Lunes 03 de Septiembre de 2007 Edicion impresa pag. 32 y 33 > Sociedad
Firmaron nuevo convenio pero no hubo solución

En febrero de 1995 el puerto seguía a la deriva. Apenas la entrada y salida del Don Luis con destino a la isla Huemul, daban movimiento al embarcadero. La hiperinflación, el plan Bonex de Erman González, pero sobre todo las recurrentes polémicas y diferencias entre los operadores de las excursiones lacustres fueron planteando escollos insalvables para los concesionarios. Tras sucesivos replanteos de la obra, pudo levantarse el edificio comercial, aunque los locales paulatinamente comenzaron a cerrarse por falta de público. El 4 de agosto de 1995, varios grupos de estudiantes debieron esperar más de cuatro horas a la intemperie de Puerto Pañuelo, ya que la nevada impidió a los colectivos acceder en forma rápida a Llao Llao.

Cesar Miguel fue un intendente que apoyó decididamente la reactivación del puerto. A fines de julio de 1996, el Concejo Municipal aprobó por unanimidad la readecuación contractual y el acuerdo fue suscripto el 2 de agosto por Miguel y por el presidente de EB, Daniel Arroyo. Ambas partes renunciaron a los reclamos recíprocos de incumplimientos, no así a la pretensión de que el puerto fuera considerado "de cabecera" por Parques.

En el convenio, la empresa asumió la obra total a su entero riesgo, descartando los reclamos en caso de no recuperar la inversión realizada. También se comprometió a terminar en cuatro años la escollera y dársenas a medio construir y otras obras menores. A cambio se le otorgaron otros 40 años de concesión. El nuevo convenio estableció un canon de 2.500 pesos mensuales a partir del funcionamiento del sector portuario, con un incremento anual de 240 pesos.

A principios de 1997 la APN llamó a licitación pública para la remodelación integral del restaurante Huaiquil, en la Isla Victoria, la cual otorgaría el derecho a botar un catamarán, que debería partir desde el puerto local. Un gesto claro de la APN para apoyar la reactivación del embarcadero de Bariloche.

La falta de movimiento en el puerto desembocó en una catarata de juicios, porque los concesionarios de locales y puestos de comida atribuyeron sus pérdidas al incumplimiento del número de barcos que saldrían desde la terminal lacustre. Esos procesos tuvieron sentencia desfavorable para EB. No obstante el "juicio de la zozobra" fue el que ganó Catedral Turismo, que se había asociado con EB para explotar el "Don Luis", hundido en 1993. Catedral Turismo ejecutó unos documentos y "hundió" a EB. De esta manera, en setiembre de 1998 la concesionaria se presentó en convocatoria de acreedores ante el juez civil Carlos María Cuellar.

 

Las infructuosas gestiones de Icare y Fourés

 

Los intentos por reactivar San Carlos volvieron al asumir como intendente Alberto Icare. En noviembre del 2003, su secretario de gobierno, Adolfo Fourés, anunció una nueva licitación a la isla Huemul, que partiría desde el puerto del Centro Cívico. Por su parte, el intendente del Parque Nacional Nahuel Huapi, Sergio Rusak, también se mostró proclive a reactivar San Carlos y dijo que la APN había decidido otorgar la excursión "Del Perilago", con base en él, la cual se había demorado "por un recurso de amparo que interpuso el empresario Alberto Lamota".

En marzo de 2005 Fourés, aseguró a "Río Negro" que "en el término de un mes la situación del puerto tendrá que estar definida" y "un nuevo convenio con EB pasaría a ser analizado por el Concejo". Pese a no operar las excursiones a Huemul, Del Perilago y faltar el catamarán de Mares Sur, Fourés estimó que se suspendería el canon y se emprolijaría el entorno del embarcadero, en estado deplorable.

Las soluciones no aparecían y EB alquiló las instalaciones del puerto y también el terreno aledaño a la sociedad BRC, dirigida en aquel entonces por la empresaria barilochense Laura Fenoglio. EB continuaría con la explotación portuaria, que en la práctica era inexistente. El alquiler acordado era por nueve años y entre los proyectos de BRC figuraba emplazar en la parte inferior del edificio principal un moderno teatro café concert, y en el sector oeste, donde originariamente se ubicaría un shopping, una amplia playa de estacionamiento vehicular. No obstante, el proyecto no llegó a concretarse.

A principios de este año el municipio clausuró la escollera del puerto San Carlos por considerarla insegura. Era uno de los paseos céntricos preferidos por los turistas y residentes, que a diario caminaban los 250 metros, con una visión única del Centro Cívico y de la ciudad. El acceso a la escollera fue vallado por Prefectura y desde entonces permanece cerrado.

El 21 de enero el puerto demostró no estar preparado para recibir una masiva afluencia de visitantes. La empresa Puerto Blest SA, cansada de las deficiencias de Puerto Pañuelo, resolvió trasladar a los pasajeros provenientes del cruce internacional, en colectivos, al puerto San Carlos. Desde allí serían trasladados, con sus equipajes, a los hoteles y alojamientos. El caos de tránsito en la avenida Costanera fue impresionante, con colectivos y combis estacionados en doble mano, turistas cruzando la avenida con sus valijas y decenas de automóviles tratando de esquivarlos. Afortunadamente, no hubo ningún accidente de importancia.

En junio Fourés reiteró las intenciones del ejecutivo para reactivar San Carlos y anunció que se estudia firmar un nuevo contrato con EB. Aseguró que se hará "un borrón y cuenta nueva" y que Parques colaboraría para la reactivación del embarcadero.

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