Viernes 27 de Junio de 2008 Edicion impresa pag. 39 > Policiales y Judiciales
La fiscal pidió 15 años para uno de los imputados
Ayer se realizaron los alegatos de la parte acusadora. La fiscal pidió 15 años para el principal sospechoso de asesinar al peón rural Carlos Yurquina, y seis años para los otros dos imputados.

VIEDMA (AV).- Por el delito de homicidio simple y abigeato grave, la fiscal Adriana Zaratiegui pidió 15 años de prisión contra Henry Murguiondo, durante el juicio por el asesinato del puestero Carlos Yurquina. Además requirió al Tribunal que los otros dos imputados, Héctor Nuñez y Eliseo "Pato" Herrera sean condenados cada uno a seis años de prisión por abigeato grave. Por su parte, el abogado querellante Raúl Cámpora en representación de la familia de la víctima, pidió 10 años de prisión para Murguiondo y cinco para cada uno de los otros dos imputados.

Hoy serán escuchados los alegatos de los defensores de los tres imputados.

Murguiondo es el único que se encuentra detenido desde el momento del hecho ocurrido en 2006. En el caso que el Tribunal falle en coincidencia con el pedido de la fiscal, los otros dos imputados deberán ir a prisión.

En su alegato, la fiscal Zaratiegui destacó que si bien el cadáver no fue hallado, los estudios realizados sobre los pequeños trozos óseos que fueron rescatados de la gran circunferencia negra que quedó como huella de la hoguera, resultaron corresponder a una persona.

En este sentido, citó el informe sobre este tema del equipo argentino de Antropología Forense que indicó que los restos óseos encontrados son humanos y corresponden a un individuo adulto. También hizo referencia a un fallo del Superior Tribunal de Justicia por el homicidio de otro peón de campo similar a este caso.

En relación a la inexistencia del cadáver como cuerpo del delito, Zaratiegui destacó la importancia que se pruebe la ejecución del homicidio que, en este caso, re

sultó acreditado a partir de la desaparición de Yurquina y de la incorporación del resto de las pruebas.

Rescató además otros indicios como el documento de Yurquina, sus pertenencias personales, la ropa que usaba para venir al pueblo, entre otras, que quedaron en la precaria casa que habitaba, descartando en este sentido que si el peón hubiera decidido abandonar el lugar, no lo habría hecho sin sus cosas.

En relación a la consumación del crimen, la fiscal estimó que pudo ser cometido con un disparo, teniendo en cuenta que de la hoguera se pudo también rescatar restos metálicos que podrían ser de proyectil.

Este hecho ocurrió en abril de 2006. El desafortunado peón de 58 años no sólo fue asesinado, sino que su cuerpo fue calcinado con la intención de borrar toda prueba.

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