Domingo 09 de Julio de 2006 Edicion impresa pag. 42 > Sociedad
HISTORIAS PATAGONICAS: La adjudicación a Newbery la firmó Pellegrini
El presidente cedió en 1892 las tierras que ocupaba Jarred Jones al dentista norteamericano en 1892. En su reclamo el vaquero texano contó cómo se hizo hacendado en Nahuel Huapi y fijó posición en la disputa.

Los turistas que llegan por primera vez al Nahuel Huapi por la carretera 237, coinciden en expresiones de admiración frente al lago que aparece rematado por un telón de montañas nevadas. Pero ignoran, claro, que acaban de atravesar las tierras que primero ocupó el texano Jarred A. Jones y perduró en la memoria local y en el casco de Tequel Malal, su estancia también atravesada hoy por la ruta 231 que lleva a Villa La Angostura. ¿Estaba sólo cuando llegó al lago? ¿Cuántos años tenía? ¿Quién o quiénes le precedieron en ocupar esas tierras?

Antes fueron ocupadas por la tribu del cacique Inacayal hasta que mudó sus toldos en las cercanías de Tecka (antes de 1880). Jones dio a su estancia el topónimo del lugar conocido por voces parecidas. Tucamalal, según Cox en 1863, o Tucuel para Jorge Claraz (referencia de 1865), o Tecumelel como llegó a oídos de Falkner, todos incluidos en "Toponimia..." de Juan Martín Biedma.

Como se sabe, el nombre era también nominador del lago. Tanto es así, que, en la vieja mensura de esas tierras trazada a fines del siglo XIX por los agrimensores Encina y Moreno. El mapa está agregado al reclamo de Jones (expediente J- 2779) contra la adjudicación superpuesta a favor de Jorge A. Newbery donde en la parte lacustre se lee "Lago Eque-Malal ó Nahuel Huapi".

En el exordio que Jones hace en esa presentación (20/12/1899) al ministro de Agricultura Emilio Civit, dice haberse establecido "a fines de 1890", aunque en un reportaje de La Voz Andina de enero de 1941 corrige por "principios de 1890". Esas fechas son válidas y no contradictorias con una leve diferencia- si se tiene en cuenta un manuscrito sin data pero redactado después de la década el '20, pertenencia y reliquia que guardaba el ex residente de Bariloche Manolo Puente.

Los datos proporcionados por el propio Jones determinan que habría llegado al lago a principios de 1890, pero pasó el invierno muy cerca. Meses después se estableció en el lugar elegido. Por otras referencias se sabe que tenía entonces 27 años. El manuscrito no tiene desperdicio y vale la pena transcribir un tramo sin modificar su curiosa narrativa.

 

Jones y Goedecke

 

"Al terminar el año 1889 llega a Leleque el señor Jarred Augusto Jones, entrega allí una tropa de 2500 vacunos que traía de Patagones por cuenta de la compañía inglesa. En Leleque lo esperaba don Otto Goedecke quien recibe la tropa. Jones llega al gran lago en la proximidad del nacimiento del río Limay (y) lo acompañan cuatro peones: Alvarado, Castillo, Godoy y Fuentalba; la demás peonada quedó atrás con Otto Goedecke.; a excepción de Fuentalba, los demás acompañantes de Jones eran argentinos. Dice el señor Jones que desde Leleque hasta el lago no encontró alma viviente alguna y eran campos solos, muy empastados, donde abundan los guanacos y avestruces. Como a mil metros de la desembocadura divisaron un bote , el que resultó ser del Ejército; utilizaron esta embarcación para cruzar el río, una vez sobre la margen izquierda se encamina hacia el Fortín Chacabuco, sobre el arroyo que hoy se llama Newbery y a unos dos mil de la actual es

tancia Newbery. En el viejo fortín que ocuparon las tropas del general Villegas asienta sus reales el primer poblador del Nahuel Huapi; ocupó una de las viejas cuadras de 50 por 20, tenían techo de coirón con paredes de barro. Aquí pasa el señor Jones el invierno de 1890 y al iniciarse la primavera va a Catan Lil donde tiene un pequeño lote de hacienda vacuna, algunas yeguas y caballos. En enero de 1891 regresa a Nahuel Huapi con 282 vacunos al corte, 25 yeguas, 50 mulares y 20 caballos de silla iniciando así la primera explotación ganadera en el sur del Neuquén. En la primavera de este año resuelve instalarse en las viejas tolderías del cacique Inacayal, abandonadas desde hacía muchos años en la pampa Tequel Malal y allí hasta el día de hoy está emplazada la vieja y hospitalaria estancia del mismo nombre propiedad de la familia Jones".

Es decir, que ese primer verano echa la hacienda en la primera pampa por donde hoy la ruta 237 asoma a la vista del gran lago y al año siguiente se instala en Tequel Malal.

Conviene aclarar que el alemán Goedecke, quien sería asesinado de un balazo en la noche del 1° de enero de 1928 en su quinta al pié del cerro Otto nombre en su homenaje-, se entendía bien en inglés con Jones porque había vivido en los Estados Unidos. El manuscrito que lo señala como receptor de ganado en Leleque en 1889, lo supone llegado al lago desde el este contra la versión que lo considera arribado antes de 1897 desde las colonias germanas de Llanquihue, Chile.

En el reclamo de Jones a Agricultura, la información aportada sobre su asentamiento en Tequel Malal incluye una decena de testimonios de vecinos comerciantes, hacendados y funcionarios de la región con las certificaciones de autenticidad de sus firmas.

 

Córdoba, el del Traful

 

Entre los más importantes estaban Santiago Córdoba, pionero en río Traful y el capitán Mariano Fosbery, del 3 de caballería de Junín de los Andes, quien allí suscribió el 5 de febrero de 1900 que "conoce como poblador en el lago Nahuel Huapi desde el año 1890 a don Jarred Jones, quien introdujo las primeras haciendas a ese lugar..." (certificó su firma el juez de paz del 4° Dpto. neuquino). Fosbery fue aquel "aficionado a las palomas mensajeras" que las dejó a Jones en Tequel Malal cuando llegó con pocos soldados al lago (La Prensa, 21/2/1902).

Parece que Newbery consideró enemigos a quienes testimoniaron la añeja permanencia de Jones en Tequel Malal. Por ejemplo, Córdoba, el pionero de tierras junto al río Traful se vería en dificultades años después. Según una noticia de La Nación el 4/2/1904 despachada cinco días antes desde San Martín de los Andes "El señor Córdoba va (a Buenos Aires) a gestionar la compra del campo que ha poblado y del que pretende hacerlo desalojar un señor Newbery".

Jones aporta valiosos datos en su reclamo de fines de 1899. Por ejemplo que "por intermedio del señor Crockett (John) conocí al señor Jorge Newbery conviniendo los tres en un contrato verbal de sociedad para el ensanche y explotación del establecimiento ganadero que había fundado, teniendo por base la adquisición en condominio de la propiedad del campo".

Compraron "certificados de premios de la Expedición al Río Negro" pero la operación no resultó, "resolvimos entonces en que el señor Newbery lo pidiera en arrendamiento". Se entiende, a nombre de la sociedad.

Jones explica que Newbery "jamás ha poblado el terreno ni introducido hacienda alguna y todos los gastos de la mensura de la cual adjunto un plano que hicimos practicar particularmente del terreno en el año 1893...han sido sufragados por mi".

Newbery fue un eficaz gestor. Logró en una semana el arrendamiento, lo que demandaba años. Y en tres meses obtuvo la escritura.

¿Cómo lo logró? Se presentó el 19 de setiembre de 1891 al director de la oficina de Tierras y Colonias, Nicasio Oroño, "diciando" (por deseando) "tomar arrendamiento de campo de propiedad fiscal" de Neuquén, de seis leguas (15.000 hectáreas) "en la sección XXXVIII, lotes 27 y 28 y la parte entre dichos lotes y el lago Nahuel Huapi..." basado en el plano de Encina y Moreno de octubre de 1884, archivado en la oficina de Tierras.

En 8 días hábiles Oroño lo adjudicó por 600 pesos iniciales y en arrendamiento por 8 años. En total, 4800 pesos, a razón de 100 por legua por 8 años. La cifra trepó a 5.584,80 pesos con los gastos de mensura. La escritura se suscribió por el presidente Carlos Pellegrini en la Casa Rosada el 3 de febrero siguiente. Un record.

 

Escritura en la Rosada

 

Es que George A. Newbery y su hermano mayor Ralph (padre de Jorge, el aviador inmolado en 1914) eran dentistas de prestigio en Buenos Aires, vinculados a la embajada de su país (Ralph sería más tarde vicecónsul) y a los personajes encumbrados de la política y el gobierno. No se puede asegurar que ambos pertenecían a la masonería, pero sí sospecharlo. Ralph, que a los 14 años fugó del hogar para enrolarse en el ejército de la Unión, estuvo en la embestida del general Grant en la Guerra de Secesión y participó de la batalla de Gettysburg, conoció muchos oficiales masones y abundaban las logias militares.

Los Newbery fueron buscadores de oro en la Patagonia (sus concesiones figuran en el Boletín Oficial). Ralph se instaló en Buenos Aires en 1872 y Eduardo en 1877 ( para algunos en 1881). Consiguieron resolver sus peticiones tan aceleradamente como el rumano Julio Popper lo logró del gobierno central para su expedición a Tierra del Fuego en 1886 y la inmediata explotación aurífera que le dio fama.

Popper era masón, y se vinculó a la logia Docente local. En amistad con encumbrados personajes de la política y el poder terrateniente, habría influenciado en Alejandro Sorondo terrateniente en Neuquén y luego en Tierra del Fuego, finalmente iniciado en masonería autóctona (1904), cuando ya el rumano hacía rato que había muerto en la calle Tucumán 373.

El santafesino Nicasio Oroño, quien adjudicó las tierras neuquinas a Newbery era un veterano masón de actuación preponderante según Lappas- en las logias Filantrópica de Rosario, Regeneración N° 5 y Libertad N° 48 de Buenos Aires. Carlos Pellegrini, el presidente masón que firmó la escritura a favor de dentista yanqui, fue iniciado antes de 1880 y para 1882 actuaba en la logia Docente. Cuando murió el 17 de julio de 1906- era gran maestre del Gran Oriente del Río Argentino.

Jones le aclaró al ministro Civit que "confiado en la buena fe y en la palabra del señor Newbery, jamás hice objeción alguna sobre la forma en que fue llevado a efecto el contrato de la referencia (adjudicación por Agricultura), es decir sobre el hecho de que solo a su nombre habíase hecho el arrendamiento". Y agregó: "Los hechos ...han venido sin embargo a probarme que mal depositada estaba mi confianza...el señor Newbery no pensó jamás en recordar el compromiso conmigo...". La revancha vino con Roca.(Continuará)

 

FRANCISCO N. JUAREZ

fnjuarez@sion.com

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