BUENOS AIRES (DyN).- El gobierno confirmó ayer a la Iglesia su decisión de llevar la celebración del 25 de Mayo a Salta, para "federalizar" la fiesta patria, y generó suspicacias en sectores eclesiásticos que consideraron la decisión una "maniobra" para evitar una homilía crítica del cardenal Jorge Bergoglio. Pese a que el gobierno cumplió con las notificaciones protocolares del caso, informando al Episcopado y solicitando la catedral de Salta, no pudo evitar las quejas de religiosos que estimaron que el matrimonio Kirchner pretende con ese cambio repetido "reescribir la historia de la Gesta de Mayo".
"Sacar ese himno de acción de gracias a Dios de la catedral de Buenos Aires es un error superlativo, que implica desconocer las raíces cristianas de la argentinidad de cara al bicentenario", cuestionó un sacerdote especialista en Historia Eclesiástica consultado por DyN.
La misma fuente dijo entrever en esa movida, a la que apeló Néstor Kirchner en dos oportunidades y ahora repite su mujer, "una maniobra para esquivar" una probable homilía crítica del primado argentino. Sin embargo, desde Balcarce 50 respondieron que el cambio no conlleva "segundas intenciones", sino que es para "federalizar" la fecha patria.
Esta vez no habrá Tedéum, sino una oración interreligiosa en la catedral de Salta, espacio que fue cedido por el arzobispo local, monseñor Mario Cargnello. Además del prelado salteño se prevé la participación en esa invocación a la patria de un representante ortodoxo cristiano, un bautista, un luterano y un ortodoxo
judío. La primera vez de Néstor Kirchner estuvo frente al purpurado porteño fue el 25 de mayo de 2003, precisamente el día que tomó posesión del cargo y el purpurado coincidió en la necesidad de "poner el hombro" y alentó a dejar atrás "mezquindades e internismos".
Un año después, el jefe de Estado se retiró contrariado de la catedral porque el primado refirió a "componendas de poder" que absorben las instituciones y al cansancio del pueblo por los "anuncios estridentes". En el 2005, el gobierno decidió llevarlo a Santiago del Estero para escuchar una homilía sin sobresaltos de monseñor Juan Carlos Maccarone. Kirchner regresó en el 2006 al templo porteño y soportó más críticas a su forma de gobernar por parte Bergoglio, que exhortó a construir un país sin prepotencias ni exclusiones. En 2007, el gobierno lo trasladó a Mendoza y, entre otras "desprolijidades", desconoció que el arzobispo José María Arancibia no participaría de la celebración al participar de la cumbre continental de obispo.