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Lunes 10 de Julio de 2006
 
Edicion impresa pag. 26 > Internacionales
El Papa defendió el matrimonio hombre-mujer
Ratzinger cerró su visita a España insistiendo en la necesidad de la familia tradicional. Un millón y medio de personas asistió a la misa. No participó el jefe de gobierno Rodríguez Zapatero.
Los Reyes de España le mostraron afecto al Papa. Rodríguez Zapatero no estuvo en la misa ni en la despedida. Una multitud en la despedida de Benedicto XVI en Valencia.
Los Reyes de España le mostraron afecto al Papa. Rodríguez Zapatero no estuvo en la misa ni en la despedida. Una multitud en la despedida de Benedicto XVI en Valencia.
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MADRID (DPA) - El Papa Benedicto XVI celebró ayer la misa de cierre de su visita a España ante decenas de miles de personas, e hizo una defensa de la familia "fundada en el matrimonio indisoluble entre un hombre y una mujer".

En la celebración en la ciudad mediterránea de Valencia participaron más de 50 cardenales, 450 obispos y 3.000 sacerdotes de los cinco continentes y estuvieron presentes asimismo los reyes de España, Juan Carlos y Sofía.

Además, un lugar preferente ocuparon parejas que cumplen 50 años de matrimonio.

El Papa anunció que el próximo Encuentro Mundial de las Familias se realizará en 2009 en la Ciudad de México. "A la amada Iglesia que peregrina en la noble Nación mexicana y en la persona del señor cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo de aquella ciudad, expreso ya desde ahora mi gratitud por su disponibilidad", afirmó.

Benedicto XVI, que acudió a Valencia precisamente para clausurar el V Encuentro Mundial de las Familias, subrayó una vez más, como anteayer, el papel insustituible de la familia y el matrimonio para la Iglesia católica, ante una audiencia que los organizadores calcularon en 1,5 millones de personas.

También en el aeropuerto, a su partida hacia Roma, hizo hincapié en el mismo tema, al tiempo que agradeció la "amable hospitalidad" de los valencianos.

Por su parte, en su despedida el rey subrayó el "orgullo" que siente por el hecho de que España haya sido elegida "para la celebración de importantes jornadas y encuentros de la Iglesia" y agradeció al Pontífice el "consuelo" ante la tragedia por el accidente en el metro de Valencia.

"En la cultura actual se exalta muy a menudo la libertad del individuo concebido como sujeto autónomo, como si se hiciera él solo y se bastara a sí mismo, al margen de su relación con los demás y ajeno a su responsabilidad ante ellos", expresó entre fuertes aplausos el Papa en la homilía.

Añadió que la vida social se intenta organizar a partir de deseos subjetivos, sin tener en cuenta "una verdad objetiva previa" como son la dignidad del ser humano "y sus deberes y derechos inalienables".

Joseph Ratzinger, de 79 años, dijo en español, idioma que ha utilizado durante toda su visita de casi 30 horas, que la familia es "una comunidad de generaciones", por lo que destacó una vez más el papel tanto de los más jóvenes como de los abuelos. "Ningún hombre se ha dado a ser a sí mismo ni ha adquirido por sí solo los conocimientos elementales para la vida", manifestó, para agregar más adelante que, así como cada uno viene de sus padres, "también venimos de Dios".

En el "origen de todo ser humano no existe el azar o la casualidad, sino un proyecto del amor de Dios", señaló.

En la misa no participó el presidente del Gobierno español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero.

Tras una audiencia el sábado con el Papa, Zapatero regresó a Madrid, por lo que tampoco estuvo en la despedida en el aero

puerto de Manises. En representación de las autoridades nacionales acudieron el ministro de

Justicia, Juan Fernando López Aguilar, y el de Exteriores, Miguel Angel Moratinos. Sí estuvieron presentes el presidente de la Generalitat (Ejecutivo valenciano), Francisco Camps, la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, ambos del principal grupo de la oposición a nivel nacional, el Partido Popular (PP), al igual que el presidente de la agrupación, Mariano Rajoy.

Este último tuvo una audiencia posteriormente con el religioso, que le pidió, según fuentes del PP, que como jefe de la oposición defienda también a la familia.

Con temperaturas que superaron los 30 grados, no podían faltar los abanicos y sombreros con los colores blanco y amarillo del vaticano, al igual que las

3.000 fuentes de agua colocadas por los organizadores. Antes de subir al avión de Iberia que lo llevó al Vaticano, Benedicto XVI decidió realizar el trayecto hasta el aeropuerto en el "Papamóvil" en lugar de un vehículo cerrado, y ampliar más de lo previsto su recorrido por Valencia, para "volver al corazón" de la ciudad.

 

Nada de Mundial

 

Durante cuatro semanas casi todo parecía girar en torno al Mundial de fútbol de Alemania, pero no para el Papa: Benedicto XVI no hizo alusión alguna durante su visita a España al evento, ni siquiera cuando jugó la selección de su país.

De hecho, el Pontífice alemán celebró un encuentro festivo el sábado a la misma hora en que se disputaba el partido por el tercer puesto en el Mundial entre Alemania e Italia.

Sobre todo en una visita a un país con pasión por el fútbol como España, seguramente su antecesor, Juan Pablo II, hubiese hecho alguna declaración sobre el balón, el Mundial o la competencia pacífica entre los pueblos, algo que hubiese entusiasmado a los fieles.

Pero el Papa alemán permaneció fiel a la seriedad que le caracteriza, sobre todo cuando observadores del Vaticano subrayan que el fútbol no le interesa.

 
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