ROCA (AR).- A pocos meses de cumplirse un nuevo aniversario de la lucha que entablaron los propios trabajadores para reactivar la empresa quebrada, avanza a paso firme el desarrollo de las actividades fijadas como meta. Se trata de la ex Fricader, ubicada en J.J.Gómez y la cooperativa de obreros que se encargó de ponerla nuevamente en carrera.
La realidad indica que -tras cinco años de labor- la producción ha crecido y en esto ha influido la obtención de la habilitación para faenar vacunos y porcinos, además de los lanares, alcanzada en el último año.
Felipe Gerbán, uno de los principales referentes de la cooperativa, comentó que de la mano de los nuevos proyectos -a los cuales se pretende dar sustento con financiamiento nacional- se preparan los detalles para celebrar en octubre la recuperación de la fábrica.
En principio, adelantó, estarán presentes en la ciudad trabajadores de otras fábricas recuperadas y se prevé también la llegada del reconocido cantante, Víctor Heredia, para que brinde un espectáculo junto a otros artistas regionales.
"Este es el quinto año de trabajo para nosotros, luego de que quebrara la empresa y por suerte nos está yendo muy bien. Este año, mejor, ya que antes no teníamos habilitación para faenar vacunos y cuando se terminaba la temporada de lanares no podíamos trabajar. Pero ahora tenemos la habilitación para vacunos y también porcinos, así que seguimos con tareas todos los días", señaló Gerbán.
Este año se faenó un total aproximado de 50.000 cabezas de lanares, unos 2.000 cerdos y, por mes alrededor de 500 vacunos, se informó.
Con el primer desembolso de un subsidio recibido en el 2006 por parte del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación se logró mejorar la infraestructura para poder operar en condiciones óptimas, y ahora se espera un segundo tramo de la ayuda -que será de alrededor de 200.000 pesos- para mejorar todo el proceso de tratamiento de los efluentes de la fábrica.
La cooperativa de trabajadores de J.J. Gómez surgió inmediatamente después de que la firma se presentara en quiebra.
Fue allí cuando decenas de familias del sector se quedaron en la calle.
Sin embargo, protegiendo por su propia cuenta el patrimonio primero, y golpeando numerosas puertas después, lograron el apoyo de la comunidad y las autoridades locales. Antes, también tuvieron que frenar el remate.
La planta y también el frigorífico de Fricader fue uno de los más importantes de toda la región.
En sus instalaciones llegaron a trabajar, en las épocas de esplendor, casi 180 obreros.