Miércoles 28 de Noviembre de 2007 Edicion impresa pag. 51 > Cultura y Espectaculos
Los Cafres celebran la libertad del reggae
Editan "Barrilete" y "Hombre simple". Se trata de dos discos hechos "sin ataduras".

BUENOS AIRES (Télam).- Después de tres años sin discos de estudio, Los Cafres acaban de editar "Hombre simple" y "Barrilete", un material discográfico doble que sale en simultáneo y se vende por separado y al que definen como el que "hicimos con menos ataduras".

"Yo siento que éste es el disco en que trabajamos de forma más suelta, con menos ataduras y con más frescura. Tuvimos cierta irresponsabilidad para no medir las consecuencias y elegimos hacer lo que teníamos ganas", comentó a Télam Guillermo Bonetto, voz y cara visible de la banda que ya lleva editadas ocho placas en 20 años de carrera.

Reunidos en las oficinas de la productora Popart para hablar sobre el nuevo disco, el vocalista junto con el guitarrista Tomás Pearson y el bajista Gonzalo Albornoz dejaron sus impresiones sobre el nuevo material, el sonido Cafre y la vigencia del reggae.

"En este material nos dimos el gusto de incluir un montón de caprichos y lujos que nunca habíamos plasmado, cosas como temas instrumentales o canciones en inglés y la posibilidad de trabajar en distintos estilos y explayarnos en profundidad sobre líneas particulares que conforman los contornos del universo Cafre", remarcó Bonetto.

El nuevo disco llega después del golpe de masividad que significó "Quién da mas" (2004), con una serie de hits y canciones que giraron por todas las radios y un notable crecimiento de la banda, que se convirtió de lejos en la más convocante del reggae argentino.

"De algún modo tuvimos que parar, decir basta, dejar un poco de lado la presión que viene de cierto éxito y tomarnos un respiro para volver al estudio de grabación de otra manera, más tranquilos y como más despreocupados de lo que pasaba alrededor", comentó Pearson.

Albornoz señala que los nuevos temas del disco son de diversa procedencia y surgieron en momentos distintos.

"Algunos salieron de zapadas en la misma sala de grabación, otras son canciones que ya teníamos desde el 2005 y distintos materiales se fueron armando en colaboración, donde uno ponía la música y otro la letra", aseguró el bajista.

Analizando el momento de la banda, Pearson remarca que "con el tiempo aprendimos que en reggae menos es más, que cuanto menos cosas metés mejor suena. Al principio uno viene con la ambición y la ansiedad de hacer cosas novedosas, después te das cuenta que podés crecer desde la simpleza, sobre todo en una música como esta muy "deep", muy de vibración, que te sacude por dentro".

Por otra parte y refiriéndose al sonido Cafre, una de las marcas distintivas del grupo, Bonetto comenta que "los músicos de la banda somos todos de planetas diferentes, cada uno tiene su historia pero siempre coincidimos en el sonido que se genera en conjunto".

"Siempre tuvimos muy claro y lo aprendimos en el primer disco que grabamos con Errol Brown -asegura Pearson- la importancia de esa relación entre el silencio y la comunión entre los instrumentos, con planos bien definidos, donde se entiende lo que está pasando y cada uno encuentra su lugar en la sonoridad colectiva".

"El reggae -dice Bonetto- tiene la particularidad de un bombo y un bajo muy grandes, entonces si no manejás bien las frecuencias llega un momento en que todo se mezcla para mal. El reggae te impone que los instrumentos estén cada uno en su lugar adecuado tanto en términos de volumen como de frecuencia".

Albornoz cuenta que "cuando arrancamos esto era muy difícil de lograr porque sabíamos cómo queríamos sonar pero no sabíamos cómo decirlo ni cómo hacerlo y acá en la Argentina, en esa época, nadie lo sabía, ningún ingeniero de sonido estaba al tanto, un poco por eso nos fuimos a mezclar el primer disco a Jamaica". Refiriéndose a la sintonía profunda de la música creada por Bob Marley y Peter Tosh, Bonetto señala que "el reggae es crear un clima, un paisaje".

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