido del periodista, cuenta cómo fue que dio con el bicho. El 25 de julio de 1993 fue hasta cabo Alarcón para tratar de hacer un mapa pues desde la dirección de Hidroeléctrica El Chocón le habían pedido que ubique un lugar para hacer una reserva ecológica.

"Como había un arenal de 15 kilómetros en cabo Alarcón, me fui por las bardas y me paré para hacer el registro con los prismáticos. Cuando piso, encuentro un pedazo de vértebra y miro para arriba porque esas piecitas siempre vienen arrastradas... No veo nada pero toda la formación era prometedora. Fui un poquito más arriba y no encuentro nada. Sucede que debajo del zapato había una dureza, como una protuberancia, escarbo con la mano, paso un pincel y ahí estaba... Te decía era prometedor. Y terminó siendo el carnívoro más grande del mundo".

Cuenta el paleontólogo aficionado que apenas pudo le avisó a Leonardo Salgado.

"Hicimos un intercambio de llamadas y presumía algo grande. Se lo conté a mi esposa y ella me volvió a la tierra enseguida: 'será muy grande el dinosaurio, pero te olvidaste de nuestro aniversario', me dijo. Desde ese día te juro que no me olvido más", volvió a reír Carolini.

Antes que se vaya la tarde, el señor dinosaurio salió al patio y se animó a posar con una cabeza de fémur que le trajeron para que vea.

Pide que se les agradezca a los médicos del policlínico Neuquén y anuncia que se retira, que no volverá al campo aunque antes terminará proyectos. Igual, a los 64, planea más aventuras.

"Ya zafé dos veces, ahora empieza una tercera vida, más en familia", asegura.

 

RODOLFO CHÁVEZ

rchavez@rionegro.com.ar

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